Días atrás, en una colonia alemana en el departamento de San Pedro, un niño de 6 años cayó en el patio de una escuela y más tarde se confirmó su fallecimiento. Tras una autopsia, se confirmó que el menor sufrió una broncoaspiración por alimentos que terminaron pasando a sus pulmones tras haber comido en muy gran cantidad.
Este caso, genera preocupación principalmente en padres de niños pequeños, pues el menor no sufría ningún tipo de enfermedad y gozaba de muy buena salud.
Además, es importante hablar de la muerte súbita en niños; que es el fallecimiento inesperado y natural de un menor, aparentemente sano, que ocurre en menos de una hora tras el inicio de los síntomas, o dentro de las 24 horas si no hay testigos.
El doctor Robert Núñez, neonatólogo pediatra, en conversación con este medio se refirió precisamente a la muerte súbita en menores.
“En medicina, hablamos de muerte súbita cuando un niño aparentemente sano, fallece de manera repentina, generalmente en minutos u horas desde el inicio de los síntomas. En muchos casos, la causa termina estando relacionada con problemas cardíacos que nunca habían sido diagnosticados”, empezó explicando el profesional.
Aunque, reconoció que cuando ocurre una tragedia así, es normal que las familias sientan miedo y se pregunten: “¿Esto puede pasarle a cualquier niño?”, también aclaró que la muerte súbita pediátrica es muy poco frecuente.
Probables causas de muerte súbita en niños
“Existen alteraciones eléctricas del corazón llamadas arritmias, cardiopatías congénitas, enfermedades genéticas del músculo cardíaco o inflamaciones producidas por virus —como las miocarditis— que pueden desencadenar una falla cardíaca brusca incluso en niños activos y aparentemente sanos”, comentó Núñez.
Por otro lado, mencionó que existen causas neurológicas, respiratorias o metabólicas. “Algunas veces una convulsión severa, una infección agresiva o trastornos hereditarios pueden producir un desenlace repentino. Lo más difícil es que muchos niños no presentan síntomas claros antes del evento”.
Sin embargo, hay señales de alerta que nunca deben minimizarse:
-Desmayos durante actividad física
-Dolor en el pecho
-Palpitaciones frecuentes
-Falta de aire desproporcionada
-Cansancio extremo
-Antecedentes familiares de muerte súbita a edad temprana
-Familiares jóvenes con marcapasos o problemas cardíacos hereditarios.
Cuando un niño presenta algunos de estos signos, necesita una evaluación médica completa y, muchas veces, estudios cardiológicos específicos como electrocardiograma o ecocardiograma.
“En muchos casos, la causa termina estando relacionada con problemas cardíacos que nunca habían sido diagnosticados”
La importancia de la prevención
“Muchos padres creen que si un niño juega, corre o hace deportes ‘seguramente está sano’, pero no siempre es así. Algunas enfermedades cardíacas pueden pasar desapercibidas durante años y manifestarse recién ante una exigencia física o una situación de estrés del organismo”.
Por eso, la prevención es fundamental, recordando que “la prevención no significa vivir con miedo, sino actuar a tiempo”.
Consulta con el pediatra y otras cuestiones
“Los controles pediátricos regulares siguen siendo la herramienta más importante. El pediatra no solo controla peso y vacunas; también investiga antecedentes familiares, escucha soplos cardíacos, evalúa síntomas y determina cuándo un niño necesita estudios más profundos”.
-En niños que practican deportes, especialmente competitivos, es muy importante realizar controles médicos adecuados antes de iniciar actividad física intensa. En muchos países ya se implementan evaluaciones cardiológicas preventivas en escolares y deportistas justamente para detectar enfermedades silenciosas.
-Otro punto clave es la capacitación en RCP. En casos de paro cardiorrespiratorio, los primeros minutos son decisivos. Que docentes, entrenadores, padres y personal escolar sepan realizar maniobras básicas de reanimación puede aumentar considerablemente las posibilidades de supervivencia.
-Las escuelas también deberían contar con protocolos claros de emergencia y acceso rápido a asistencia médica. Este tipo de tragedias nos obliga como sociedad a fortalecer la prevención y la preparación.
Finalmente, el médico pediatra volvió a recordar que la muerte súbita es muy poco común, y pidió tener en cuenta las alertas. “Quiero transmitir tranquilidad, pues estos casos son poco frecuentes. La gran mayoría de los niños sanos no va a sufrir un evento de este tipo. Lo importante es no ignorar señales de alerta y mantener controles médicos periódicos”.