14 ene. 2026

Que la magia no se mida en cantidad: especialista invita a resignificar los regalos de Reyes

En una situación económica donde muchas familias llegan a enero con el presupuesto ajustado tras los gastos de fin de año, el Día de Reyes Magos vuelve a instalar una pregunta clave en los hogares: ¿cuánto regalar y qué sentido tiene hacerlo? Para el pediatra Robert Núñez, la respuesta no está en la cantidad ni en el valor económico de los obsequios, sino en la intención y el mensaje que se transmite a los niños.

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El profesional sostiene que la idea de regalar no debería transformarse en una competencia ni en una fuente de presión para los padres, explicó. Al tiempo de remarcar que un solo regalo, elegido con atención y cariño, puede resultar mucho más significativo que varios entregados sin sentido.

“Regalar no es demostrar quién puede más, es una forma de conectar emocionalmente con los niños”.
Robert Núñez, pediatra

Núñez subrayó que, luego de fechas como Navidad y Año Nuevo, es habitual que las familias sientan el impacto económico, y en ese escenario es importante no asociar el amor con el consumo excesivo. “Menos es más cuando hay presencia, escucha y afecto. El niño percibe cuándo un regalo fue pensado para él”, afirmó.

El valor del juego en el desarrollo infantil

Desde una mirada cognitiva y emocional, el especialista explicó que los niños no buscan únicamente objetos llamativos, sino experiencias que les permitan explorar el mundo. Juguetes que puedan tocar, encastrar, apretar, mover, escuchar o imaginar favorecen múltiples áreas del desarrollo, como el lenguaje, la motricidad fina y gruesa, la atención, la creatividad y la regulación de las emociones.

En ese sentido, destacó la importancia de los juguetes sensoriales y didácticos, especialmente aquellos adecuados a la edad del niño. “El juego es una herramienta fundamental de aprendizaje. A través de él, los niños procesan emociones, resuelven conflictos y desarrollan habilidades sociales”, señaló.

Además, remarcó que el acompañamiento de los adultos durante el juego es tan importante como el objeto en sí. Compartir tiempo, sentarse a jugar, escuchar y participar fortalece el vínculo afectivo y deja huellas emocionales que perduran más allá del regalo.

“Jugar no es perder el tiempo, es crecer, aprender y construir seguridad emocional”, enfatizó Núñez.

Cómo hablar de los Reyes sin romper la ilusión

Otro aspecto sensible que abordó el pediatra es el momento en que los niños comienzan a cuestionar la existencia de los Reyes Magos. Explicó que, generalmente, alrededor de los 8 años, cuando el pensamiento lógico y crítico empieza a desarrollarse con mayor fuerza, es posible conversar sobre la tradición desde un lugar de complicidad.

Según Núñez, contar la verdad no implica destruir la magia, sino transformarla. “Se puede explicar que los Reyes representan valores como la generosidad, la solidaridad y el amor, y que los padres participan de esa tradición para mantener viva la ilusión”, indicó.

De esta manera, la fantasía no desaparece abruptamente, sino que se convierte en un recuerdo positivo, cargado de afecto, confianza y aprendizaje emocional.

Un deseo que va más allá de lo material

Para finalizar, el especialista expresó un deseo que trasciende el consumo: que ningún niño se quede sin un gesto de cariño en este Día de Reyes. Que en cada hogar llegue una sonrisa, una emoción sincera y la certeza de que alguien pensó en ellos con amor, independientemente del tamaño o el costo del regalo.

Porque, como recordó Núñez, regalar no es solo entregar cosas. Es dar tiempo, presencia, cuidado y atención. Y esos regalos, muchas veces invisibles, son los que dejan la huella más profunda en la infancia.