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14 de Julio, 2010 | Platea Mundial

España campeón: Los festejos en Madrid y algunas reflexiones

Han pasado pocos días desde que el polémico Howard Webb hiciera sonar el ulterior pitazo del Mundial de Sudáfrica 2010 y, con ello, se desatara la fiesta en la capital española.



ESPAÑOLESAlegría, llanto, emoción... los españoles no podían creer el momento que estaban viviendo. (Foto: Raimundo Gregoire)


Raimundo Gregoire Delaunoy

Desde Madrid, España

Ya se sabe, España venció a Holanda en el minuto 116 de un durísimo encuentro, que mostró a los españoles intentando jugar fútbol y a un rudísimo equipo holandés, que terminó con diez jugadores en cancha y que debió finalizarlo con ocho o nueve.

Sí, es cierto, la “Roja” no lució tanto en la recientemente terminada Copa del Mundo, pero lo concreto es que igual entregó la mejor propuesta futbolística, que contó con una gran vocación ofensiva y una muy buena circulación del balón (aunque a veces con demasiado toque y con poca profundidad).

Sin embargo, nadie puede dudar que España fue la selección más completa y equilibrada.  Tuvo un arquero de primer nivel como Iker Casillas, contó con ese toro que es Carles Puyol –ya está lento, pero aún así se las arregla para estar bien posicionado-, festejó con los melódicos toques de Xavi e Iniesta, pudo luchar gracias a la entrega de Xavi Alonso y, algo muy importante, encontró en David Villa a un oportuno definidor.

Ciertamente hubo otros jugadores de excelente nivel como Gerard Piqué, Sergio Busquets, Sergio Ramos y Jesús Navas, entre otros, pero los nombres mencionados quizás sean la columna vertebral de la escuadra ibérica.

Pero, más allá del buen fútbol, en España se vive una situación muy especial.  En medio de una gran crisis económica y, por qué no, social, todo pareció olvidarse con los festejos a consecuencia del primer Mundial de fútbol ganado por este país.

ESPAÑOLESEn grupos, todos salían a las calles a festejar. (Foto: Raimundo Gregoire)


Madrid, punto neurálgico de las celebraciones

Apenas finalizada la final, de inmediato comenzaron a sentirse bocinazos y gritos, lo cual, sumado al hecho de ser domingo, hacía preveer una interminable jornada de jolgorio. Y así fue, posiblemente en toda España, pero especialmente en la capital española, donde millones de personas salieron a las calles para celebrar este gran hito.

Así, era muy frecuente observar a mujeres y hombres, con cerveza en mano o bien con la botella de Fanta limón, una bolsa de hielo y una botella de vino tinto. Es que el famoso “tinto de verano” fue más estival que nunca y, con ello, se convirtió en el mejor bálsamo para la sed, el calor y la irritación de esas cansadas gargantas.

En medio de eso, banderas españolas. De todos los tamaños.  Algunas tradicionales y otras que tenían un toro en vez del escudo nacional. Pero daba lo mismo su formato, pues banderines y banderolas significan lo mismo. “España, España”, tal cual gritó la gente durante horas, hasta el cierre de la noche y la apertura de un nuevo día.

Con el paso de los minutos, la “marea roja” se hizo cada vez más presente en todos los rincones de Madrid.  En Vallecas, en Atocha y en tantos otros.  Como Plaza España, Plaza Colón y, uno de los clásicos madrileños, la Cibeles.

Ahí, en esta típica postal, no sólo de Madrid, sino que de España, miles de personas se reunieron en esta interminable fiesta. Mujeres y hombres. Adultos y menores. Heterosexuales, gays y lesbianas. Las viejas y las nuevas generaciones. Africanos, latinos, orientales, árabes y caucásicos, todos esos representantes de la nueva España, que aunque muchos la escondan, es una realidad.

ESPAÑOLESLa Copa del Mundo llegó antes que los jugadores a España. (Foto: Raimundo Gregoire)


“Soy español, soy español, soy español”, quizás cuántas veces se escuchó aquel armónica coro.  Y qué decir del “Pulpo Paul, Pulpo Paul, Pulpo Paul, Pulpo Paul, eeeeh”.

