21 de Junio, 2011 | Espectáculos
Cuartetazo bipolar, raro y genial
Indefinibles. Incasillables. Únicos y probablemente irrepetibles. Los uruguayos del Cuarteto de Nos deleitaron a Asunción en su primera visita en casi un cuarto de siglo de existencia.
El Cuarteto de Nos dio un show excelente en Asunción.
De entrada suenan "Raro". No son convencionales. Tocando desde 1984 tienen muy claro lo que hacen aunque no sea acorde a los estandars usuales de una banda de rock.
Sobreponiendo la composición lírica, no dejan de lucirse con cierto virtuosismo para ese estilo tan suelto y casual de rock alternativo latinoaméricano.
Subieron al escenario apenas iniciado el domingo 19 de junio. Aniversario del Bar Rivera la ocasión para que Roberto Musso y sus buenos muchachos pongan a cantar a cerca de 2.000 personas en el Ferrocarril.
Lo reconocían ellos mismos, quizás hubo gente que los conoció esa noche. Otros del 2009 con Bipolar. Quizás unos cuantos a mediados de la década pasada y pocos, pero presentes, quienes los siguen desde siempre.
Repasaron gran parte de sus himnos. Desde "Nada gratis en la vida", pasando por "Papá no quiere trabajar" -para el lucimiento personal de Santiago Tavella dejando el bajo-, "Corazón Maricón", "Yendo a la casa de Damián", "Invierno del 92" y "Al cielo no".
Bipolar, su más reciente trabajo, apareció casi por completo y con la estación retumbando por la potencia vocal de los presentes por sobre el sonido de la banda. "Me amo", "Malherido", "Mi lista negra", "Mírenme", "El hijo de Hernández", "Miguel Gritar", "Primavera", "Bipolar" y hasta "Breve descripción de mi persona" con Musso frente a una máquina de escribir.
Excelente puesta en escena. Firmes con Álvaro Pintos en batería, Gustavo Antuña en guitarras y Santiago Marrero como el comodín en teclados y bajo en ocasiones.
La calidad del concierto no es de cd obviamente, pero no es lo que se busca en estos casos. La cálidez ante la suma exigencia es la que llena las expectativas.
UNA MULTITUD
El público retribuyó la apuesta en una noche asuncena cargada de conciertos, lo que demuestra -una vez más- que mercado hay y solo se requiere de intención e inversión.
Pasó el Cuarteto y mientras sigan tocando, quedará siempre la posibilidad abierta de que vuelvan a Paraguay.
Se veían hasta sorprendidos. Contentos. Joviales, haciendo lo que saben y por sobre todo lo que les gusta. Porque si algo dejan ver, es que nacieron incendiarios y no morirán bomberos.
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