20 ene. 2026

“Overkill” o ensañamiento: la fase de total frenesí que tiende a darse en casos de feminicidio

Se trata de un patrón que se observa en homicidios, especialmente feminicidios, y se caracteriza por múltiples heridas (cortopunzantes, de bala, etc.) que demuestran un deseo de causar un sufrimiento extremo, no solo acabar con la vida.

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En lo que va del 2026, en Paraguay se han registrado ya 6 casos de feminicidio, todos, durante la primera quincena del mes de enero. En uno de los casos más recientes, una madre de 29 años y su hija de 12, encontraron la muerte en manos de un hombre que fuera expareja de la mujer y padrastro de la menor.

El feminicida actuó con tal brutalidad que, a la víctima adulta le propino un total de 25 puñaladas con arma blanca, mientras que a la niña le propinó 6 heridas, de las cuales, las primeras dos resultaron fatales.

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Según el doctor Pablo Lemir, forense de la Fiscalía, las lesiones en ambas víctimas reflejan una dinámica de lucha, con indicios de defensa y trayectorias múltiples que evidencian el uso excesivo de la fuerza. De hecho, el profesional indicó que este semejante hecho de ensañamiento, es conocido en el mundo forense como “Overkill”.

José Vera Gómez, psiquiatra forense de importante trayectoria, en conversación con este medio se refirió más detalladamente al “Overkill”. “Si hacemos una traducción literaria del ‘Overkill’, sería ‘sobrematar’, o sea, el ensañamiento que realiza con el cadáver una persona que comete un crimen, propinándole muchas más heridas de las necesarias para quitarle la vida.”, comentó.

¿Qué le pasa a la persona que ataca tan brutalmente?
Según el psiquiatra, se puede hablar de un vínculo emocional estrecho con la víctima, como una pareja, un familiar, alguien a quien el agresor no solamente quiere quitarle la vida, sino además, borrar su identidad o aquello que lo presenta como persona. “Suele darse más en casos de crímenes pasionales o intrafamiliares”.

“Puede también significar que hay un desbordamiento emocional, un frenesí. El autor suele experimentar algo que se denomina un ‘episodio de descarga masiva’. En este estado mental ya no existe una planificación de la crueldad, sino más bien, una incapacidad de detener la respuesta motora ante una emoción desbordada, por ejemplo: ira, celos y humillación”, añadió.

Además, explicó que suele ser muy común que tras el “overkill”, el agresor entre en un estado de estupor. Por ejemplo, que no quiera huir de la escena, incluso intente reparar el daño, ya sea, cubriendo el cuerpo o limpiándolo. Esto indica que el frenesí terminó y la persona volvió a la realidad.

Componente de poder y control
En algunos casos de personas con trastorno de personalidad, narcisista y psicopático, el exceso de las lesiones puede no ser precisamente por ira, sino por el solo placer derivado de la dominación absoluta. “Aquí la violencia es instrumental, se usa para prolongar el proceso de victimización”.

“La psicosis es justamente un trastorno mental que se caracteriza por las ideas delirantes, es decir, ideas que están fuera de la realidad, o también, a veces existen alucinaciones. Por ejemplo, el agresor cree que la víctima es un monstruo, un demonio o alguien que no muere fácilmente, lo que lo obliga a seguir atacando para sentirse salvo”.

Situación complicada en un juicio
Finalmente, el doctor aclaró lo complicado que se puede volver manejar este tipo de casos en un juicio. “Un caso así obviamente puede ser llevado a un juicio oral, y cada una de las partes puede llevar agua hacia su molino. Por ejemplo, la fiscalía hablará de la saña o ensañamiento, como un agravante; mientras que la defensa podrá utilizarlo para intentar probar un estado de emoción violenta o un trastorno mental transitorio, con el fin de conseguir la inimputabilidad de la persona”, finalizó.