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30 de Diciembre, 2014 | Nacionales

Paraguay, el futuro según la historia

La "fuerte stronización" de la sociedad no permite ser optimista respeto de la política, según el historiador Ignacio Telesca.

Fátima E. Rodríguez/ farodriguez@sd.com.py

Ignacio Telesca, pese a haber nacido en Argentina, sabe más de Paraguay que la mayoría. Es ex cura. Doctor en Historia por la Universidad Torcuato di Tella de Argentina  y máster en Historia Moderna por la Universidad de Oxford. Investigador adjunto del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).  Actualmente es investigador de la Fundación Alexander von Humboldt en la Universidad de Colonia, Alemania. Es autor de varios artículos y libros sobre historia del Paraguay.

En los noventa, Ignacio convivió con los pueblos indígenas en Alto Paraná y Canindeyú, radicándose un tiempo en una comunidad con los Avá Chiripá. Después de su experiencia con los indígenas, se consagró como sacerdote jesuita. Entonces tenía 22 años. Estudió filosofía en la Universidad Católica, trabajó en el Cristo Rey, hizo teología en España y luego fue a estudiar a Óxford. En esta entrevista, Telesca nos da elementos para entender el complejo entretejido político del Paraguay.

-¿Si  analizáramos qué significa que haya vuelto el Partido Colorado con Horacio Cartes desde la historia?

-Bueno, es más de la ciencia política que de la historia. Por ahora, de lo histórico mucho no se puede analizar, sino más bien uno comprende que tras la dictadura de Stroessner, el golpe de Estado no fue una vuelta a la democracia, sino un arreglo de cuentas palaciego. Que después se haya cambiado la Constitución y haya habido elecciones no implica que estemos en democracia, sino que es un sistema de gobierno que permite ciertas garantías y derechos hasta cierto punto, y nos ilusionamos con este sistema de democracia que es eminentemente electoralista: depende de los votos, pero es obvio que no llega a la población, a nivel de salud, educación para la democracia; si no hay salud para todos, no hay educación para todos, si no hay tierra para todos, entonces es una democracia que se queda en “todos podemos votar, punto”. Lo que queda manifiesto es esto.

Quizás la pregunta sería ¿por qué ganó Lugo? más que ¿por qué volvió Cartes?, porque lo raro no es Cartes sino lo raro fue Lugo.

A lo mejor,  habría que ver de qué manera Fernando Lugo  -si bien podía haber sido un cambio inicial- fue también parte de ese mismo sistema; porque muchas veces nos olvidamos que con Lugo quien ganó fue el partido liberal, que  no es un partido alternativo, sino que responde al mismo sistema. La dirigencia que se hizo con el poder del partido casi responde al mismo sistema de conformación del Partido Colorado en la década del 70, de los 80. Entonces, quizás nos hubiésemos ilusionado que Lugo hubiese podido dominar ese monstruo; pero no. Capaz sea culpa de él, por inoperancia de su gente, o por ingenuidad nuestra. Se armó un golpe de estado y se puso la casa en orden.

-¿Se refiere al golpe de junio del 2012?

-Es complicado comprender lo del golpe, porque sabemos que hubo más de veinte intentos de pedido de juicio político que ninguno funcionó porque al Partido Liberal no le importaba salir del gobierno. Yo creo que se mezclaron muchos intereses, donde el principal interés era el de Federico Franco y el grupo de liberales que dijo “falta poco, acá está la nuestra, peleemos la casa y vamos a ver qué pasa”, y yo creo que ese fue el detonante. Después,  habría que ver todos los que se beneficiaron: la ARP, la UIP, el Partido Colorado, todos sacaron tajada y dijeron “gol”. Pero creo que el que abrió la puerta fue el Partido Liberal, con Federico Franco  y que Lugo manejó muy mal.  Lugo tuvo y tiene un entorno manejando mal las cosas.

-¿En qué sentido?

-Cuando Lugo renuncia, acepta el juicio y después se presenta a elecciones, él está amparando todo lo que se hizo; es decir, lo lógico hubiese sido no aceptar un juicio político que a todos ojos era fraudulento, escandaloso, se contaba con el apoyo de todos los ministros del exterior, en todos los países de la región...¡y el aceptó!. Es decir, ahí también se ve la fragilidad del régimen, y después al presentarse como candidato lo que hizo fue legitimar que lo que hubo fue un juicio político y no un golpe. Es cómo que diga “yo metí la pata, me enjuiciaron y lo hicieron bien, y ahora me quiero resarcir y me presento como candidato a senador”. A mí me parece que con eso él  tiró la chancleta y ahora, como que ya es imposible pensar un proyecto diferente.

