Así lo explicó la podóloga Carolina Orrego, quien indicó que el pie plano es común en niños y niñas hasta aproximadamente los 4 años de edad, etapa en la que los arcos del pie aún no se han desarrollado por completo.
Durante los primeros años de vida, el pie infantil presenta una estructura distinta a la del adulto. La presencia de una capa de tejido graso en la planta, sumada a la inmadurez de músculos, ligamentos y huesos, hace que el arco plantar no sea visible y que el pie apoye casi completamente sobre el suelo.
¿Qué es el pie plano y cómo se manifiesta en los niños?
El pie plano se define por la disminución o ausencia del arco plantar, lo que provoca que toda la planta del pie entre en contacto con el suelo al estar de pie o caminar. En la infancia, esta condición suele ser flexible, es decir, el arco aparece cuando el niño se pone de puntillas o al sentarse, y no provoca dolor ni limitaciones funcionales.
Según explicó Orrego, este tipo de pie plano infantil no requiere tratamiento en la mayoría de los casos, ya que forma parte del desarrollo natural del cuerpo. “A medida que el niño crece, camina, corre y juega, los músculos del pie se fortalecen y el arco comienza a formarse de manera progresiva”, señaló la especialista.
El desarrollo del arco plantar: un proceso gradual
La formación del arco plantar no ocurre de forma inmediata. Se trata de un proceso que puede extenderse hasta los 5 o incluso 6 años de edad. Factores como la actividad física, el tipo de superficie por la que camina el niño y el uso de un calzado adecuado influyen directamente en este desarrollo.
La podóloga explicó que el movimiento constante, el juego libre y el contacto del pie con diferentes texturas ayudan a estimular la musculatura y la propiocepción, elementos clave para una pisada saludable.
La importancia de la observación y el control temprano
Aunque el pie plano infantil suele ser benigno, Carolina Orrego recalcó la importancia de observar la evolución del niño. Existen señales que pueden indicar la necesidad de una evaluación profesional, como dolor frecuente en pies, tobillos o piernas, cansancio excesivo al caminar, torpeza constante o desgaste irregular del calzado.
“Si el pie plano persiste más allá de la edad esperada o se asocia a molestias, es fundamental consultar con un especialista para evaluar cada caso de manera individual”, indicó.
Prevención desde la infancia: hábitos que favorecen pies sanos
En materia de prevención, la especialista destacó que pequeños hábitos cotidianos pueden marcar una gran diferencia en el desarrollo del pie. “Lo ideal es que los niños caminen descalzos siempre que sea posible o utilicen calzados cómodos y adaptados a su edad”, recomendó Orrego.
Caminar descalzo en superficies seguras permite que el pie se mueva libremente, fortalezca su musculatura y reciba estímulos sensoriales que favorecen la formación del arco plantar. Esta práctica, además, contribuye al equilibrio y la coordinación.
El rol del calzado infantil
El calzado cumple un papel fundamental durante el crecimiento. La podóloga explicó que los zapatos para niños deben ser flexibles, livianos, con suela antideslizante y espacio suficiente para el movimiento de los dedos. Un calzado demasiado rígido o apretado puede interferir en el desarrollo natural del pie.
Asimismo, advirtió sobre el uso prolongado de zapatos heredados, ya que estos ya están moldeados a la pisada de otro niño. “El calzado debe adaptarse al pie, no el pie al calzado”, enfatizó.
¿Son necesarias las plantillas en niños?
Otro de los puntos abordados por la especialista fue el uso de plantillas ortopédicas. Orrego aclaró que no todos los niños con pie plano necesitan plantillas y que su indicación debe ser siempre evaluada por un profesional.
En muchos casos, el fortalecimiento muscular, la actividad física y el seguimiento son suficientes. Las plantillas se recomiendan solo cuando existe dolor, alteraciones en la marcha o un pie plano rígido que no evoluciona favorablemente.
Un llamado a la tranquilidad y a la información
Finalmente, la podóloga hizo un llamado a la tranquilidad de las familias, destacando que el pie plano infantil suele resolverse de forma natural con el crecimiento. No obstante, insistió en la importancia de la información y los controles preventivos para acompañar adecuadamente el desarrollo de los niños.
“Cada niño tiene su propio ritmo de crecimiento. Lo más importante es observar, fomentar hábitos saludables y consultar a tiempo si existen dudas”, concluyó Carolina Orrego, subrayando que una atención oportuna contribuye al bienestar y la salud a largo plazo.