Nacido de la cultura de internet, las redes sociales y los videojuegos, el “aura farming” o “farmear aura”, en español, es una tendencia donde los jóvenes realizan acciones, poses o gestos con actitud y seguridad para acumular carisma o presencia, como si sumaran puntos en un videojuego.
¿De dónde viene el término?
“Farmear” viene de la palabra farming (cultivar en inglés) y que, vinculado a los videojuegos como Minecraft, se conoce como sinónimo de recolectar o acumular recursos o experiencia que luego sirven para avanzar y ganar niveles.
Y la idea de “aura”, palabra que también viene siendo tendencia en redes, se utiliza para hacer referencia a lo que sorprende por su estilo o popularidad. La Real Academia Española sí tiene definición para el aura, a la que señala como “favor, aplauso, aceptación general”.
Si bien, el concepto de “farmear aura” se conoce desde hace tiempo, su masividad tuvo el impulso de TikTok, una de las redes sociales que más utiliza la generación Z, como se conoce a los nacidos entre 1997 y 2010.
¿Cómo se farmea aura?
No hay una guía ni reglas. La performance es libre y cada uno puede adaptarla de acuerdo a su personalidad. Los videos que se ven en redes sociales son de lo más diversos: desde miradas sensuales a cámara y el movimiento de “six-seven”, hasta pequeños bailes, piruetas y destrezas físicas.
Sin embargo, más allá del concepto de “farmear aura”, parece haber algo que es lo que congrega a decenas, o cientos de jóvenes en la calle, plaza, o cualquier lugar: y es la idea de compartir el tiempo con otros a quienes los unen los gustos en común, la búsqueda de pasar un buen rato.
Una oportunidad de interacción social
“Farmear aura es una tendencia que se traslada de las redes a espacios presenciales. Aquí es importante comprender primeramente que la adolescencia es una etapa de cambios búsquedas y construcción de identidad”, menciona Melissa Sánchez, psicóloga con énfasis en adolescencia, al ser consultada sobre esta nueva tendencia.
“En ese sentido, esta tendencia podría vincularse con la búsqueda de pertenencia, reconocimiento y aceptación, especialmente por parte de los pares. Puede generar diversión, pero al mismo tiempo convertirse en una oportunidad de interacción social y donde experimentan distintas formas de relacionarse y expresarse”, continuó.
¿Qué deben hacer los padres?
Por otro lado, la profesional habló de que este fenómeno igualmente puede formar parte de las experiencias a través de las cuales, él o los adolescentes, van construyendo y expresando su identidad.
Es por ello que, aconseja a los padres a acompañar dicho proceso, pero sin juzgarlos. “Para los padres es recomendable que no ridiculicen ni descalifiquen. El diálogo y la confianza son fundamentales, es mucho más útil interesarse y preguntarles qué significa para ellos, y poder observar que esa búsqueda de ese momento no se convierta en una necesidad permanente”.
“Y como siempre hablamos, que los adultos traten de acompañar sin juzgar y favorecer, para que el adolescente pueda sentirse validado dentro de un vínculo seguro por quién es”, finalizó.