13 ene. 2026

Las peores prisiones de Venezuela: celdas bajo tierra, torturas, insectos y mala alimentación

Las cárceles que albergan a prisioneros políticos en Venezuela, son conocidas como las más sanguinarias de América Latina. Incluso, se caracterizan por pasar música de propaganda chavista durante toda la madrugada, para que nadie pueda dormir.

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Días atrás, y después de que el Gobierno de Venezuela anunciase la excarcelación de “un número importante” de presos políticos, solo nueve de ellos han podido salir de la cárcel, de acuerdo al reporte de las principales organizaciones vinculadas al tema.

Ante la incertidumbre familiar por el anuncio del régimen, la ONG Foro Penal informó que aún contabilizaba hasta el 5 de enero, 806 personas en dicha situación (presos políticos), de las cuales 68 estaban en paradero desconocido y 9 bajo arresto domiciliario.

Actualmente, en Venezuela se contabilizan al menos 120 centros de detención donde permanecen personas encarceladas por motivos políticos. Algunos de ellos, incluso son conocidos por la extraordinaria dureza de sus condiciones. Entre ellos, figuran la prisión de Ramo Verde (en el estado de Miranda), la Tumba (Caracas), y el Helicoide (Caracas), el más conocido de todos ellos. Cada uno, con historias de trato inhumano a prisioneros políticos.

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Prisión de Ramo Verde.

La prisión de Ramo Verde
La cárcel militar de Ramo Verde, años atrás acaparó titulares en la prensa internacional por convertirse en el lugar en el que fue encerrado el líder opositor Leopoldo López, que sufrió el régimen de aislamiento. Las imágenes sobre su estancia en prisión demuestran que López estuvo atrapado en un habitáculo de pequeñas dimensiones.

Según la prensa internacional, los presos de Ramo Verde sufren penalidades provocadas por las autoridades carcelarias, arrojando a sus celdas excrementos y restos de orina por las noches, además de les cortarles la luz y el agua. Por si todo ello fuera poco, los encarcelados son obligados a escuchar hasta altas horas de la madrugada canciones chavistas, como “Chávez vive, la lucha sigue”- con el propósito de que no puedan dormir ni descansar.

Organizaciones de derechos humanos, como el Foro Penal, han denunciado históricamente condiciones “inhumanas”, incluyendo requisas violentas y falta de atención médica.

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La Tumba.

La Tumba
Situada en la sede del Sebin, en Caracas, el centro de detención es tristemente célebre por las condiciones infrahumanas que padecen los que se ven recluidos en sus celdas, según la BBC. Según las declaraciones hechas en 2015 por el expresidente de Colombia Andrés Pastrana, los habitáculos de la Tumba se encuentran en el subsuelo, a cinco pisos bajo tierra, “con aire acondicionado a temperaturas por debajo de cero, donde meten a estudiantes que protestan y que no ven la luz entre tres y cuatro meses”.

A esas condiciones lamentables se suma la estrechez de las celdas, de 2x3 metros, en la que los arrestados solo escuchan los ruidos del metro y contemplan un entorno en el que solo hay dos colores: blanco y gris.

“No hay ni sol, ni luna, ni tiempo, porque no tienen reloj, por lo que no tienen noción de la hora, y no se saben si realmente es de día o es de noche”, había explicado a ABC una abogada de nombre Tamara Sujú, quien visitó las instalaciones para defender a unos jóvenes estudiantes.

El sitio es tristemente famoso por aplicar técnicas que no dejan marcas físicas pero destruyen psicológicamente al prisionero, conocido como “tortura blanca”.

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El Helicoide.

El Helicoide
Seguramente una de las cárceles más temidas de Venezuela, ha sido descrita por diversas organizaciones como el “centro de tortura más grande de América Latina”. Se sitúa en Caracas y acogió un centro comercial en los años 50.

Es el escenario de la peor brutalidad chavista. Como han explicado en varios reportajes periodísticos, las condiciones son penosas para los arrestados que son conducidos hasta las instalaciones. Por ejemplo, cuenta con celdas de tamaño mínimo, en las que apenas caben una cama infantil, con presencia masiva de cucarachas y moscas.

Dichas celdas también son caracterizadas por el brillo de una luz fluorescente que nunca se apagaba, además de la ausencia de ventilación y luz. Los apresados sufren torturas inimaginables como descargas eléctricas, ahogamiento y hasta colgamiento mientras insectos recorren el cuerpo de los detenidos, lo que los lleva a un declive de su estado de salud física y mental.