-¿Qué le parece que Lugo se quiera candidatar de vuelta para presidente?

-Es una opinión mía, más de café que de otra cosa, pero que Lugo se quiera candidatar a Presidente y si cabe una forma institucional para eso, para mi caería exactamente en lo mismo; el mismo sistema político que estamos criticando. Aparte,  pensar que una persona va a cambiar el mundo, es esa idea mesiánica que tenemos –ahí si se podría agarrar un hilo con la historia- de ver la historia como una historia de los grandes héroes, de los grandes personajes que tanto promocionó la dictadura stronista presentando esa diagonal con Francia, C. A. López, Francisco Solano López, Bernardino Caballero y el Gral. Stroessner, donde se ve que la historia la hacen las grandes personas.  Y entonces hay que elegir a un empresario como Juan Carlos Wasmosy, porque es una gran persona, y también elijamos un obispo que va a salvar al Paraguay. Entonces es pensar que no es la sociedad la que hace la historia, sino los héroes; da lo mismo quiénes sean héroes, puede ser una institución como los militares, pero da exactamente lo mismo que sea un Wasmosy o un Lugo. La idea es que sea una persona que va a salvarnos. Con Horacio Cartes es la misma cosa que con Wasmosy, al margen de que Horacio haya “comprado” el partido y demás…La idea es “un empresario exitoso, no tiene nada que robar” (lo mismo que decían de Wasmosy)  “y seguro va a sacar el país adelante, el resto no, él solito”. “Él va a saber a quién poner y bueno”.

-¿En qué se diferencia  esta forma de construir poder con figuras  de otros países?

-Diferente es el caso de Lula, de Evo, gente que desde décadas están haciendo política, con los sindicatos. Están construyendo poder, acá se construye de otra manera.

-El gobierno de Horacio Cartes,  ¿Qué es lo que se ve de su gestión?

-Llamémosle APP y EPP. APP, Alianza Público Privada,  en cuanto a medio económico, y EPP como símbolo a nivel de política interior, una militarización de la sociedad, una stronizacion. APP, a nivel económico es el liberalismo brutal, del que se beneficia un grupo del país y no el resto. No significa que no haya crecimiento económico, pero de cuenta que no se reparte, no está pensado para ser repartido. Entonces eso es HC, y  queriendo formar gente joven de unos 40 o 50 años, tecnócratas;  de  gente que  cree que hace las cosas bien, que está más allá del bien y del mal y de la realidad política, y que son serviles -queriendo o no- a un sistema totalmente neoliberal, que justamente se caracteriza por eso: tecnócratas que no se presentan como de derecha ni de izquierda, sino que lo que busca el bien del país; como si eso fuese aséptico, que no tienen ninguna carga ideológica.

-¿Creé que en el futuro exista un cambio? ¿Una alternativa a la lógica que instauró el partido colorado en la política paraguaya?

-Yo soy muy pesimista; es como que este proceso de “stronización” es más alto de lo que uno pueda imaginar. No solo el asesinato de campesinos constantemente;  lo del estudiante chileno…el sistema, la manera en que se desarrolla “todo al estilo stronista”, es para ser pesimistas.  Este chico chileno, supongamos que haya hecho una bestialidad -ni viene al caso- pero la manera en que lo detuvieron es insólita, no tiene ni pie ni cabeza.  Después el Ministerio del Interior es lo peor que nos pasó en muchos periodos presidenciales, es increíble por qué Cartes lo mantenga al actual ministro.

-¿Por qué?

-En el caso de estos dos militares que murieron por una bomba que explotó en un auto de la entidad, y los dos de la Senad salieron corriendo, todavía no saben explicar cómo, es insólito. Si uno ve la camioneta, los cuerpos de estos dos pobres señores hecho pedazos y los otros dos salieron vivitos y coleando, gua’u persiguiendo al de la motoneta… parece todo tan raro y el ministro sigue. Recientemente, en  un emprendimiento gua’u contra la ACA(Asociación Campesina Armada) todos se escapan, nadie encuentra nada, son esas cuestiones que uno dice “estamos todos locos”. Hay un proceso de militarización. Se tejen un montón de interrogantes, al estilo “que ese es el pedido que hizo EEUU para apoyarlo, que pusiera en el Ministerio del Interior a este muchacho”, pero no sé,¡es tan insólito!

-Usted dice que no cree en las figuras mesiánicas, pero si la mayoría de la población aprueba las actitudes estronistas de un gobierno ¿Qué hacemos?

