Cuando llega el momento de celebrar un cumpleaños, existe una tradición conocida como “tortazo”, en la cual la idea es hacer estrellar el rostro del agasajado o la agasajada en toda la torta de cumpleaños.
Normalmente, esto ocurre tras la entonación del “cumpleaños feliz” y, aunque es más común en adultos. También suele darse en celebraciones infantiles, lo que puede provocar serias lesiones en los niños que lo sufren. De hecho, el doctor Robert Núñez, reconocido médico neonatólogo, alertó sobre los peligros de dicha práctica, incluso con impacto negativo no solo en lo físico, sino en lo psicológico.
“Estas ‘bromas’ en cumpleaños pueden ser sumamente peligrosas. Muchas tortas contienen palillos, soportes internos o elementos duros para sostener decoraciones, y un empujón puede terminar en lesiones gravísimas. Ya se han visto casos donde niños que pierden el ojo o sufren heridas serias en el rostro”, comentó el profesional, con un posteo que hizo en sus redes sociales.
Seguidamente, Núñez se refirió al duro golpe psicológico que puede provocar un tortazo. “Hay otro punto que no podemos ignorar… Difundir este tipo de videos ridiculiza al niño y puede afectarlo emocionalmente. Y también expone a la niña o niña que, probablemente no lo hizo con mala intención: lo hizo como broma o porque en su entorno este tipo de acciones están normalizadas”.
De dónde proviene dicha tradición
Esta costumbre es muy popular en México y otros países latinoamericanos, pero su origen exacto no está del todo documentado. En México, el momento de la torta suele ir acompañado de la frase “¡Mordida, mordida!”, justo antes de que alguien empuje al festejado hacia la torta.
“Estas ‘bromas’ en cumpleaños pueden ser sumamente peligrosas. Muchas tortas contienen palillos, soportes internos o elementos duros para sostener decoraciones”
En muchas culturas, la torta de cumpleaños tiene connotaciones de abundancia y buena suerte. Algunos ven esta “mordida forzada” como una manera de asegurar que el cumpleañero participe directamente en la tradición, como si se tratara de una ofrenda simbólica de felicidad.
Además, en la cultura anglosajona existe la costumbre de que los novios se manchen con la torta durante la boda. Es posible que esta práctica haya influido en otras celebraciones personales como los cumpleaños.
Finalmente, el pediatra exigió a los padres prestar atención a este tipo de prácticas, pues no deberían de ocurrir en entornos donde todo debe ser alegría y celebración. “Padres, somos adultos. Es nuestro deber proteger de accidentes, pero también proteger su dignidad, su imagen y su infancia (del niño/a). Los cumpleaños deben ser un recuerdo feliz, no un momento de riesgo ni de humillación”, sentenció.