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12 de Agosto, 2014 | Espectáculos

Documental “Fuera de Campo” explorará la masacre de Curuguaty

El documental será emitido por varias televisoras públicas del continente en el programa de la DocTv, que arrancará el próximo 25 de agosto.

El director Hugo Giménez y el director de fotografía Martín Crespo, en Marina Kue.Foto Facebook Oficial Fuera de Campo.

Ya pasaron más de dos años desde los sucesos que conmocionaron al Paraguay y a toda América en la ciudad de Curuguaty, y aún quedan muchas preguntas que deberían ser respondidas, tratándose de un evento que sigue teniendo repercusiones hasta hoy día.

El cineasta Hugo Giménez emprende una búsqueda de la verdad y una exploración de los hechos mediante el documental Fuera de Campo, proyecto ganador de la última edición del DocTv Latinoamérica, que ya se encuentra terminado.

El mismo será emitido en 20 canales públicos de 16 países, incluyendo Paraguay, y el director accedió a responder algunas preguntas con respecto al trabajo, que encierra una reflexión ya desde el mismo título.

¿A qué se debe el nombre Fuera de Campo para el documental?

Durante el proceso de escritura del proyecto usamos frecuentemente el concepto del fuera de campo cinematográfico para hacer referencia al tratamiento de las imágenes pre-existentes de la masacre (videos y fotografías), empezamos a trabajar dejando de lado esas imágenes, pero teniéndolas igualmente presentes. Para nosotros fue motivo de reflexión el uso que se dieron a esas imágenes en los medios de comunicación, imágenes del horror que fueron banalizadas y convertidas en mero espectáculo ni bien ocurrida la masacre. Con el tiempo ese término se fue asentando no solamente por la referencia cinematográfica, sino también por ese juego de palabras que hace alusión a la situación del campesinado en esa y otras zonas del país y de la región, porque el “fuera de campo” también remite a la expulsión de las personas de un modelo-lugar de vida constantemente sometido por la violencia del monocultivo.

¿Cuántas personas trabajaron en el proyecto desde su concepción hasta su estado actual?

En el proceso de escritura trabajamos tres personas, los productores de la obra Sofía Paoli, Juan Carlos Lucas y yo, con ellos sentamos las bases del documental, fijamos desde el vamos algunos puntos claves en relación al proceso de registro y al tratamiento del tema, además de establecer hasta donde llegar; para nosotros las personas que son sujetos del documental no son simples “personajes” para contar una historia, una persona es todo lo que fue, todo lo que es y será; reducirla  y aislarla solamente al hecho en particular de la masacre no permite dimensionar el horror de lo ocurrido. Para registrar solo un hecho en particular está el reportaje informativo o noticioso de la tv, hacer un documental – al menos para nosotros - conlleva una mayor implicación y dimensión de las personas, de la historia y de nosotros mismos.

Posteriormente se fueron sumando más profesionales hasta llegar a las quince personas más o menos en toda la cadena de producción, pero en los días de grabación trabajamos con un equipo reducido de compañeros. Nuestro diseño de producción estaba sometido a la delicada situación de las personas a documentar, a la zona y al tema; pero siempre primaba el componente humano.

Cabe destacar que Fuera de Campo completó todas las etapas de producción de la obra con profesionales y empresas locales, el premio recibido fue invertido íntegramente en nuestro país.

Creo que nos involucramos de una u otra forma desde el día de la masacre, todos de manera directa o indirecta estamos tocados con el horror de lo sucedido, y hablo de todos como sociedad. Desde la “Comunidad de Documentalistas” donde formamos parte, empezamos a reflexionar sobre cómo realizar obras audiovisuales para ver-pensar lo ocurrido desde otras aristas. Por mi parte realice dos cortometrajes sobre la masacre que tuvieron un circuito local y también en la región y en vista a esos trabajos previos un día Sofía y Juan Carlos me piden dirigir un proyecto sobre la masacre con miras a presentarlo a la convocatoria de DOCTV Latinoamérica, y desde ahí – agosto de 2013 – no paramos. Comprendimos lo delicado del tema, que no había distancia suficiente para tratar la masacre en su integridad, si mirábamos de frente podíamos terminar encandilados con todas las incógnitas y las heridas que todavía siguen abiertas, pero igual elegimos hablar sobre Curuguaty, porque era el momento de contextualizarlo a nivel continental, entonces buscamos la forma de hacerlo. Uno siempre debe sentir con mucha intensidad la necesidad de hacer una película, si no la sientes… mejor no embarcarse en un proyecto.

