¿Tu hijo es uno de los más bajitos de su clase? Quizás no siempre es motivo de preocupación, pero tampoco debe ignorarse. El déficit de hormona de crecimiento (DGH) es una realidad a nivel mundial, puesto que afecta aproximadamente a 1 de cada 4.000 a 10.000 niños.
Tiempo atrás, dicha enfermedad no era muy conocida, hasta que la historia del astro argentino de fútbol, Lionel Messi, hizo que muchas personas la conocieran. Durante su infancia, el mencionado mejor futbolista del Mundo en la actualidad, fue diagnosticado con esta condición y recibió un tratamiento que le permitió alcanzar un crecimiento adecuado y desarrollar su carrera deportiva.
Diego Schwarzstein, endocrinólogo argentino que atendió a Messi cuando éste llegó a su oficina con solo 9 años, relató en entrevista con Infobae, que “era un chico con un talento fantástico, pero una talla muy baja”.
Además, el profesional recordó que “la preocupación que él (Messi) transmitía en las consultas, era si su problema de crecimiento o su altura final le iba a permitir ser futbolista profesional”. Finalmente, tras un tiempo de tratamientos, aquel niño logró un crecimiento normal y se convirtió en una máquina, todavía algo pequeña, pero letal, dentro de las canchas.
¿Qué es realmente el déficit de hormona de crecimiento?
En contacto con el doctor Robert Núñez, médico neonatólogo pediatra, “se trata de una enfermedad poco frecuente en la que la hipófisis, una pequeña glándula ubicada en el cerebro, no produce suficiente hormona de crecimiento. Como consecuencia, el niño crece más lento de lo esperado”.
El mismo, aclaró que la gran mayoría de los niños de baja estatura no tienen este problema. “Muchos simplemente heredaron la estatura de sus padres o presentan un patrón de crecimiento normal, aunque más lento”, citó.
En Paraguay, la estatura promedio es de 1,73 m para hombres y 1,60 m para mujeres. Si se sospecha un retraso en el crecimiento, debe ser evaluado por un endocrinólogo pediatra.
“Se trata de una enfermedad poco frecuente en la que la hipófisis, una pequeña glándula ubicada en el cerebro, no produce suficiente hormona de crecimiento. Como consecuencia, el niño crece más lento de lo esperado”
¿A qué edad puede detectarse el DGH?
En algunos niños puede sospecharse desde los primeros dos años de vida, pero con mayor frecuencia el diagnóstico se plantea entre los 2 y 5 años, cuando el pediatra observa que la velocidad de crecimiento es inferior a la esperada. En ocasiones, el diagnóstico se realiza más tarde, durante la edad escolar.
“Más que la estatura en un momento determinado, lo que realmente preocupa es que el niño deje de crecer al ritmo que le corresponde. Después de los 2 años, un niño debería crecer aproximadamente entre 5 y 7 centímetros por año. Si crece menos de eso de manera persistente, merece una evaluación”, mencionó Núñez.
¿Se puede prevenir?
En cuanto a si existe forma de prevención de dicha enfermedad, el médico aclaró que en la mayoría de los casos, no. “Generalmente se debe a alteraciones congénitas o adquiridas de la hipófisis y no existe una forma de evitar que aparezca. Sin embargo, sí podemos prevenir un diagnóstico tardío mediante controles pediátricos periódicos”.
“Muchos simplemente heredaron la estatura de sus padres o presentan un patrón de crecimiento normal, aunque más lento”,
“Mi recomendación como pediatra es sencilla: no comparen a sus hijos con otros niños ni esperen a que ‘ya va a pegar el estirón’. En cada control pediátrico deben registrarse el peso y la talla en las curvas de crecimiento. Esas curvas permiten detectar de forma temprana cuándo un niño se está alejando de su patrón normal y necesita una evaluación más profunda”, refirió.
Consulta con el pediatra si:
-Tu hijo es considerablemente más bajo que otros niños de su misma edad.
-Cada año necesita la misma talla de ropa porque prácticamente no crece.
-Su crecimiento se ha frenado o avanza muy lentamente.
-Hay antecedentes de enfermedades hormonales o alteraciones del crecimiento.