Más allá del espectáculo futbolístico, el torneo movilizó a miles de visitantes, aumentó la demanda de servicios, impulsó la actividad comercial y fortaleció la imagen país como destino para grandes competencias.
De acuerdo con datos preliminares de la Dirección Nacional de Migraciones y estimaciones del sector turístico, entre 18.000 y 25.000 personas ingresaron al país por motivo directo o indirecto del certamen, una cifra que supera ampliamente el movimiento habitual de estas fechas. El flujo incluyó hinchas, delegaciones oficiales, personal técnico, dirigentes, periodistas y turistas regionales que aprovecharon el evento para conocer Asunción y ciudades cercanas.
Para Paraguay, estos números no son menores: representan una inyección importante a la economía local en un período breve, pero de fuerte impacto.
El análisis económico: cómo se mueve el dinero cuando llega el fútbol
El economista Héctor Benítez explica que este tipo de torneos funcionan como “aceleradores económicos temporales”, especialmente en países como Paraguay, donde el turismo aún tiene un campo de crecimiento considerable.
“Cada visitante extranjero gasta entre USD 180 y USD 250 diarios, considerando alojamiento, alimentación, transporte, compras y ocio. Cuando recibís a más de 20.000 personas en pocos días, el efecto en la economía es inmediato y transversal. No se queda en un solo sector; se reparte y genera cadena de valor.”
Según Benítez, este derrame no solo beneficia a empresas grandes, como hoteles o restaurantes consolidados, sino también a pequeños comerciantes, emprendedores y trabajadores informales que encuentran en estos eventos una oportunidad extraordinaria de ingresos.
Asunción, una ciudad colmada: hoteles al 95% y restaurantes trabajando al máximo
El movimiento generado por la Sudamericana se sintió desde varios días antes de los partidos principales. La Asociación de Hoteles del Paraguay reportó ocupación cercana al 95% en establecimientos de Asunción, Luque y zonas del aeropuerto. Muchos visitantes incluso buscaron alternativas en San Lorenzo, Fernando de la Mora y Villa Morra, zonas donde también se sintió el impacto.
Los restaurantes, bares y patios gastronómicos registraron ventas superiores al promedio mensual.
“En estos eventos, una sola noche puede equivaler a la facturación de un fin de semana completo. El turista deportivo consume más y gasta sin tantas restricciones, porque viene motivado por un evento puntual”, sostiene Benítez.
Incluso la gastronomía ambulante —vendedores frente al estadio, food trucks y kombis— experimentó un repunte notable, especialmente en jornadas de entrenamiento, conferencias de prensa y Fan Zones instaladas a lo largo de la capital.
Transporte, logística y servicios: un engranaje que se activa en conjunto
El aeropuerto Silvio Pettirossi registró picos de tráfico inusuales, con vuelos chárter provenientes de ciudades brasileñas y argentinas. Empresas de transporte privado, taxis y servicios por aplicación duplicaron su demanda durante los días previos al partido.
Las plataformas de movilidad señalaron que los traslados entre hoteles, bares y el estadio tuvieron incrementos del 60% al 90%, dependiendo del horario.
Además, empresas de logística, proveedores técnicos, firmas de seguridad, iluminación y sonido también registraron una mayor actividad, lo que demuestra que el impacto de la Copa va mucho más allá del turismo.
“El fútbol no solo mueve hinchas, mueve toda una industria paralela. Desde diseñadores gráficos hasta operarios de montaje. Cada evento de este tipo sostiene puestos de trabajo temporales que suman a la economía real”, explica el economista.
La economía informal y el comercio minorista, protagonistas silenciosos
Uno de los sectores más beneficiados fue el comercio informal: venta de camisetas, gorras, banderas, bebidas, comidas rápidas y souvenirs. Aunque no siempre aparece en las estadísticas oficiales, constituye una fuente vital de ingresos para miles de familias.
Los comercios minoristas, especialmente tiendas deportivas, shoppings y puestos de accesorios, también reportaron incrementos en ventas relacionadas al evento.
Muchos turistas aprovecharon su estadía para realizar compras, llevándose productos locales o importados a precios más competitivos que en sus países de origen.
Paraguay ante los ojos del continente: un activo intangible de alto valor
Además del movimiento económico directo, la Copa Sudamericana generó un retorno intangible pero estratégico: la exposición internacional. Las transmisiones televisivas, los contenidos en redes sociales, las publicaciones de viajeros y la cobertura de medios deportivos posicionaron nuevamente a Paraguay como un destino confiable para eventos de alto nivel.
“La reputación de sede segura y organizada también es una forma de ingreso económico. Atraer eventos futuros significa proyectar ganancias mayores, con un país que ya tiene estructura, experiencia y reputación positiva”, afirma Benítez.
Este tipo de visibilidad resulta clave para atraer no solo competencias deportivas, sino también congresos, ferias, conciertos y convenciones, sectores que generan un alto nivel de gasto por visitante.
Un impacto que deja huella y marca una tendencia
El balance preliminar es contundente:
• 25.000 visitantes potenciales en pocos días.
• Gasto promedio diario elevado por persona.
• Hotelería casi saturada.
• Gastronomía y comercios con facturación extraordinaria.
• Transporte y servicios operando a plena capacidad.
• Un efecto multiplicador que se extiende a toda la cadena económica.
Para Benítez, este tipo de eventos deberían formar parte de una política estratégica:
“Paraguay ya demostró que puede responder. Lo importante ahora es capitalizar esto, profesionalizar aún más la industria del turismo y convertir a Asunción en una sede fija de eventos internacionales.”