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02 de Noviembre, 2015 | Nacionales

Un castillo sin igual, olvidado por el Estado

Las Hermanas Dominicas se desviven día a día por mantener en pie un patrimonio cultural único, olvidado por el Estado: El castillo Carlota Palmerola.

Así luce, imponente, el Castillo Carlota Palmerola en Areguá. Foto: César Báez

 

Poner los pies en los jardines del castillo es llenarse de paz. Llegamos a las 10.30 de la mañana para el segundo recorrido del día, junto a más de 30 personas. De milagro, nos encontramos con “Lili”, una amiga de la casa que llegó de visita un día antes y fue “secuestrada” por las hermanas para acompañar el recorrido de los visitantes.
 
La gran casona a medio terminar. Foto: César Báez

Frente a la estación del ferrocarril, y a unos 500 metros de la playa de Areguá, hace más de 150 años comenzaban a erigirse los cimientos de la gran casona donde Madame Lynch esperaba celebrar grandes fiestas. Pero solo un par de años después (1965) la Guerra Grande aguó los planes.

En el lugar hoy se viven grandes citas con la cultura, la historia y la espiritualidad. Las Hermanas Dominicas son las dueñas del lugar, que fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación hace casi 20 años. Sin embargo, al parecer hoy no lo recuerdan ni el Estado, ni la Gobernación ni la Comuna.
 
“Es como un casa grande, donde se paga agua, luz, teléfono, impuestos”, nos cuenta la hermana Herminia. El principal ingreso del lugar viene de su casa de retiros espirituales. El museo, en la planta alta del Castillo, solo es abierto al público el primer domingo de cada mes.
 
Utensilios, muebles, vestimenta, jarrones, fotografías, maquinas de coser, imágenes talladas llegadas de Europa y hasta revistas de moda, hacen regresar unos 100 años en el tiempo a sus visitantes.
Los recuerdos de la familia Palmerola. Foto: César Báez

 

Con sus características medievales y góticas, esta edificación del siglo XIX estaría inspirada en el Castillo Palmerola de Cataluña, España. De allí es la ascendencia de Don Toribio Palmerola, un hacendado correntino que llegó a país tras la Guerra de la Triple Alianza y se unió a la paraguaya Carlota Ayala, quien dio a luz dos hijas: Ramona Josefa y Antolina Dolores.
 
Una publicación del diario la Tribuna describe el castillo de la siguiente manera:
 
“Parece que las columnas finas y alargadas sostienen la gran masa del techo dando un aire etéreo al edificio. En realidad, estas columnas solamente sostienen un techo alero encima de la galería. Debajo de las almenas románticas hay una franja con grabados muy elaborados parecidos a una obra rococó a la inglesa. Dos torres se proyectan de las almenas. La torre a la derecha es masiva y curvilineal con unas almenas románticas que siguen la línea del edificio". 
El Castillo Carlota Palmerola desde distintos ángulos. Fotos: César Báez

 

"La de la izquierda es muy pequeña, de un estilo gótico a lo medio oriental que desequilibra al edificio por su tamaño y estilo. Siguiendo el tono arábico están las aberturas ovaladas del frente que son una adaptación entre lo inglés y lo medio oriental. Al costado, las aberturas de las ventanas son rectangulares, cortadas dentro de la pared, creando una imagen oscura y hundida. La barandilla que acompaña la escalera y rodea la galería es reminiscencia de los edificios renacentistas italianos. Pese a toda esta variedad de estilos, la impresión que produce la estructura es neoclásica italiana”, señala el extracto de la publicación recogida por la historiadora Margarita Durán Estragó.
 
Tras el fallecimiento de Toribio Palmerola, Doña Carlota compró una propiedad en Areguá (de 19 manzanas), donde completó la imponente estructura que más tarde dejaría en manos de las Hermanas Dominicas, en 1953, al igual que su residencia de Campo Grande, donde hasta hoy sigue vigente el hogar de niños Carlota Palmerola.
 
Doña Carlota Ayala de Palmerola.

Doña Carlota vivió hasta los 92 años, cuando el Papa Pío XII le otorgó una distinción especial por tantos favores prodigados a la Iglesia del Paraguay.

Por supuesto, la historia es mucho más extensa y rica en detalles. Una visita, a solo 30 kilómetros de Asunción, que nos muestra otra parte de nuestra rica historia. Un lugar donde se respira otro aire, transmite paz y te lleva en un viaje atrapante en el tiempo.
 
PATRIMONIO CULTURAL
 
Según la Ley 1.181 de 1997, en su artículo 5, “La Gobernación del Departamento Central, la Municipalidad de Areguá, la Dirección de Bienes Culturales y la Dirección General de Turismo, coordinarán sus planes, programas y proyectos y preverán los rubros presupuestarios necesarios para proteger el patrimonio cultural de dicha ciudad”.
 
Hoy no existe siquiera un plan turístico para el lugar de parte de las autoridades. Todo se hace a pulmón. Las hermanas dan todo por el lugar, pero pasó más de un siglo y sin dudas es imperante comenzar a planificar su restauración.
 
 
MÁS DEL INTERIOR DEL CASTILLO
El interior del castillo, como lo dejó Doña Carlota. Foto: César Báez

 

 
LA CAPILLA DE LAS HERMANAS DOMINICAS
La pequeña capilla cuenta con imágenes invaluables. Fotos César Báez

 

 
CÓMO LLEGO AL CASTILLO CARLOS PALMEROLA
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