06 sept 2026

A poner atención: “Lo que un niño no puede decir, muchas veces lo muestra con su conducta”

Este 16 de agosto se celebra del Día del Niño, y la psicóloga y terapeuta infantil Melissa Sánchez, se refiere a la importancia de que los adultos sepan entender cada conducta de sus niños y/o adolescentes; pues muchas veces, es la forma de transmitir sentimientos que no pueden comunicar mediante el lenguaje verbal.

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En el marco de la Semana del Niño, es muy importante aprovechar y mirar a la infancia más allá de los festejos y preguntarnos qué hay detrás de algunas conductas que muchas veces nos preocupan como adultos.

Para ello, la psicóloga y terapeuta infantil Melissa Sánchez, explica que algo de lo que suele observar en sus sesiones con los más pequeños, es que una de las dificultades más comunes está en comprender aquello que los mismos expresan a través de su conducta.

“Aquí es importante recordar que, aunque un niño o adolescente hable, no siempre cuenta con las palabras, los recursos emocionales o la capacidad de reflexión necesaria para explicar qué le sucede. Por eso, muchas veces, aquello que no puede decir aparece de otras maneras”, empezó explicando.

Así, comentó que esto puede verse de distintas formas según la etapa. “Por ejemplo, en los más pequeños puede aparecer principalmente a través del cuerpo y la conducta, como los ‘berrinches’ o rabietas. En niños en edad escolar, puede notarse mediante dificultades en casa o en el colegio; y en adolescentes, quizás a través del aislamiento, cambios de humor, discusiones o una mayor dificultad para comunicarse”.

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Empatía y validación por parte de los adultos
A su vez, la profesional mencionó que comprender una conducta, no significa justificarla ni permitir cualquier comportamiento, sino intentar ampliar la mirada y preguntarnos también: ¿qué está pasando?, ¿qué ocurrió antes?, ¿qué puede estar sintiendo este niño o adolescente y qué necesita de los adultos que lo acompañamos?

“Aquí aparecen la empatía y la validación desde los adultos, no como decirle al niño o adolescente cómo debería sentirse, sino como poder acercarnos a su experiencia e intentar comprenderla desde su propio lugar”.

Es importante recalcar que hablar de emociones y necesidades no significa dejar de poner límites. “Para un niño o adolescente, reconocer y gestionar lo que siente forma parte de un proceso de desarrollo que todavía está construyendo. Incluso para los adultos, identificar y gestionar nuestras propias emociones no siempre resulta sencillo”.

Por otro lado, Sánchez agregó que acompañar emocionalmente tampoco significa evitarles todas las dificultades o resolver inmediatamente cada problema. “A veces puede significar simplemente estar presentes, escuchar sin interrumpir ni juzgar, compartir un juego, preguntar qué sienten sin anticipar la respuesta, respetar sus tiempos y acompañarlos también cuando atraviesan una frustración”.

“Para un niño o adolescente, reconocer y gestionar lo que siente forma parte de un proceso de desarrollo que todavía está construyendo. Incluso para los adultos, identificar y gestionar nuestras propias emociones no siempre resulta sencillo”
Melissa Sánchez, psicóloga y terapeuta infantil

La escuela o colegio, un espacio más que importante
Otro espacio fundamental en este proceso es la escuela y, especialmente, las y los profes, quienes forman parte importante del desarrollo de niños y adolescentes, ya que, al compartir gran parte de su día con ellos, pueden observar cambios que quizás no aparecen en otros contextos, como mayor irritabilidad, aislamiento, dificultades para relacionarse, cambios en el rendimiento o conductas que antes no estaban presentes. “Observarlas con sensibilidad y poder compartirlas con la familia puede ser parte de un acompañamiento conjunto”, agregó la entrevistada.

“También resulta importante observar al niño o adolescente en su contexto, en el aquí y ahora y en los vínculos que establece, entendiendo que su experiencia no ocurre de manera aislada. Como adultos, no siempre podremos saber inmediatamente qué hay detrás de una conducta, y tampoco necesitamos hacerlo solos”.

Finalmente, vale dejar en claro que lo importante es poder cambiar, aunque sea por un momento, la mirada y pasar de preguntarnos solamente ¿cómo hacemos para que deje de hacer esto? a preguntarnos también ¿qué puede estar necesitando este niño o adolescente y cómo podemos acompañarlo?

“Porque frente a una conducta hay una persona en desarrollo, aprendiendo a conocer lo que siente, a relacionarse con los demás y a encontrar sus propias formas de expresarse”.