30 nov. 2025

Microinfluencers: el nuevo poder silencioso que redefine la comunicación y el consumo

En Paraguay, donde las redes sociales se convirtieron en la principal fuente de entretenimiento, información y socialización, un fenómeno comenzó a tomar fuerza en los últimos años, el ascenso de los microinfluencers, personas comunes que, sin grandes producciones ni fama tradicional, logran influir en miles de usuarios a partir de contenido espontáneo, cercano y auténtico.

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Su impacto ya se siente en la publicidad, en los comercios locales, en las tendencias culturales e incluso en la forma en que los jóvenes se relacionan entre sí. No son celebridades, pero mueven decisiones. No llenan estadios, pero llenan locales gastronómicos. No protagonizan campañas millonarias, pero generan ventas reales.

Un fenómeno que creció en silencio, pero con fuerza

En Paraguay, el crecimiento de los microinfluencers no fue impulsado por las grandes marcas, sino por los propios usuarios. Las personas comenzaron a confiar más en recomendaciones “reales” que en anuncios elaborados. Esa necesidad social de cercanía abrió una puerta para que miles de jóvenes —y no tan jóvenes— encontraron un espacio para compartir experiencias, gustos y conocimientos desde la intimidad de su hogar.

Según análisis de consumo digital local, más del 70% de los usuarios paraguayos considera que la opinión de “alguien normal como ellos” es más confiable que la de una figura famosa. La autenticidad, antes subestimada, hoy es el valor más buscado.

El sociólogo y especialista en cultura digital Dr. Marcelo Velázquez explica esta transformación con claridad:

“Paraguay siempre fue un país donde la recomendación del vecino era sagrada. Hoy ese vecino está en TikTok o Instagram. La confianza sigue siendo local, cercana, pero ahora toma forma de video vertical. Los microinfluencers representan esa figura de ‘alguien como yo’ que inspira más credibilidad que un anuncio corporativo”.

Velázquez agrega que, en un contexto donde las instituciones tradicionales pierden legitimidad, los microinfluencers funcionan como nuevos mediadores sociales, capaces de influir en hábitos de consumo, opiniones y comportamientos cotidianos.

Historias reales, impacto real

Entre los ejemplos más representativos está el caso de Karen Duarte, una joven de 22 años que empezó a grabar recetas desde su cocina en Itauguá sin más pretensión que compartir lo que sabía hacer. Sus videos caseros —grabados con luz natural, un celular básico y un tono espontáneo— empezaron a multiplicarse hasta convertirla en una referente gastronómica emergente.

“Yo nunca pensé que alguien me iba a tomar en serio”, cuenta Karen mientras muestra su espacio de grabación improvisado en la mesa del comedor familiar. “Un día recomendé una marca de sartenes porque me gustó de verdad. A la mañana siguiente, la tienda me escribió para contarme que la gente llegaba preguntando por ‘el sartén de Karen’. Ahí entendí que esto tenía peso”

Karen asegura que la clave es no mentirle a la comunidad:

“Si algo no me gusta, lo digo. Si estoy cansada, también lo digo. La gente no quiere perfección, quiere sinceridad”.
Karen Duarte, influencer

Su historia no es aislada. Decenas de microinfluencers paraguayos están generando impacto real en áreas como:

• gastronomía

• belleza y skin care

• turismo interno

• decoración

• moda local

• maternidad

• finanzas personales

• emprendimientos

• vida saludable

• comedia y cotidianidad

Los comercios pequeños fueron los primeros en notar la diferencia. A menudo, una recomendación de un microinfluencer genera más ventas que una campaña tradicional, especialmente si su comunidad es fiel.

El marketing se reinventa: del “famoso” al “cercano”

Las agencias paraguayas ya reconocen que el futuro de la publicidad digital está en la construcción de microcomunidades. En lugar de apostar a un influencer masivo que cobra cifras elevadas y genera interacciones superficiales, las marcas están contratando redes de microinfluencers que llegan directamente al nicho adecuado.

“Es la segmentación perfecta”, explica el sociólogo Velázquez. “No se trata de hablarle a todos, sino a los que realmente escuchan. Y eso, en Paraguay, está en manos de microcreadores que generan vínculos genuinos”.

Además, la estética natural, los espacios reales, el humor cotidiano y la transparencia producen mayor conexión emocional que el contenido producido profesionalmente.

La otra cara de la moneda: presión, exposición y vulnerabilidad emocional

El auge de los microinfluencers también trajo desafíos importantes que pocas veces se discuten.

1. La presión por mantener el ritmo

Muchos creadores sienten que si no publican contenido todos los días, los algoritmos los “castigan”.

Esto genera ansiedad, estrés y agotamiento.

2. El odio digital

La exposición pública trae críticas, comentarios hirientes y acoso, especialmente hacia mujeres jóvenes.

El impacto psicológico es profundo.

3. Falta de regulación

Muchos trabajan sin contratos ni protección legal.

No se les reconoce como trabajadores creativos ni como comunicadores.

Karen admite que esta parte es la más difícil:

“A veces un video no funciona y siento que fracasé. Otras veces recibo comentarios feos sobre mi cuerpo o mi familia. La gente cree que solo grabamos, pero esto tiene un costo emocional fuerte”.

Un fenómeno que transforma la cultura paraguaya

Para el sociólogo Velázquez, el crecimiento de los microinfluencers marca el inicio de una nueva etapa cultural en Paraguay.

“Estamos viendo el nacimiento de una nueva figura social: el ‘líder digital cotidiano’. No es famoso, no es periodista, no es político, no es artista. Es una persona común que, desde su autenticidad, influye más que muchos referentes mediáticos.”

Y concluye con una advertencia:

“El desafío no es frenar este fenómeno, sino acompañarlo con educación digital, cuidado emocional, responsabilidad ética y profesionalización de los creadores. Es un cambio profundo en nuestra forma de comunicarnos y debemos entenderlo para que sea positivo”.