Horror a nivel mundial por culpa de una devastadora masa de agua, hielo y rocas que arrasó el último miércoles, 26 de agosto, con todo un valle entre el norte de Nepal y el suroeste de la región autónoma del Tíbet, en China, suceso que por el momento presenta un preocupante balance provisional de 362 muertos y unos 1.400 desaparecidos.
Las primeras investigaciones apuntan a que el desastre comenzó con el colapso de una parte de un glaciar en la cordillera del Himalaya. La enorme masa de hielo, rocas y sedimentos habría caído desde las laderas del Langtang Lirung hacia un río de montaña y generado una corriente de enorme potencia que avanzó rápidamente hacia las zonas habitadas.
La crecida atravesó la frontera entre Nepal y el Tíbet y destruyó edificios, rutas e infraestructura energética a su paso. Videos registrados durante el episodio muestran enormes masas de agua y barro ingresando en las localidades, mientras arrastraban autos, colectivos y construcciones. La rapidez con la que se produjo la crecida dejó poco margen para que los habitantes pudieran escapar.
El fenómeno también modificó cauces fluviales a decenas de kilómetros del lugar donde comenzó el derrumbe y dañó centrales hidroeléctricas y otras instalaciones estratégicas.
Por otra parte, Autoridades de la Junta de Turismo de Nepal informan que entre los cientos de desaparecidos hay más de 700 ciudadanos extranjeros, entre nacionalidades como Canadá, Japón, Corea del Sur, Singapur, Alemania, Rusia, Sudáfrica, Letonia, Nueva Zelanda, Francia, Bélgica, España, y más. Muchas de estas personas estaban en la zona para hacer senderismo, recorridos guiados o peregrinar a un sitio sagrado del hinduismo.
A partir del incidente, el gobierno chino movilizó a cerca de 800 rescatistas en la región autónoma del Tíbet, además de perros de búsqueda y lanchas rápidas para agilizar las operaciones de rescate.
Calentamiento global
Las autoridades ambientales de las zonas afectadas, mencionan que las lluvias monzónicas, de junio a septiembre, suelen provocar mortíferas riadas y deslaves en todo el sur de Asia. Por ello, afirman que el cambio climático está aumentando la frecuencia y la intensidad de este tipo de fenómenos meteorológicos extremos.
Además, el calentamiento provoca el derretimiento de los glaciares en todo el mundo, lo que aumenta el riesgo de inundaciones.
Por ende, los científicos meteorológicos advierten que la frecuencia acelerada de estos desastres criosféricos transfronterizos demuestra la urgencia de instalar sistemas de alerta temprana entre Nepal y China.