10 ene. 2026

Duelo y depresión en fin de año: la importancia de acompañar sin imponer

Mientras gran parte de la sociedad asocia las fiestas de fin de año con alegría, reuniones familiares y celebraciones, para muchas personas este período representa uno de los momentos más difíciles del calendario. Las luces, los brindis y las tradiciones pueden convertirse en recordatorios constantes de pérdidas, rupturas y cambios que dejaron huella a lo largo del año.

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La psicóloga Jazmín Segovia explica que el cierre del año suele intensificar los procesos de duelo, ya que las fechas festivas están cargadas de simbolismo y memoria emocional. “Las fiestas confrontan a las personas con la ausencia. Aquello que antes estaba, hoy ya no está, y eso se siente con más fuerza”, señala. En este contexto, el dolor no desaparece, sino que adopta nuevas formas y se manifiesta de manera distinta en cada individuo.

La especialista aclara que no existen emociones correctas o incorrectas al atravesar un duelo. Tristeza, enojo, nostalgia o incluso culpa pueden aparecer de forma simultánea, y todas forman parte de un proceso natural. Sin embargo, uno de los principales obstáculos para transitar este momento es la presión externa por mostrarse bien. Comentarios frecuentes como “ya deberías estar mejor”, “tenés que seguir adelante” o “es momento de festejar” pueden resultar profundamente invalidantes.

Según Segovia, aunque estas frases suelen estar cargadas de buena intención, muchas veces generan el efecto contrario, silencian el dolor, refuerzan la sensación de incomprensión y empujan a la persona a aparentar un bienestar que no siente.

“Obligarse a sonreír o a cumplir con mandatos sociales cuando el dolor sigue presente puede profundizar el malestar emocional”.
psicóloga Jazmín Segovia

Además, el duelo no está vinculado únicamente a la muerte de un ser querido. Separaciones, divorcios, conflictos familiares, pérdidas laborales o incluso la muerte de una mascota pueden dar lugar a procesos de tristeza profunda. Estas situaciones, que suelen acumularse a lo largo del año, encuentran en las fiestas un punto de mayor exposición emocional.

Resignificar las celebraciones para atravesar el dolor

Frente a esta realidad, la psicóloga recomienda cambiar el significado tradicional de las celebraciones y adaptarlas a la realidad emocional de cada persona. Pequeños gestos simbólicos pueden ayudar a transitar las fechas sin negar la ausencia: encender una vela en memoria de alguien, escribir una carta, hacer un brindis íntimo o dedicar un momento de silencio pueden convertirse en formas saludables de conexión emocional.

“No se trata de borrar el dolor, sino de darle un lugar distinto”, explica Segovia. Reconocer lo que se siente, permitirse momentos de introspección y aceptar que las fiestas pueden vivirse de otra manera es parte del proceso de sanación.

El acompañamiento familiar ante el duelo y la depresión

El rol de la familia y del entorno cercano resulta fundamental cuando una persona atraviesa un duelo o presenta síntomas de depresión. No obstante, acompañar no significa presionar ni imponer. Forzar la participación en reuniones, exigir alegría o insistir en conductas festivas puede aumentar el sentimiento de incomodidad y aislamiento.

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La especialista sugiere reemplazar la imposición por la escucha activa. Preguntar cómo se siente la persona, qué necesita y cómo desea pasar esos días permite construir un acompañamiento respetuoso. Frases simples como “estoy acá si querés hablar” o “decime cómo puedo ayudarte” pueden marcar una gran diferencia.

En el caso de la depresión, es importante que los familiares estén atentos a señales de alerta: retraimiento social prolongado, llanto frecuente, falta de energía, cambios en el apetito o el sueño, y pérdida de interés por actividades cotidianas. Detectar estos signos a tiempo y sugerir apoyo profesional de manera empática puede ser clave para evitar un agravamiento del cuadro.

Acompañar también implica comprender que el proceso no es lineal. Habrá días mejores y otros más difíciles, y respetar esos tiempos es esencial. Evitar juicios, comparaciones o frases motivacionales vacías contribuye a generar un entorno más seguro emocionalmente.

Un cierre de año con más empatía

Segovia concluye que las fiestas no deberían convertirse en una obligación emocional. Cada persona vive el cierre del año de acuerdo con su historia, sus pérdidas y su presente. Estar disponible, validar el dolor ajeno y ofrecer compañía sin condiciones son gestos que pueden aliviar significativamente el peso emocional de estas fechas.