-Entonces,  no creo que haya alternativas, no me parece que las vaya a haber. De hecho, en los movimientos sociales anti-sistemas, los urbanos casi no existen, y los que existen vagamente son los campesinos, la Federación Nacional Campesina (FNC) son los únicos que pueden movilizar algo y tienen su propia gente. Claro, no decimos “dependemos de la FNC que pase algo”, puede ser, de ahí hay que coordinar un poquito más, pero soy muy pesimista. La única esperanza de cambio es que explote el Partido Colorado; pero hoy que se peleen entre ellos no implica nada, entre Cale y Marito da lo mismo. Un sector ético del Partido Colorado no existe.

MILITARES POLICIALIZADOS

Haciendo analogías, en Argentina existió un proceso de juzgamiento a los responsables de crímenes durante la dictadura militar. Las dictaduras de Latinoamérica tienen características peculiares en cada país, pero la que más duró fue la de Alfredo Stroessner: ¡35 años!. Pese al paso del tiempo, el sistema  y muchas personas que sostuvieron el estronismo hoy forman parte de este gobierno, como el actual canciller o mismo su nieto a quien Cartes propuso como representante diplomático. Incluso  hace poco uno de los policías torturadores más temidos de la época recibió una condecoración.  Sin embargo, para Telesca, existen notadas diferencias entre la historia argentina y paraguaya.

-En Argentina se dio un proceso de, por decirlo de alguna manera, “civilización” de los militares, es decir, los militares buscan integrarse con “civiles” en diferentes ámbitos y principalmente en el ámbito académico, principalmente a partir de Kirchner. Mientras, en Paraguay hubo un proceso de “policialización” de lo militares, en el sentido de que los militares –formados para la defensa-pasaron a cumplir tareas de seguridad interna. ¿Cómo ve esto?

-Son procesos distintos los de  Argentina y Paraguay, no solo por lo que duraron las dictaduras, sino porque en Argentina hubo una dictadura militar.  Fueron las fuerzas armadas que tomaron el poder. En Paraguay,  es una mezcla, si fue Stroessner o el Partido Colorado, son las FFAA los que responden, no son los que deciden. De hecho, Stroessner utilizó un sistema de elecciones constantes para legitimarse. En Argentina,  las Fuerzas Armadas ponían a uno, sacaban a otros, hubo cambio de juntas militares. En cambio en Paraguay no, es decir, el poder de las FFAA no fue el mismo, acá me parece que no tienen mucha importancia.  

-Es decir, ¿las Fuerzas Armadas no podrían pesar mucho en la política?

-Sí;  es importante la stronizacion y  la militarización que se promueve hoy en la sociedad, pero me da la impresión que no son los militares los que deciden. Los que pueden llegar a modificar algo son más bien los sojeros, los empresarios, ciertos grupos de políticos, antes que los militares.

-¿Dice que el gobierno de Stroessner no fue militar?

 -Históricamente quizá hubo más un gobierno militar con Morínigo que con Stroessner. Lo cierto es que hoy se les da tareas de policía a los militares. La policía –como en todo el mundo- es un antro de corrupción muy grande; pero aquí más, porque los salarios son muy bajos. Es decir, el salario de un suboficial es mísero.  Si gana 1.200.000 guaraníes ¿a quién va a mantener?¿a una señora con hijos? Es impensable, es muy poco,  y si le dicen “mira, te doy cien millones para que hagas la vista gorda” el tipo lo va a hacer, pero eso también forma parte del sistema económico, de la inversión que no llega. Por supuesto que ninguno de los empresarios depende de la policía sino de los guardias privados, así como nadie depende de los hospitales públicos sino de los hospitales privados y nadie paga la educación pública sino los colegios privados, lo mismo que con la policía. Y acá, nos jodemos todos.

-Pero existe un crecimiento económico.

-La policía mala, un sistema de salud malo, un sistema de educación malo, con salarios paupérrimos, entonces,  no se puede vivir así. El país crece y crecen unos cuantos, pero no crece el país en cuanto tal, como sociedad. Entonces el sistema policial es muy corrupto y hasta parece que hay relación con el narcotráfico -no se puede probar, si no, sería muy fácil; aunque si se pudiese probar también se comprarían los jueces.

-Es algo histórico que la policía protege a los poderosos...

