Operación Ícaro, así se denominó el operativo policial-fiscal llevado a cabo en la ciudad de Encarnación en los últimos días, y que desarticuló una red de ciberdelincuencia que en solo tres días logró vaciar una cuenta bancaria y desviar G. 9.000 millones.
Agentes del Departamento de Cibercrimen de la Policía Nacional, llevaron adelante una serie de allanamientos que logró el bloqueo de una millonaria suma en criptomonedas que era ejecutada por la banda dirigida por un joven de 18 años de edad.
El operativo derivó en la detención de 8 personas de entre 18 y 20 años, además de la incautación de vehículos de alta gama, una cantidad importante de teléfonos celulares y registros de transacciones.
Los ciberdelincuentes habrían utilizado redes de contactos cercanos, incluyendo familiares y conocidos, para facilitar el movimiento de fondos ilícitos a través de diferentes herramientas digitales.
“Muchas veces experimentan los mensajes electrónicos, llamadas suplantando la identidad de entidad donde operan en el banco; todas esas modalidades ahora se realizan de manera masiva”, explicó el comisario Diosnel Alarcón, tras los allanamientos.
Así estafaron a miles de personas
La banda extorsionaba a las personas mediante mensajes falsos, a través de los cuales ingresaban a la cuenta bancaria de la misma. Una vez fragmentado el dinero, la estructura lo reconvertía en criptoactivos utilizando plataformas digitales para borrar huellas y según explicaron, el gancho para captar operadores era que ofrecían comprar criptomonedas a G. 13.000 cuando en el mercado cotizaban alrededor de G. 6.400, un sobreprecio calculado para atraer más participantes al circuito ilegal.
La red logró comprometer más de 1.900 cuentas entre billeteras virtuales y entidades financieras, expandiendo su radio de acción mucho más allá del caso inicial. Lo que comenzó en las primeras semanas del año fue escalando hasta dispararse en marzo, cuando la operatoria alcanzó su pico más agresivo.
La investigación reveló que detrás del esquema estaban jóvenes de entre 18 y 20 años, señalados como los cerebros de la organización. Precisamente, los mismos empezaron a llamar la atención de los investigadores puesto que en redes, los cabecillas exhibían señales evidentes de enriquecimiento: una camioneta de lujo comprada por 45.000 dólares, alquileres en departamentos costosos y un estilo de vida poco acorde a ellos.
Los cabecillas transferían el dinero a una extensa red de “mulas”, es decir, personas que facilitaron sus datos personales y cuentas corrientes para dispersar los fondos robados y dificultar el rastreo.
Los aprehendidos
Alex Junior Silva Báez, de 18 años, fue identificado como el líder de la banda en cuestión y principal receptor del dinero. También fueron detenidos Diego Alexis Amarilla Pereira, Elvin Gonzalo Amarilla Brítez, Ramón Agustín Benítez Acosta, Hada Marlene Villaverde Lafuente, Gabriel Martínez Ramírez, Sirley Monserrat Zarza Ruiz y Ana Isabel Lisy Jotinsky. Además, 8 personas se encuentran prófugos.