El receso como oportunidad para cuidar la salud
Desde la institución sanitaria explican que las vacaciones no solo representan un tiempo de descanso, sino también una etapa clave para fortalecer conductas que impactan directamente en el bienestar físico y emocional. La falta de rutinas claras, sumada al aumento del tiempo frente a pantallas, puede favorecer el sedentarismo y generar alteraciones en el sueño y el ánimo.
Movimiento y juego activo
El Ministerio de Salud recomienda incentivar actividades físicas acordes a cada edad, como juegos al aire libre, caminatas, paseos en bicicleta, bailes o deportes recreativos. Estas prácticas contribuyen al desarrollo motor, fortalecen músculos y huesos, mejoran la coordinación y ayudan a liberar tensiones. Se enfatiza que los niños deben estar siempre acompañados por un adulto y que las actividades se realicen en horarios adecuados para evitar la exposición prolongada al sol.
Pantallas: equilibrio y control
Otro aspecto central es el uso de pantallas. La exposición excesiva a la televisión, celulares, tabletas o computadoras puede afectar la calidad del descanso, disminuir la concentración y limitar la interacción social. Por ello, las autoridades sanitarias sugieren establecer horarios y límites claros, promoviendo alternativas recreativas como la lectura, juegos de mesa, actividades artísticas o momentos compartidos en familia.
Alimentación e hidratación en verano
Durante los meses de altas temperaturas, el Ministerio insiste en la necesidad de cuidar la alimentación y la hidratación. Se aconseja priorizar el consumo de frutas, verduras y comidas livianas, así como ofrecer agua potable de manera frecuente, incluso cuando los niños no expresen sed. Reducir el consumo de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados ayuda a mantener niveles adecuados de energía y favorece la salud general.
El rol de la familia
Finalmente, el Ministerio de Salud destaca que el acompañamiento de padres y cuidadores es fundamental para consolidar hábitos saludables. El ejemplo en casa, la participación activa en juegos y actividades físicas, y la organización de rutinas sencillas permiten que el receso escolar se convierta en un período beneficioso para el desarrollo integral de niños y adolescentes, sentando bases sólidas para una vida más sana.