• Acerca del país / About the country »
  • El clima en Asunción: No disponible
Martes, 11 de Diciembre de 2018, 06:31 (09:31 GMT)

25 de Septiembre, 2015 | Nacionales

El "108": de número maldito a símbolo de orgullo

El número 108, que durante la última dictadura de Paraguay (1954-1989) significó estigma y persecución para los homosexuales, trata de transformarse hoy en símbolo de orgullo para la comunidad LGTBI.

Ésta fue la meta que se trazó el abogado paraguayo Erwing Augsten, quien indagó en periódicos, revistas y documentos de la dictadura el origen de este número.

Fotografía del abogado paraguayo Erwing Augsten posando en su domicilio conocido como "Mansión 108" en el centro de Asunción (Paraguay). El número 108, que durante la última dictadura de Paraguay (1954-1989) significó estigma y persecución contra los homosexuales, trata de transformarse hoy en símbolo de orgullo para la comunidad LGTBI (lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersex), a través de la recuperación de su memoria histórica. Ésta fue la meta que se trazó el abogado y activista paraguayo Erwing Augsten, quien indagó en periódicos, revistas y documentos de la dictadura el origen de este número. EFE

La historia se remonta al 1 de septiembre de 1959, recordó Augsten en una entrevista con Efe, cuando apareció quemado en su casa el locutor de radio Bernardo Aranda, un crimen que originó una oleada de indignación y centró la atención de la prensa de la época.

"Las autoridades sospechaban que Aranda frecuentaba un círculo de homosexuales. Como pensaban que la homosexualidad era un 'vicio' aprendido en una especie de 'logias', todo homosexual podría tener información sobre el crimen. Y empezaron las redadas", contó Augsten.

En los días posteriores a la muerte del locutor se sucedieron las detenciones arbitrarias de personas "sospechosas de ser homosexuales", pese a que, como puntualiza Augsten, "ni la homosexualidad ni la sodomía estaban penadas durante la dictadura" de Alfredo Stroessner (1954-1989).

Para él, esas detenciones se emplearon como una cortina de humo para distraer a la población de la crisis política del régimen, que había sufrido un intento de golpe de Estado ese mismo año, y como una estrategia de Stroessner para reprimir a la oposición política.

Los detenidos, según Augsten, eran interrogados con métodos de tortura relacionados con el sexo, como violaciones o introducción de objetos cortopunzantes por el ano.

Los medios de prensa informaban de estas detenciones, hacían circular listas con nombres y apellidos e instaban a la delación de presuntos "amorales", como se conocía a los homosexuales en la época, para evitar "la corrupción de los jóvenes".

En este contexto, el 12 de septiembre apareció publicado en el diario El País, afín a la dictadura, un titular que afirmaba que "108 personas de dudosa conducta moral" estaban siendo interrogadas en una comisaría de Asunción.

"Fue la primera vez que el número 108 apareció asociado a la homosexualidad. En los días siguientes, a través de caricaturas en revistas satíricas de la época, se reforzó el vínculo entre el número y los homosexuales", explicó.

Desde entonces, el arraigo de esta cifra como expresión peyorativa para nombrar a la homosexualidad fue tan grande enParaguay que el 108 se evitaba en los números de las casas, de los teléfonos, de las habitaciones de hotel, de las matrículas de los vehículos e incluso al pasar lista a los alumnos en las universidades.

Cansados del estigma, defensores de los derechos de los homosexuales decidieron retomar el número maldito y apropiarse del insulto para transformarlo en "una forma de orgullo, de visibilidad y de reivindicación de la memoria histórica", afirmó Augsten, quien junto a otros compañeros fundó en Asunción un centro cultural al que bautizaron como Mansión 108.

"Los homosexuales fueron víctimas de torturas y violaciones a los derechos humanos, pero nunca se les ha reparado porque nunca ha habido reclamos. El miedo a reconocerse como homosexuales todavía pervive como un resabio de la dictadura", indicó Augsten.

Este temor, agregó, va de la mano con los discursos de sectores políticos ultraconservadores, en los que palabras como "amoral" o "lacra social" aún forman parte del vocabulario de los legisladores para designar a personas homosexuales y transexuales.

Aún hoy, explicó, perviven el miedo a la expresión de afecto entre personas del mismo sexo en espacios públicos y la represión a las personas LGTBI en la familia o en sus centros de estudio.

"Aún hay quien piensa, como en la dictadura, que la homosexualidad debe ser un asunto privado, oscuro, clandestino. Debemos insistir en que los derechos LGTBI salgan del armario y sean reivindicaciones políticas y públicas", enfatizó Augsten. EFE

Publicidad

Si usted comenta utilizando una cuenta de Facebook, la información de su perfil (trabajo/empleador/localidad) puede ser visible en su comentario dependiendo de sus ajustes de privacidad. Si la casilla "Publicar en Facebook" ("Post to Facebook" en inglés) se encuentra seleccionada, su comentario será publicado en su perfil de Facebook en adición a Paraguay.com

Comentarios

0 comentarios

Deje aquí su comentario

Publicidad

Webs amigas

También podría interesarle:

Alta mortalidad en accidentes

Leer más