El fin de semana, Estados Unidos fue sacudido por un nuevo atentado aparentemente en contra de Donald Trump, durante la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca en el hotel Washington, misma que registró 2.500 asistentes, además del presidente.
En un momento dado, se oyeron disparos y tanto el mandamás estadounidense, como invitados especiales tuvieron que ser socorridos por los personales de seguridad. Sucedió que, un sujeto se saltó el perímetro de seguridad y según informaron los investigadores, trató de atentar contra la vida del presidente realizando disparos con arma de fuego.
Se trata de Cole Tomas Allen, de 31 años, residente en Torrance, un suburbio del suroeste de Los Ángeles, California. El mismo, tras realizar los disparos y no lograr herir a nadie, fue inmediatamente lanzado al piso por guardias de seguridad. Según el New York Post, unos minutos antes de pasar a la acción, el sospechoso envió a su familia un manifiesto en el que anunciaba su intención de matar a miembros del gobierno de Trump, calificados de “criminales”.
Perfil del tirador
Además, minutos después saltó la información de que Allen es profesor con grado de ingeniero y máster en computación, además de desarrollador de videojuegos. Llevaba una escopeta de caza, una pistola y varios cuchillos.
Se había alojado en el hotel donde se celebraba la ceremonia, ubicado a solo siete minutos en coche de la Casa Blanca, según explicó el jefe del departamento de policía del Distrito de Columbia. Un hecho que facilitó la planificación del atentado.
Allen era maestro de unos cursos llamados C2, una especie de red a nivel nacional que realiza programas personalizados para alumnos que destaquen (ya sea por muy buenas o muy malas calificaciones), es decir, tenía una formación muy específica.
Según su entorno familiar, citado por TIME, Allen había mostrado en los últimos tiempos un comportamiento errático y declaraciones extremas, llegando a anunciar a su familia que haría “algo importante”.
En el análisis de sus redes sociales y dispositivos, las autoridades hallaron mensajes contrarios a la administración Trump, así como publicaciones con contenido político y religioso
Ahora, Allen enfrenta cargos por uso de arma de fuego durante un delito violento y agresión a un agente federal con un arma peligrosa, pues una bala terminó dando contra el chaleco de uno de los guardias, lo que le salvó la vida al hombre.
“Un lobo solitario”
El propio Trump ya había remarcado en una rueda de prensa en la Casa Blanca, poco después del ataque, que el tirador era un “loco” y un “lobo solitario” que no llegó a traspasar el perímetro de seguridad de acceso al salón de baile.
“No estaba preocupado. Entiendo la vida. Vivimos en un mundo loco”, agregó el presidente, buscando serenidad a pesar del suceso. A su vez, se mostró sorprendido por el ingreso fácil de Allen, al recinto.
“La primera sorpresa es, cómo se ha podido meter alguien con una pistola, una escopeta y varios cuchillos en el Hilton, ¿no? Parece ser que había reservado una habitación y llevaba ahí dos días. Pero por otra parte se puede decir que las medidas de seguridad funcionaron”.
Finalmente, dijo estar seguro de que el hombre actuó totalmente solo, incluso se refirió al mismo como un “lobo solitario”, por lo que es muy poco probable que más personas hayan participado, aunque las investigaciones siguen en marcha.
Se trata del tercer intento de asesinato del Donald Trump en menos de dos años, sumándose a incidentes previos como el ocurrido el 13 de julio de 2024 en Butler, Pensilvania, donde resultó herido levemente en una oreja. En aquel entonces, el tirador, un joven estudiante, también fue capturado.