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09 de Octubre, 2016 | Nacionales

La caída del delincuente “inmortal” que operó en Paraguay

Hasta policías creyeron que el delincuente Valdecir Pinheiro dos Santos era inmortal. Ejecutaba secuestros en el este del país y llegó a ser catalogado como el “enemigo público número uno”.

Valdecir Pinheito. Foto: maratimba.com.br.

El Comisario retirado Antonio Gamarra visitó el programa Séptimo Día de latele y habló acerca de una cuestión llamativa de la cual le tocó vivir cuando servía.

Recordó a Valdecir Pinheiro dos Santos, un delincuente brasileño que operaba en el este. Este se dedicaba a los secuestros en la zona mencionada.

Mencionó que el hombre creía que las balas no lo podían penetrar debido a que contaba con un “kurundú” o amuleto que le fue colocado por un brujo por debajo de la piel, por delante y por detrás.

Luego de ejecutar varios secuestros se pudo dar con el paradero del hombre, mencionó Gamarra en conversación con el programa.

Al ser ubicado en una “mansión” se abrió paso a tiros pero fue acribillado por los policías, que lo balearon tanto como pudieron debido a que hasta ellos creían que era inmortal.

El brasileño no fue lejos ya que cayó muerto a cinco cuadras del tiroteo, víctima de proyectiles de fusiles M16 y pistolas.

Fue una jornada trágica, recordó Gamarra, ya que en el lugar murieron cinco delincuentes y un policía.

El operativo se realizó el 23 de enero de 2008.

La columna del periodista de Última Hora, Andrés Colmán Gutiérrez, narró el  hecho de la siguiente manera (transcribimos el texto completo):

La canción del grupo musical mexicano Maná "Labios compartidos", sonaba estridente como timbre de llamada en el celular de Sebastián González, miembro de la banda de asaltantes y secuestradores, liderada por Valdecir Pinheiro, pero el dueño del teléfono ya no lo podía atender, porque estaba yerto en el piso, con los ojos abiertos y vidriosos, acribillado a balazos al lado de su escopeta calibre 12.

 

Eran las 8.10 de la mañana del miércoles 23 de enero, en la fracción San Antonio del barrio Pablo Rojas de Ciudad del Este. Alrededor reinaba el caos: olor a sangre y pólvora, eco de disparos y sirenas, gritos metálicos en los intercomunicadores de radio, cadáveres tendidos en los patios de las casas, policías armados buscando a más delincuentes en el vecindario, periodistas y fotógrafos arriesgando su vida tras la noticia, pobladores aterrorizados y curiosos detrás de las murallas.

 

La impactante escena fue filmada con una pequeña cámara digital por el periodista Francisco Espínola, y el video del teléfono celular sonando con la música de Maná al lado del cadáver todavía está disponible en el portal Ciudad del Este de Ultimahora.com, como un enigmático detalle de ese miércoles de violencia: ¿quién estaba haciendo esa llamada telefónica que nunca sería contestada?

 

Un poco más allá, tendido con los brazos en cruz sobre un piso de cerámicas rojas, semidesnudo y cubierto de sangre, yacía el criminal más buscado de la Triple Frontera, Valdecir José Pinheiro dos Santos, cerebro de más de diez sonados casos de secuestros extorsivos desde el 2003, numerosos asaltos y varios asesinatos.

 

"Se acabó el reinado del enemigo público número uno", decretó el ex ministro del interior, Rogelio Benítez, quien junto a su actual sucesor y suegro, Libio Florentín, llegó hasta el escenario del enfrentamiento cuando ya todo estaba consumado y solo quedaba aparecer en las fotos.

Después del susto y el asombro ante las balaceras transmitidas en directo por los cronistas de radio y televisión, se ha instalado una sensación de alivio en gran parte de la ciudadanía esteña, especialmente en los círculos de empresarios y personajes adinerados que estaban en la lista de potenciales víctimas de secuestro por parte de la banda. Aunque todavía andan sueltos algunos delincuentes de cuidado, como Joel Ramírez, Pedro Clever Gavilán o Roque Jacinto "Pyguazú" González, el más temible y peligroso ya ha sido eliminado. Muerto el perro, ¿se acabó la rabia?

 

En la euforia de esta celebración colectiva por el éxito policial, nadie pierde el tiempo en cuestionar si Valdecir y sus secuaces abatidos realmente fallecieron en el enfrentamiento o fueron ajusticiados.

Y aunque la mayoría de los periodistas hemos visto a Juan Aníbal González, alias "Cambilo", ser alzado herido pero aún vivo en la carrocería de una camioneta patrullera, no ha sido ninguna sorpresa recibir la noticia de que "murió camino al hospital".

 

Ya se sabe: cuando se trata de criminales peligrosos, la Policía del Alto Paraná no acostumbra tomar prisioneros. Y menos cuando en la refriega cae asesinado un policía apreciado y temerario como lo era el oficial primero Rodolfo Adrián Colmán, quien al frente del Grupo 26 de Investigaciones fue el primero en arremeter a pecho gentil, sin chaleco antibalas, en el aguantadero de los maleantes.

 

Doloridos e indignados por la muerte de su camarada, los miembros de la Policía fronteriza no se detienen en cuestiones anecdóticas como acordarse de que hasta los peores criminales también tienen derechos humanos. Saben que la gran mayoría de la población esteña les apoya y les aplaude en este procedimiento. Y quizás, desde una perspectiva distorsionada pero crudamente real, no dejan de tener razón, porque si Valdecir Pinheiro y sus secuaces hubiesen sido aprehendidos vivos, con la gran cantidad de recursos económicos y contactos poderosos que manejan, en poco tiempo estarían comprando a jueces, fiscales, guardiacárceles y a los mismos policías, para fugarse o salir nuevamente de la prisión -como ya lo han hecho tantas veces-, y continuar sembrando el terror.

 

Así que ahora la población puede dormir tranquila: Valdecir Pinheiro, el "enemigo público número uno" está muerto y enterrado. "¿Y ahora, a quién le van a echar la culpa de los próximos golpes?", se preguntan en voz baja los insidiosos de siempre. Y uno se cuestiona si los verdaderos enemigos públicos del Paraguay no son en realidad la pobreza, la corrupción, la injusticia, la impunidad, las autoridades y los políticos sinvergüenzas que se roban elecciones. ¿Será que hay algún grupo comando que les pueda iniciar cacería, hasta exterminarlos como a Valdecir Pinheiro?

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