07 feb. 2026

Imágenes falsas, impacto real: el nuevo rostro de la desinformación

Durante gran parte del siglo XX, una fotografía funcionó como testimonio irrefutable de la realidad. Desde conflictos bélicos hasta hechos policiales, la imagen ocupó el lugar de la evidencia por excelencia. “Si está en una foto, ocurrió”. Hoy, esa premisa se desmorona frente al avance acelerado de la inteligencia artificial, una tecnología capaz de crear escenas realistas que jamás sucedieron

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Las redes sociales se convirtieron en el principal escenario de esta nueva batalla por la verdad, donde millones de imágenes circulan sin contexto ni verificación previa. En este ecosistema digital, una fotografía falsa puede recorrer el mundo en minutos, moldeando opiniones públicas, generando reacciones emocionales y, en muchos casos, instalando versiones completamente erróneas de los hechos.

Un arresto que nunca ocurrió — pero que muchos creyeron real

Uno de los episodios más ilustrativos de este fenómeno fue la reciente viralización de supuestas imágenes del arresto del presidente venezolano Nicolás Maduro. En una de las fotografías más compartidas, se lo observaba descendiendo de un avión durante la noche, rodeado de hombres armados con uniforme militar. La escena parecía sacada de una operación internacional de alto riesgo.

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Los detalles eran tan precisos —la iluminación, las sombras, las expresiones faciales, incluso la textura de la ropa— que miles de usuarios la tomaron como una prueba irrefutable de un operativo secreto. Sin embargo, especialistas en verificación digital confirmaron poco después que la imagen había sido generada completamente por inteligencia artificial.

A pesar de las desmentidas, el contenido ya había alcanzado millones de visualizaciones. Para muchos, la corrección llegó tarde.

En los días siguientes aparecieron nuevas escenas apócrifas: Maduro bailando con custodios, siendo humillado en prisión o protagonizando situaciones caricaturescas. Todas falsas. Todas compartidas como si fueran reales.

El poder de la imagen falsa: por qué se viraliza más que la verdad

La explicación es sencilla y preocupante: las imágenes impactantes despiertan emociones fuertes —sorpresa, indignación, burla, miedo— y las emociones impulsan a compartir.

En la economía de la atención digital, una foto espectacular tiene más posibilidades de volverse viral que una aclaración sobria de un medio de comunicación. De esta manera, la mentira visual suele correr varios pasos adelante de la verificación.

Además, las nuevas herramientas de IA permiten crear imágenes en segundos, sin necesidad de conocimientos técnicos. Lo que antes requería horas de edición hoy se logra escribiendo una breve descripción.

La verificación como nuevo hábito ciudadano

Frente a este escenario, periodistas, investigadores y empresas tecnológicas han desarrollado métodos para detectar imágenes falsas. Entre los más utilizados se encuentran:

— La búsqueda inversa de fotografías, que permite rastrear dónde apareció una imagen por primera vez.

— Herramientas móviles que reconocen coincidencias visuales en internet.

— Plataformas que analizan patrones digitales para detectar generación artificial.

— Sistemas que incorporan marcas invisibles en imágenes creadas por IA.

Sin embargo, los expertos coinciden en que ninguna tecnología reemplaza el pensamiento crítico.

“La inteligencia artificial aprendió a fabricar realidad”

Para profundizar en este fenómeno, dialogamos con Laura Méndez, especialista en ciberseguridad y análisis de desinformación.

—¿Estamos ante una nueva etapa de las fake news?

Totalmente. Antes se manipulaban textos o se sacaban fotos de contexto. Hoy se crea evidencia visual desde cero. Es un salto enorme en la capacidad de engaño.

—¿Por qué estas imágenes resultan tan convincentes?

Porque la IA fue entrenada con millones de fotos reales. Aprendió cómo se comporta la luz, cómo se ve una piel humana, cómo se deforman los objetos según la cámara. Reproduce errores naturales que nuestro cerebro asocia con autenticidad.

—¿Quiénes son los más vulnerables a este tipo de engaños?

Todos. No es un problema de edad o educación. Incluso periodistas y profesionales caen cuando no verifican. La diferencia está en quién se detiene a chequear y quién comparte automáticamente.

—¿Esto puede tener consecuencias políticas o sociales graves?

Sin duda. Imágenes falsas pueden provocar disturbios, afectar elecciones, dañar reputaciones o generar pánico. La desinformación visual es una de las armas más poderosas del siglo XXI.

—¿Cuál sería la principal defensa ciudadana?

Desconfiar de lo espectacular, verificar fuentes y no actuar por impulso. Hoy la responsabilidad informativa es colectiva.

Educación digital: una urgencia que crece

Organismos internacionales ya advierten que la alfabetización mediática será una habilidad básica en los próximos años, al mismo nivel que leer o escribir. Saber identificar contenido manipulado se vuelve esencial para convivir en entornos digitales cada vez más complejos.

Algunas escuelas y universidades ya incorporan talleres de verificación de noticias, análisis de imágenes y detección de desinformación como parte de sus programas educativos.

Un futuro donde la verdad necesitará pruebas múltiples

El caso de las falsas imágenes de Maduro funciona como una señal de alerta. Lo que hoy sorprende, mañana será cotidiano. A medida que la inteligencia artificial continúe perfeccionándose, distinguir lo real de lo fabricado será cada vez más difícil.

En este nuevo mundo digital, una imagen ya no alcanza como prueba. Será necesario confirmar fuentes, contrastar información y mantener una actitud crítica constante.

La certeza absoluta se vuelve más escasa. La verificación, en cambio, se convierte en una herramienta de supervivencia informativa.