13 ene. 2026

La “silla vacía” en la mesa de Navidad: Una señal de pérdida y de amor para muchas familias

Las celebraciones de Navidad y final de año suelen asociarse con alegría, encuentros y rituales compartidos. Sin embargo, estas fechas reavivan el dolor por la ausencia de un ser querido en el seno de muchas familias. ¿Cómo afrontar estos momentos?

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La Navidad y especialmente la cena de Noche Buena, suele convocar imágenes de mesa compartida y encuentros significativos entre seres queridos. Sin embargo, cuando una familia ha perdido a uno de sus miembros, esa escena se transforma en una ausencia que se hace presente, una “silla vacía” que irrumpe con fuerza emocional.

“La silla vacía es una señal de amor y de pérdida que implica poder afrontar y aceptar el dolor, honrar la memoria y buscar ese equilibrio entre el recuerdo y la vida presente”, es lo que explica a este medio la psicóloga clínica Ruth Fleitas, asegurando que la pérdida de un ser querido en estas épocas, hace que sea más duro y más difícil todo.

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A su vez, Melissa Sánchez, psicóloga con enfoque en niños, aseguró que “el duelo no es solo la pérdida de alguien, sino el impacto que esa ausencia genera en el campo familiar. Lo que falta se vuelve figura, aparece en los silencios, en las miradas, en los gestos contenidos y en aquello que no se dice”.

“Las fiestas suelen intensificar el dolor porque confrontan con lo que ya no será. El contraste entre el mandato de ‘celebrar’ y la vivencia interna de la tristeza genera pena, culpa por reír, enojo por no poder disfrutar o necesidad de aislarse”.

“La silla vacía es una señal de amor y de pérdida que implica poder afrontar y aceptar el dolor, honrar la memoria y buscar ese equilibrio entre el recuerdo y la vida presente”
Ruth Fleitas, psicóloga clínica

¿Qué suele pasar dentro de la familia?
De este modo, Sánchez explica que cada integrante transita el duelo de manera diferente. Algunos necesitan hablar del ausente; otros prefieren evitar el tema.

“Muchas familias intentan ‘protegerse’ evitando nombrar a quien falta. Sin embargo, lo no dicho no desaparece, queda suspendido, cargando tensión emocional y el dolor se vuelve más pesado”, comentó.

Así, en estos momentos pueden aparecer roles rígidos, como quien sostiene, quien se quiebra, o quien se distancia. “Comprender que cada uno hace lo que puede con los recursos emocionales que tiene, permite suavizar juicios y favorecer un contacto más auténtico”.

La niñez frente a la “silla vacía”
Precisamente, al trabajar con la parte emocional de los más pequeños, Sánchez se refirió a la manera en que perciben una ausencia.

“Los niños perciben claramente las ausencias y los cambios emocionales del entorno, aunque no siempre puedan ponerlo en palabras. Cuando no se les explica lo que sucede, suelen construir fantasías que aumentan la angustia. Por ello, es fundamental incluirlos, hablar con honestidad y validar lo que sienten”.

No se trata de sobrecargarlos, sino de no dejarlos solos con sus emociones. Sostener rutinas y permitir que expresen tristeza o enojo les brindará seguridad y contención.

“Los niños perciben claramente las ausencias y los cambios emocionales del entorno, aunque no siempre puedan ponerlo en palabras. Por ello, es fundamental incluirlos, hablar con honestidad y validar lo que sienten”
Melissa Sánchez, psicóloga infantil

La silla vacía, ¿debe ser literal?
En cuanto a si la ‘silla vacía’ en la mesa debe ser literal, la profesional aclaró que el impacto puede ser distinto en cada persona. “Para algunas familias, un gesto simbólico como una silla, una vela o una foto, puede ayudar a reconocer la pérdida y darle un lugar. Para otras, puede resultar demasiado doloroso. Lo importante es que sea una elección consciente y compartida, no una imposición”.

Recomendaciones
Finalmente, la licenciada Fleitas ofreció unas recomendaciones para que como familia, podamos hacerle frente a dicha situación:

-Tratar de controlar los pensamientos negativos.

-Evitar y olvidar esa culpa que surge mucho en estos tiempos.

-Evitar el aislamiento, no cerrarse a personas con buena energía que pueden acompañar el proceso.

-No hacer como si nada hubiera pasado, buscar ayuda, buscar apoyo psicológico.

-Validar las emociones.