23 ene. 2026

Sol, calor y riesgos invisibles: las claves para cuidar la piel en verano

El verano trae consigo jornadas de intenso calor y una mayor exposición al sol, una combinación que, sin las precauciones adecuadas, puede generar consecuencias importantes para la salud de la piel. Especialistas advierten que la radiación ultravioleta, cuando actúa de forma prolongada y sin protección, puede ocasionar desde quemaduras leves hasta lesiones más complejas, como manchas persistentes, envejecimiento prematuro y distintos tipos de cáncer de piel.

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Desde el Ministerio de Salud Pública recuerdan que la prevención es la principal herramienta para reducir estos riesgos. Señalan que durante los meses de verano las personas suelen pasar más tiempo al aire libre, ya sea en actividades recreativas, deportivas o laborales, lo que incrementa la exposición solar y, en consecuencia, la probabilidad de daño cutáneo si no se adoptan hábitos de cuidado.

Hábitos simples que marcan la diferencia

Los profesionales insisten en que proteger la piel no requiere medidas complejas, sino constancia y conciencia. Entre las recomendaciones más importantes se destacan:

• Aplicar protector solar de amplio espectro, con FPS 30 o superior, al menos 20 minutos antes de exponerse al sol y renovarlo cada dos o tres horas, incluso en días nublados.

• Complementar el uso del protector con ropa adecuada, como prendas de manga larga, telas livianas, sombreros de ala ancha y gorras.

• Buscar sombra siempre que sea posible, especialmente durante actividades prolongadas al aire libre.

• Evitar la exposición directa al sol entre las 10:00 y las 17:00, franja horaria en la que la radiación ultravioleta alcanza niveles más elevados.

• Utilizar lentes de sol con filtro UV certificado para proteger los ojos y la piel sensible del contorno ocular.

Estas acciones permiten disfrutar del verano y de las actividades al aire libre de manera segura, reduciendo significativamente el impacto negativo del sol sobre la piel.

El cuidado debe comenzar desde la infancia

Los especialistas remarcan que el daño solar es acumulativo, es decir, se va sumando a lo largo de los años. Por ello, el cuidado de la piel debe iniciarse desde la infancia, etapa en la que las quemaduras solares pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de piel en la adultez. Padres y cuidadores cumplen un rol clave en la protección de niños y adolescentes, fomentando el uso de protector solar y hábitos saludables frente al sol.

Señales de alerta y control médico oportuno

El cáncer de piel puede manifestarse de diferentes maneras y no siempre genera dolor en sus etapas iniciales, lo que dificulta su detección temprana. Algunas lesiones aparecen como manchas nuevas, lunares que cambian de tamaño, forma o color, o heridas que no cicatrizan.

Para el autoexamen, los especialistas recomiendan aplicar la regla del ABCD:

• A: asimetría del lunar

• B: bordes irregulares

• C: cambios de color o presencia de varios tonos

• D: diámetro mayor a 6 milímetros

Asimismo, la presencia de manchas rosadas que descaman, lesiones que crecen progresivamente o se ulceran debe motivar una consulta médica sin demora.

Prevención y detección temprana, claves

El control periódico de la piel, tanto mediante la observación personal como a través de consultas médicas regulares, es fundamental para detectar de forma precoz cualquier lesión sospechosa. Los especialistas subrayan que un diagnóstico temprano permite tratamientos más efectivos y mejores pronósticos.

Cuidar la piel no solo es una cuestión estética, sino una medida esencial para preservar la salud a largo plazo. Adoptar hábitos preventivos y prestar atención a las señales del cuerpo puede marcar la diferencia entre disfrutar del sol de forma segura o enfrentar consecuencias evitables.