¿Hay intención de crítica sociopolítica directa o un recuento de los hechos para que el espectador tome su propia postura? ¿Es un llamado a protestas o una reflexión pacífica?

La obra pueden responder afirmativamente a esas preguntas como también negarlas, cada película encierra y responde sus propias preguntas y es completada según el acceso cultural de cada espectador, hay tantas preguntas y respuestas como espectadores que acceden a la obra, lo que sí puedo afirmar es que prima un enfoque humano, acceder a la masacre desde la periferia; desde sus ecos que siguen escuchándose en todas y cada una de las personas que sobrevivieron al horror. Fuera de Campo es un retrato de un modelo campesino en vías de extinción, un canto a la memoria que se contrapone al olvido.

¿Por qué el caso de Curuguaty en particular?

Descartamos presentarnos a la convocatoria DOCTV Latinoamérica con un proyecto “políticamente correcto”, convencidos que era el tiempo de visibilizar más ampliamente el tema de la masacre, nos embarcamos con el tema. Recuerdo también las palabras del jurado internacional al momento de premiar a uno de los cortos que trabajamos sobre Curuguaty, “Sin Felicidad”, en el Festival de Oberá en Cortos; éste decía que un artista debe ser un reflejo de su tiempo, me adhiero plenamente a sus palabras, eso responde mejor a los porqués del caso. Fuera de campo es una elección ética y estética sobre un tema contemporáneo muy delicado, una obra que traza “un entre” con los espacios, el dolor, el sobrevivir luego de la masacre y nosotros los documentalistas.

¿Cómo fue el trabajo en la zona del suceso?

Como había comentado anteriormente, teníamos un diseño de producción que priorizaba a las personas sobre cualquier cosa, sabíamos que no podíamos llegar y simplemente poner una cámara, entonces el trabajo de pre-producción fue muy intenso a la vez de servirnos para empezar a conectarnos con las personas sobrevivientes. La zona cero de la masacre en Marina Kue, es un espacio marcado por lo ocurrido, que trasciende lo geográfico; por tanto trabajar allí y en la zona afectada siempre fue delicado, teníamos esas prioridades como pilares-guía, a su vez estuvimos abiertos a lo que ocurra, pues un documental debe dejar la puerta abierta a lo que pueda ocurrir, tal vez no sabíamos muy bien lo que íbamos a encontr, pero sí estábamos seguros de lo que no queríamos ir a realizar allí. El equipo técnico y artístico estuvo a la altura durante todas las jornadas de trabajo, esa cohesión entre todos permitió que cada uno pueda dar en cada día de grabación un poco más y cada día íbamos descubriendo la obra a la vez que nos descubríamos a nosotros mismos.

¿Hubo tiempo de explorar todo lo que querían o hubiesen deseado más tiempo para el trabajo?

Fuera de Campo es un documental para televisión y como sabemos los tiempos en televisión siempre son más acotados en lo que se refiere a la producción. Lo ideal es disponer de más tiempo, de varias visitas y en intervalos no muy prolongados, en ese sentido hubiéramos deseado un periodo de trabajo más amplio, pero estamos satisfechos con el trabajo.

¿Cómo ves el género documental en el audiovisual paraguayo? ¿Hay intención de seguir explorando el género después de Fuera de Campo?

El documental es uno de los géneros (aunque esas categorías ya están superadas) que más exploraciones estéticas y narrativas está realizando local en internacionalmente, mientras la ficción paraguaya –que también me apasiona – va por las fórmulas clásicas para encontrar su lugar en el mundo cinematográfico, el documental se da más a la experimentación. Seguimos no obstante etiquetando de documental a muchos trabajos que no pasan de ser unos reportajes, eso irá cambiando en la medida que el documental tenga prioridades en los nuevos centros de formación cinematográfica y que Paraguay pueda suscribirse a más redes de producción y distribución como DOCTV Latinoamérica, que permitan mostrar y mostrarnos como somos, ampliando nuestro imaginario propio.

Creo que en Fuera de Campo convergen muchos de mis trabajos documentales previos, así como el cine que disfruto y me apasiona, y mientras algo te apasiona es lógico que lo sigas explorando.

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