-Al narcotráfico y los sojeros. Cuantas veces vimos las fotos de los policías gua’u defendiéndolos de los campesinos a los sojeros,  apretando agroquímicos. Como puede ser eso, policías garantizando la propiedad privada para que el sojero pueda aplicar agro tóxicos ¡es insólito! obviamente les pagan algún salario o un plus o les construyen un caseta policial, les ponen aire o les compran vehículos. Entonces hay corrupción, y yo creo que funciona así y es una policía que no defiende a la sociedad, sino a un sector. Sin embargo,  no lo veo como una militarización al estilo dictatorial, sino más bien el uso de la fuerza bruta por parte de un sector de la sociedad, totalmente legitimado. Por ejemplo, a los que hicieron este operativo contra este muchacho chileno, nadie les hizo un sumario administrativo; y tengo entendido que eso es algo totalmente ilegal, y si es ilegal ¿qué pasó? Lo mismo lo del periodista Paulo López,  quien les hizo un juicio a los policías y no pasó absolutamente nada. Al final el perjudicado es él. Lo mismo pasa con los defensores de Curuguaty, los campesinos al final son ellos los culpables de todo. Entonces yo no creo que haya una alternativa.

Sí creo que todos tenemos que cambiar un poquito la sociedad desde donde nos toca, y de ahí, a lo mejor en unas cuantas décadas cambiemos; tampoco creo mucho, en eso de que quizá con la integración,  los países vecinos del Mercosur obligarían a Paraguay a ser un poquito más formal.

Aquí hay que construir poder, de a poquito, cada uno en sus lugares e ir luchando, pero ser pesimistas y no ver alternativas a corto plazo no quiere decir que no las haya a largo plazo. Pero podemos ir peor, no es que tocamos fondo, podemos ir mucho peor.

LA INVESTIGACIÓN CIÉNTIFICA

-¿Cuáles son las dificultades a la hora de investigar en Paraguay?

-Bueno, las dificultades que son generales en las humanidades e instituciones en Paraguay son la falta de academia: por un lado, la falta de una universidad que sea un centro de investigación, y por otro, la  falta de bibliografía, es todo un círculo vicioso. Entonces hay muy poca investigación, porque no se paga la investigación. Lo que hay son más bien trabajos de divulgación y es una rueda que nunca se termina de cortar, y ahora esperemos que con el Conacyt - si es que perdura- haga surgir algo un poco mejor. Pero si no, es imposible.

-¿Esto sucede sólo con la historia?

-Pasa en historia, en sociología, en ciencia política; a diferencia que en estas áreas –me refiero a la sociología, ciencia política o la misma economía- desde el mundo oenegé hay posibilidades de meter investigaciones, se investiga. Las cosas que hacen el Centro de Documentación y Estudios (CDE) o Base IS, o Cadep mismo son investigaciones muy buenas, muy serias, de alto nivel, hechas fuera de la academia, pero pagadas por las agencia.  Con historia es muy difícil que se dé esto,  puede ser que ocurra algo, un pedacito que a alguien le interese, pero no va a largo alcance. Lo mismo pasa con la filosofía o la literatura,  nadie paga por investigaciones en estas áreas. En estas áreas no hay financiamiento.

-¿Se puede vivir de la investigación en Paraguay?

-Acá en Paraguay son muy poquitos los que pueden vivir de historia, los que yo conozco: Herib Caballero y Margarita Duran, y alguno más que se me escapa. Después, hay muchos más que viven de otra cosa, tienen una empresa, etc. Para vivir de la historia se tiene que hacer investigaciones o ser investigador con la universidad, o hacer investigaciones para las que te pagan, entonces ahí estás pendiente de lo que te paguen.

Por ejemplo, alguien quiere hacer una investigación sobre su familia, y contrata un historiador que le haga una  investigación sobre su familia. Después viene otro que quiere hacer sobre una casa y así sucesivamente, va dando un montón de vueltas sobre unos temas que no son los suyos, sino que los imponen intereses ajenos.

-¿Vive de la investigación actualmente?

-Yo soy investigador del Conicet de Argentina, que sería lo que es Conacyt acá; soy profesor en la Universidad Nacional de Formosa. Mi sueldo me lo paga Argentina, por eso puedo investigar, con el salario de Conicet que es mi salario principal. Vivo más tiempo en Formosa que en Asunción.

-Paraguay es su objeto de estudios ¿tiene muchos contactos aquí?

-De hecho, sé más de lo que pasa en Paraguay que de lo que pasa en Argentina; sobre política paraguaya puedo opinar, sobre política argentina muchísimo menos, con mucho menos análisis, conocimiento. Paraguay es mi casa, entonces me siento totalmente identificado y al tanto de lo que está pasando. Aparte Paraguay es un país como más chiquito, las cuestiones sociales son mucho más fáciles y uno tiene un  cúmulo de interrelaciones acá, que no tengo ni en Argentina ni en Formosa ni en ningún lado. Entonces uno no solo entiende lo que pasa, sino que conoce a la gente, tiene acceso a la información de primera mano y creo, sin ser un sociólogo, conocer en parte Paraguay y tener una opinión.

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