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20 de Abril, 2012 | Desde mi biblioteca

Viernes lluvioso: Extraña coincidencia de vampiros

Alrededor de las nueve y media de la mañana del viernes 20 se oscureció el día. Desde la ventana del estudio de Radio Caritas 680AM en el Parque Seminario, el viento movía intensamente las ramas de los árboles cuando arreciaba la lluvia. El escenario no podía ser más propicio cuando me disponía a recordar que, cien atrás, un 20 de abril de 1912 moría Bram Stoker, escritor irlandés nacido en 1847 y que pasó a la historia por su obra cumbre, la novela Drácula, publicada en 1897, que el cine del siglo pasado se encargaría de convertir en el mito por excelencia de los vampiros.

Ciertas coincidencias enigmáticas parecen ser más que apropiadas para este viernes gris que invita a seres de  ultratumba. Revisando en ese momento la prensa internacional en internet el portal digital del diario La Tercera de Santiago informaba que en este viernes 20 de abril de 2012, cien años después de Stokermoría a los 87 años el actor estadounidense Jonathan Frid, el vampiro Barnabas Collins de la serie Sombras Tenebrosas, que era emitida por Canal 9 Cerro Corá a comienzos de los setenta y que causó sensación entonces. En los Estados Unidos el periodo de emisión duró desde 1966 a 1971.

En el siglo dieciocho, Barnabas es rico y poderoso en el noreste de los EE.UU. en Maine, amo de la mansión Colliwood, mujeriego y arbitrario hasta que comete el error de enamorar a una bruja, Angelique, a la cual deja y ésta le castiga de la peor forma, lo convierte en vampiro y lo entierra vivo. Dos siglos después vuelve Barnabas a su antigua mansión. Es el eje de la historia.

 

Con respecto a Drácula, el relato de Soker está elaborado a través de diarios y cartas que van narrando la historia del conde Drácula en Transilvania, actual Rumania, y comienza con la visita de  un joven abogado inglés, Jonathan Harker para cerrar un negocio con el mismo. Pero en el castillo del conde comienzan a sucederse situaciones inquietantes, entre otras cosas que el conde Drácula no se refleja en sus espejos, no come con él y para espanto de Harker termina como rehén en el castillo donde habitan también vampiresas. En Drácula las referencias sexuales son más que evidentes en el acercamiento del conde a sus víctimas para chuparle la sangre y en su vinculación con las vampiresas.

 

Paisajes sombríos, noches tormentosas, aullidos y criaturas que están condenadas a no morir marcaron a fuego la imaginación de muchas generaciones. Entre los grandes actores que dejaron huella cinematográfica del conde están Bella Lugosi en los años treinta y Christopher Lee en los cincuenta.

 

Quien esto escribe, jamás podrá olvidar las tardes en el cine Victoria allá en los setenta cuando vimos varias veces la versión de Lee, con sus largos colmillos llenos de sangre, sus ojos de mirada fija e implacable mientras esperábamos ansiosos que una estaca clavada en su corazón terminara definitivamente con la pesadilla.

 

En cuando a Jonathan Frid, al enterarme de la noticia al primero el llamarlo para una entrevista en Radio Caritas esa mañana de viernes 20 fue a Alvarito Ayala, de vasta trayectoria en la comunicación y en el teatro. Ocurre que en los setenta, el empresario Leo Cohan lo trajo a Frid a Asunción. Alvaro me había contado antes varias anécdotas de aquella peculiar visita. Frid era totalmente alcohólico. Bajó haciendo zigzag del avión en el aeropuerto Presidente Stroessner.

 

En aquel entonces, Alvaro tenía un local nocturno llamado Tijuana, camino a Ita Enramada, sobre la Avenida Perón. Lo llevaron a Frid y en un momento dado tenía que aparecer desde detrás de una gran pantalla donde se proyectaba uno de los capítulos de la serie, totalmente disfrazado de vampiro. Por supuesto que lo hizo, pero en absoluto estado etílico que se cayó sobre unas señoras que estaban viendo el espectáculo las cuales gritaron de alegría porque creyeron que era parte del show.

 

Me contó Alvaro que en otros espectáculos las mujeres le gritaban “chúpame la sangre, Barnabas”. Fue un revuelo la presencia de Frid en aquella tranquila y aldeana Asunción de cuarenta años atrás.

 

Hoy, que parte de los vampiros ya no son lo que eran, tenemos versiones en clave light de adolescentes descafeinados como en la serie Crepúsculo, somos muchos los de mi generación de cincuentones  que extrañamos tanto  aquellos vampiros de verdad, que nos recordaban una y otra vez algo tan humano como el terror y el espanto a lo desconocido y a qué pasaría si somos condenados a no morir jamás,  a ser no muertos.

 

Sigue lloviendo en la tarde del viernes. A través de la ventana de mi biblioteca busco alguna sombra que nos devuelva a aquellas emociones tan primarias como el terror en el cine 

Victoria con Drácula o con Barnabas Collins en blanco y negro en Canal 9 Cerro Corá.

 

Pero ni Drácula ni Barnabas se atreverían a venirse y menos a conducir algún vehículo en esta Asunción caótica en una tarde de lluvia.

 

 

Carlos Martini

Sociólogo y periodista.

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