Una joven madre de solo 26 años y su hijo de 7, fueron hallados sin vida el último domingo en un inquilinato de Lambaré, lo que hace presumir que se trataría de un caso de filicidio, pues la mujer fue encontrada colgada del cuello a una viga de la vivienda, y el niño recostado en la cama con rastros de haber sido asfixiado.
El macabro hallazgo se dio alrededor de las 08:30, cuando el dueño del inquilinato, quien había recibido el llamado de la ex pareja de la mujer pidiéndole que verificara si la misma se encontraba en el lugar, pues no le había contestado las llamadas.
Más tarde, se los intervinientes encontraron una carta que Mónica Idalia González Piazzoli, de 26 años, había escrito antes de tomar la desafortunada decisión. En la carta, ella acusa a su ex pareja de haber abusado de su propio hijo desde los 3 a los 4 años, y se muestra enfadada con la justicia por “no actuar” a pesar de haber denunciado el hecho.
“Mi caso nunca se investigó, nunca se hizo nada. Hoy mi corazón ya no soporta tanto dolor, tanto sufrimiento”, es lo que expresa en una estrofa. “Hoy decido sacarme la vida porque ya no puedo vivir con esta injusticia. Nadie entiende mi dolor como Madre”, prosigue.
En otra estrofa, menciona que hay mucho que aclarar, y que ya no podía seguir viviendo en las condiciones en la que lo hacía, alegando un muy mal pasar económico, con deudas de alquiler y más. “Espero después de mi muerte, reciba justicia, pero los muertos no tienen justicia en Paraguay”, reza igualmente. Finalmente, acusa a la familia de su expareja de ser cómplice de lo que denuncia.
“Espero después de mi muerte, reciba justicia, pero los muertos no tienen justicia en Paraguay”
La versión de la fiscalía e intentos de suicidio
Tras el penoso hecho, la fiscalía no tardó en salir a dar su versión de los hechos, alegando que la mujer definitivamente denunció al papá biológico de su hijo meses atrás, por lo que se inició una investigación.
En diciembre pasado, la fiscal de turno, Laura Romero, decidió que el menor sea llevado a una clínica forense donde lo inspeccionar y se descartó cualquier tipo de violencia o signos de abuso sexual. Igualmente, la fiscalía inició un trabajo con profesionales psicólogos, quienes empezaron a notar conductas llamativas en la mujer.
Ese mismo 10 de diciembre, una vecina alertó a la policía diciendo que la mujer había intentado tirarse frente a un auto en marcha con su hijo en brazos y, al no lograrlo, se subió al techo de una casa amenazando con lanzarse al vacío. La Codeni intervino y rescataron al menor para entregárselo a una tía que se hizo cargo del cuidado del mismo.
El Ministerio Público explicó que en ningún momento surgió un imputado, ya que la ley no permite procesar solo con sospechas. Como el examen médico dio negativo, el nene tuvo un relato dudoso, la tía negó los maltratos y el chico faltó a los turnos con la psicóloga, la Justicia nunca tuvo los elementos necesarios para imputar al papá ni a otra persona.