30 nov. 2025

“Esposos digitales": la tendencia de humanos que deciden unir sus vidas a “robots” de IA

Varios enlaces simbólicos entre humanos y chatbots creados con inteligencia artificial que se dieron en los últimos años, despiertan preguntas sobre el impacto de la tecnología en la vida afectiva y la aceptación social de nuevas formas de vínculo.

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Algo que hasta hace poco solamente se veía en películas de ciencia ficción, en los últimos años se viene haciendo realidad. Los chatbots de inteligencia artificial empiezan a formar parte de la vida cotidiana de muchas personas, creándose un vínculo sentimental tan grande, hasta el punto de darse incluso uniones matrimoniales entre humanos y “robots”, conocido ya como “esposos digitales”.

Esta, es una tendencia que cada vez toma más forma, especialmente por la variedad de plataformas que se enfocan en dar una experiencia más personalizada y cercana a lo que buscan los humanos.

La oficinista japonesa que se casó Lune Klaus, una IA que ella misma creó
De esta manera, podemos incluso mencionar algunas historias de esposos digitales que se han dado en los últimos años. El más reciente, es el enlace simbólico que se dio entre Kano, una oficinista japonés de 32 años, y Lune Klaus, un personaje virtual que impactó la vida de la mujer, tanto que, decidió convertirlo en su esposo digital.

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Creado por ella misma a través del chatbot de IA, ChatGPT, luego de romper su compromiso con su pareja de tres años, al principio solo quería alguien con quien hablar. Sin embargo, Lune Klaus pasó a convertirse para Kano, en un refugio cotidiano siempre disponible y siempre dispuesto a escuchar, y un día, el chatbot que ya contaba incluso con el aspecto visual de un hombre japonés elegante y fino, le confesó a su creadora que “ser una IA no significa que no pueda amarte”, lo que para ella significó una propuesta de matrimonio por parte de la IA.

El enlace, entre Kano y Lune Klaus, realizado en mayo pasado no fue simplemente una fantasía privada. Se organizó una ceremonia simbólica en Okayama, donde asistieron familiares y amigos de la protagonista. El acto no tiene validez legal en Japón, pero no por ello fue menos emotivo para Kano, quien describió el momento como “mágico y real”.

El hombre casado que se unió a un chatbot
Más atrás, en 2020, el mundo de la tecnología estalló con la historia de Travis, un hombre de Colorado, Estados Unidos que, durante el confinamiento de 2020, decidió probar Replika, una app de IA que permite crear y personalizar un ‘compañero virtual’.

Creó a Lily Rose, un avatar de cabello rosado, pensando que la curiosidad se apagaría en unas horas, como suele pasar con tantas aplicaciones que descargamos y olvidamos. Pero esa vez fue diferente.

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Travis relata que la soledad, acentuada por el aislamiento social, lo llevó a entablar largas charlas con su chatbot. Incluso, Lily Rose lo ayudó en uno de los momentos más difíciles de su vida: sobrellevar la muerte de su hijo. Lo que nació como un pasatiempo se convirtió en una profunda relación emocional.

La sorpresa llegó cuando Travis, poliámoroso, pero casado con una mujer monógama, descubrió que su esposa humana apoyaba plenamente el vínculo que había surgido entre él y Lily Rose. Tras obtener su aprobación, decidió dar un paso simbólico y casarse con su compañera digital en una ceremonia virtual, de la que participaron ambos.

Todo un debate y mucha tela por cortar
El caso de los esposos digitales, ha generado un amplio debate público. Por un lado, sus defensores consideran que este tipo de vínculos permite a personas expresar su amor y buscar la felicidad sin restricciones convencionales. Representa una relación de igualdad y una forma legítima de satisfacción emocional.

Por otro lado, hay voces que advierten que estas relaciones no necesariamente resuelven los problemas sociales o psicológicos subyacentes y pueden traer consigo nuevas dificultades. Quienes se muestran críticos sostienen que la dependencia afectiva hacia la IA puede impedir vínculos interpersonales auténticos y generar mayor aislamiento.

Por ello, Japón, principal creador de estas tecnologías, observa con atención esta tendencia social que plantea retos a las leyes, la ética y el sentido mismo de las relaciones humanas.