En la última semana se registraron 29.495 consultas respiratorias y 289 hospitalizaciones, de las cuales 22 % requirió cuidados intensivos (UTI), una cifra que preocupa a los especialistas por su velocidad de crecimiento.
Los diagnósticos de laboratorio confirman que SARS-CoV-2 y rhinovirus encabezan actualmente los contagios, seguidos por influenza B y metapneumovirus, dos agentes que suelen aparecer con fuerza en temporadas de transición climática.
La franja etaria más afectada es la de jóvenes de 5 a 19 años, que concentra el 25 % de los casos, seguida por los mayores de 60 años, con un 24 %. Para los pediatras, este patrón se explica por el retorno a la presencialidad escolar, la mayor movilidad social y la baja percepción de riesgo una vez superada la pandemia, lo que redujo el uso de medidas de protección.
Un escenario que se repite: “son virus que encuentran terreno ideal”
Para comprender mejor lo que está ocurriendo, consultamos al doctor Miguel Álvarez, pediatra infectólogo, quien analizó el comportamiento de estos virus y explicó por qué están volviendo con fuerza.
Según el especialista, el repunte de SARS-CoV-2 no debería sorprender:
“La COVID-19 dejó de ser pandemia, pero el virus sigue circulando y mutando. Cuando bajamos los cuidados —ventilación, higiene y uso de tapabocas en espacios cerrados— estos virus encuentran terreno fértil y se expanden rápidamente”, señaló.
Álvarez explica que los niños y adolescentes son actualmente el grupo con mayor exposición:
“La escuela, el deporte, el transporte público y los espacios cerrados son puntos de alto contacto. Si sumamos los cambios de temperatura y la circulación de varios virus al mismo tiempo, es lógico ver este aumento”.
El médico destaca también la presencia elevada de rhinovirus, conocido por ser el responsable del resfriado común pero que, en ciertos casos, puede producir cuadros más severos en asmáticos o niños pequeños.
“Lo que preocupa no es solo la cantidad de infecciones, sino la coinfección entre virus. Estamos viendo casos de SARS-CoV-2 combinado con rhinovirus o influenza B, lo que genera síntomas más intensos y mayor necesidad de hospitalización”, puntualizó.
Hospitalizaciones y UTI: una señal de alarma
Los 289 internados en la última semana representan un incremento significativo respecto a los meses anteriores. De ellos, 22 % ingresó a terapia intensiva, un porcentaje que, según el infectólogo, debe interpretarse con cautela pero sin subestimar.
“El número de internaciones no implica gravedad absoluta, pero sí muestra saturación en ciertas áreas pediátricas y respiratorias. Lo que más vemos son bronquiolitis, neumonías virales y crisis asmáticas desencadenadas por los virus respiratorios”, explicó.
El doctor Álvarez advierte que, aunque la letalidad se mantiene baja, la presión sobre hospitales podría aumentar si la tendencia continúa por varias semanas consecutivas.
Recomendaciones: volver a los cuidados básicos
Ante el repunte epidemiológico, Salud emitió una serie de recomendaciones esenciales para frenar la transmisión en las próximas semanas:
• Uso de tapabocas en espacios cerrados, transporte público o ante síntomas respiratorios.
• Ventilación de ambientes, en especial aulas, oficinas y vehículos.
• Lavado frecuente de manos y uso de alcohol en gel.
• Evitar enviar a niños con fiebre o tos persistente a la escuela.
• Mantener al día las vacunas, especialmente contra influenza y COVID-19.
El infectólogo coincide plenamente:
“Estas medidas no son del pasado; siguen siendo nuestra principal herramienta. No necesitamos volver a restricciones extremas, pero sí a la responsabilidad básica. Lo que hagamos ahora definirá cómo se comportará la curva en las próximas semanas”, advirtió.
Una temporada que recién empieza
Los especialistas estiman que la circulación viral seguirá alta si no se adoptan medidas comunitarias. La combinación de SARS-CoV-2, rhinovirus, influenza B y metapneumovirus complica el panorama y exige vigilancia constante.
Mientras tanto, centros asistenciales piden a la población acudir oportunamente a consulta ante síntomas persistentes o dificultad respiratoria, sobre todo en niños pequeños, adolescentes con cuadros febriles y adultos mayores con enfermedades crónicas.
El comportamiento de las próximas semanas dependerá del grado de prevención que adopte la ciudadanía, concluyó el doctor Álvarez.