La Dra. Paola Palacios, especialista en Geriatría, Medicina Familiar y Diabetología, advierte sobre la importancia de prestar atención a síntomas tempranos: “Si vemos signos de alarma como deterioro en la memoria, incontinencia, es algo para acudir ya. Por ejemplo, un paciente que tiene 55 o 60 años y ya se está dando cuenta, es momento de traerlo al consultorio”.
Un especialista clave en el envejecimiento saludable
El geriatra es el médico especializado en la atención integral del adulto mayor. Su enfoque no se limita a tratar enfermedades específicas, sino que abarca una visión global del paciente, considerando aspectos físicos, cognitivos, emocionales y sociales.
A partir de los 55 o 60 años, muchas personas comienzan a experimentar cambios progresivos que, si no son evaluados adecuadamente, pueden derivar en problemas más complejos. Por ello, los especialistas recomiendan no esperar a que aparezcan complicaciones graves para acudir a consulta.
Señales de alerta que requieren atención inmediata
Existen múltiples síntomas que, aunque a menudo se minimizan o se atribuyen al envejecimiento normal, pueden indicar la presencia de enfermedades o condiciones tratables:
- Deterioro de la memoria: Olvidos frecuentes, dificultad para recordar eventos recientes o desorientación en tiempo y espacio pueden ser señales tempranas de deterioro cognitivo o demencias.
- Incontinencia urinaria o fecal: Lejos de ser inevitable, este problema puede estar asociado a infecciones, trastornos neurológicos o debilidad muscular, y tiene tratamiento.
- Caídas o inestabilidad al caminar: Son una de las principales causas de discapacidad en adultos mayores y pueden prevenirse con una evaluación adecuada.
- Cambios emocionales: La depresión, ansiedad o aislamiento social son frecuentes, pero muchas veces pasan desapercibidos.
- Pérdida de peso o apetito: Puede ser signo de enfermedades crónicas, problemas digestivos o incluso trastornos emocionales.
- Polifarmacia (uso de múltiples medicamentos): El consumo simultáneo de varios fármacos puede generar efectos adversos o interacciones peligrosas.
Evaluación integral: más que una consulta médica
Una de las principales diferencias de la geriatría frente a otras especialidades es su enfoque integral. El geriatra realiza una valoración completa que incluye:
- Estado físico y enfermedades crónicas
- Capacidad funcional (movilidad, autonomía, actividades diarias)
- Evaluación cognitiva
- Estado emocional
- Entorno familiar y social
Este abordaje permite diseñar un plan de tratamiento personalizado, enfocado no solo en curar, sino en mantener la independencia y mejorar la calidad de vida.
Prevención y detección temprana: claves para evitar complicaciones
Uno de los pilares de la geriatría es la prevención. Detectar a tiempo enfermedades como la diabetes, hipertensión, osteoporosis o trastornos cognitivos permite iniciar tratamientos que retrasen su progresión.
Además, el geriatra orienta sobre hábitos saludables fundamentales para un envejecimiento activo:
- Alimentación equilibrada
- Actividad física adaptada a la edad
- Estimulación cognitiva
- Control periódico de enfermedades crónicas
- Redes de apoyo social y familiar
La Dra. Palacios enfatiza que muchas complicaciones pueden evitarse con controles regulares y seguimiento adecuado.
El rol de la familia en el cuidado del adulto mayor
La familia cumple un papel fundamental en la detección de signos de alerta. Muchas veces, son los familiares quienes notan cambios en la conducta, la memoria o la funcionalidad del adulto mayor.
Acompañar al paciente a las consultas, brindar apoyo emocional y colaborar con el cumplimiento del tratamiento son aspectos clave para lograr resultados positivos.
Romper mitos sobre la geriatría
Uno de los principales desafíos es cambiar la percepción de que acudir al geriatra es solo para personas muy mayores o en estado avanzado de enfermedad. En realidad, la atención geriátrica busca anticiparse a los problemas y promover un envejecimiento saludable, activo y digno.
Consultar a tiempo no solo permite tratar enfermedades, sino también prevenir la dependencia, reducir hospitalizaciones y mejorar la calidad de vida.
Una decisión que puede marcar la diferencia
Reconocer los signos de alarma y acudir a un especialista puede cambiar el rumbo del envejecimiento. La atención geriátrica no solo prolonga la vida, sino que también mejora su calidad, permitiendo a las personas mayores mantener su autonomía y bienestar el mayor tiempo posible.“Pequeños cambios pueden ser la primera señal de un problema mayor, pero también la oportunidad de intervenir a tiempo”.