Una de las preguntas más frecuentes entre deportistas y personas que comienzan a entrenar es si conviene comer antes o después de hacer ejercicio. El nutricionista clínico y deportivo Hugo Aranda explica que ambos momentos son importantes dentro de la rutina de entrenamiento, aunque cada uno cumple funciones diferentes en el organismo.
La importancia de comer antes de entrenar
Según el especialista, la alimentación previa al ejercicio tiene como objetivo principal aportar energía al cuerpo para que pueda responder de manera eficiente durante la actividad física. Cuando el organismo cuenta con los nutrientes adecuados, se reduce la fatiga y se mejora el rendimiento.
Aranda señala que lo ideal es consumir alimentos que sean fáciles de digerir y que aporten principalmente carbohidratos, ya que estos nutrientes funcionan como la principal fuente de energía del cuerpo durante el ejercicio.
Entre las opciones recomendadas se encuentran frutas, yogur, avena, pan integral, batidos naturales o pequeñas porciones de frutos secos. Estos alimentos permiten mantener estables los niveles de energía sin generar una sensación de pesadez.
El nutricionista también destaca la importancia de respetar los tiempos de digestión. Generalmente se recomienda comer entre una y dos horas antes de entrenar, dependiendo de la cantidad y del tipo de alimento ingerido.
No todos los alimentos son adecuados antes de realizar actividad física. De acuerdo con Aranda, las comidas pesadas o de digestión lenta pueden provocar molestias durante el entrenamiento y afectar el desempeño.
Entre los alimentos que se deben evitar antes de ejercitarse se encuentran las frituras, comidas muy grasosas, platos muy condimentados o preparaciones muy abundantes. Estos alimentos requieren más tiempo para ser digeridos y pueden generar sensación de pesadez, acidez o malestar estomacal.
También se recomienda moderar el consumo de alimentos muy azucarados o bebidas energéticas en exceso, ya que pueden provocar subidas y caídas rápidas de energía.
La alimentación después del entrenamiento
Una vez finalizada la actividad física, el cuerpo entra en una etapa clave de recuperación. Durante el ejercicio, los músculos utilizan las reservas de energía del organismo, por lo que es necesario reponer esos nutrientes para favorecer la recuperación muscular y evitar el agotamiento.
En este contexto, el nutricionista explica que la alimentación posterior al entrenamiento debe ser más completa y equilibrada. Es importante incluir proteínas para ayudar a reparar el tejido muscular, además de carbohidratos que permitan recuperar las reservas de energía.
Algunas opciones recomendadas para después de entrenar incluyen carnes magras, pollo, pescado, huevos, legumbres, arroz, papas, quinoa, verduras y frutas. Estas combinaciones aportan los nutrientes necesarios para que el cuerpo se recupere adecuadamente.
La hidratación también es fundamental
Además de la alimentación, Aranda subraya la importancia de mantener una correcta hidratación antes, durante y después del ejercicio. El cuerpo pierde líquidos a través del sudor, por lo que es necesario reponerlos para evitar la deshidratación y mantener el buen funcionamiento del organismo.
El agua suele ser suficiente para la mayoría de las personas que realizan entrenamientos moderados. Sin embargo, en actividades físicas muy intensas o de larga duración, pueden incorporarse bebidas con electrolitos para ayudar a reponer minerales perdidos.
Cada cuerpo tiene necesidades diferentes
Finalmente, el especialista recuerda que no existe una única fórmula que funcione para todas las personas. Las necesidades nutricionales pueden variar según la edad, el tipo de actividad física, la intensidad del entrenamiento y los objetivos individuales.
Por esta razón, recomienda que quienes entrenan con frecuencia o buscan mejorar su rendimiento consulten con un profesional de la nutrición. Un plan alimenticio personalizado permite aprovechar mejor los beneficios del ejercicio, mejorar el rendimiento físico y cuidar la salud a largo plazo.
“Una alimentación adecuada, combinada con hidratación y una rutina de ejercicio constante, es clave para mantener un estilo de vida saludable”