Es que claro, nadie olvidó las andanzas del famoso octópodo, que durante el Mundial de Sudáfrica se transformó en el clarividente más popular del mundo. Y así, en la previa de cada partido, todos daban cobertura mediática a este oráculo, propio de la sociedad actual.

Por eso, durante la semana, la gente en España recordó el vaticinio de Paul, aunque, en paralelo y casi a escondidas, rogaban porque esta vez no se equivocara como en la final de la Eurocopa de 2008, en la cual predijo el título germano y al final fue para los españoles.

Es así que tras el cumplimiento de la predicción, el cántico popular asomó en forma espontánea. “Pulpo Paul”, toda una marca. Y claro que lo es, si se podían ver camisetas españolas con la firma “Pulpo Paul”.

Y así se dieron los festejos, con toda la prensa cubriendo diversos rincones de Madrid, mientras varios que querían pagar la manda de tirarse a alguna pileta se resignaban a sólo celebrar, ya que los policías resguardaban la seguridad de estos lugares.

Mientras, la selección española celebraba a solas y a kilómetros de distancia. Pero eso, sólo hasta el lunes, día en el cual se produjo la esperaba llegada y, como era de espera, hubo un merecimiento pocas veces visto aquí en Madrid y en muchas otras ciudades del mundo.

Era la bienvenida del pueblo español -lo cual incluye, incluso, a los separatistas catalanes y vascos- a sus nuevos héroes. Tal cual antes lo fueron los basquetbolistas del Eurobasket, los tenistas de la Copa Davis o Fernando Alonso en la Fórmula 1.

Es que las políticas deportivas bien pensadas llegan a buen puerto y eso se está viendo hoy, pues lo realizado por Vicente del Bosque y sus jugadores fue la perfecta guinda de la torta para un proceso bien guiado.

Por eso, ya es tiempo de celebrar. A pesar que los holandeses presentes en Madrid no lo quisieran y aunque muchos otros turistas pudiesen estar molestos ante los cortes de calles y las dificultades para movilizarse.

Por más que los jugadores holandeses hayan confundido una cancha de fútbol con un ring de Karate o que el tristemente famoso Howard Webb olvidara que todo árbitro no debe hacerse el ciego, ni dejar las tarjetas rojas en el vestuario.

Hoy, ya nada importa y todos celebran.

“España, España, España……”
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Comentarios

2 comentarios
1.
españa ES UNA MIERDA NO PUEDO CREER Q UNA PAGINA PARAGUAYA LA PRINCIPAL TOME COMO ELOGIO A ESTE PAIS Q MALTRATA Y ABOFETEA A NUESTROS COMPATRIOTAS EN EL EXTRANJERO!! este pais prohibio a los paraguayos ver el partido españa VS PARAGUAY en su pais! es una VERGUENZA!!!!!!! eSPAÑA SERA CAMPEON EL DIA Q NO TNGAN INDIFERENCIA Y DISCRIMINACIONES A LOS DEMAS!! XFAVOR X DIOS basta ya RESPETEMOSNOS!! PARAGUAYOS/AS SOMOS GRANDES!!!! TE AMO MI QUERIDO PARAGUAY!!!!
2.
Carlos, a ver si dejas de tomarte drogas y ver alucinaciones. Mi vecino siempre tuvo la bandera paraguaya en su ventana y nadie le dijo nada. Mejor dicho, si le dijimos y muchos que qué pena que tuviera que ser Paraguay y lo felicitamos por su buen juego. ¿Quién y dónde prohibió nadie ver el partido? Estás de psiquiatra perdido. Viva Paraguay y Viva España. Por cierto que tengo un piso alquilado a unos Paraguayos y me lo cuidan estupendamente. También nos gastamos bromas con el partido. ¡No hagan caso de lo que dice ese trastornado! Pregunten a sus compatriotas y le dejarán como lo que es: un mentiroso majadero.

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