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06 de Julio, 2012 | Desde mi biblioteca

Una misma noche: El niño, el adulto y el horror que no se olvida

“¿No será el horror el más alto grado de verdad que nos animamos a concebir? ¿Un umbral que, de todos modos, la imaginación alcanza a trasponer aunque uno ya no tenga la valentía de recordarlo?” Esta pregunta recorre las entrañas de la estremecedora novela Una misma noche del escritor argentino Leopoldo Brizuela (La Plata, 1963), ganadora del Premio Alfaguara de novela 2012.

Es uno de las mejores obras que he leído en los últimos años sobre los vericuetos y dolores de la memoria herida. El pasado está formado por sombras tan largas que puede reaparecer cuando menos lo esperamos.

Un escritor llamado Leonardo Bazán presencia una madrugada un robo que se en una casa vecina a la suya en la ciudad de La Plata.  Era el 2010. Ese acontecimiento, nada raro en el ambiente de inseguridad de la Argentina actual, le golpea a través de los recuerdos a un hecho ocurrido en la misma casa sólo que en 1976, en los inicios de la dictadura encabezada por Jorge Rafael Videla. Era la época en que el terrorismo de Estado comenzaba su travesía de mayor monstruosidad con la desaparición de personas como política planificada desde las entrañas de los círculos de ese sistema siniestro de poder instaurado el 24 de marzo de aquel año.

Leonardo era en aquel momento un niño de poco más de 12 años. Vivía con sus padres y en frente, una familia formada por la madre y dos hijas, las KupermanUna noche se llegó hasta su domicilio un grupo policial que buscaba a una de  las hermanas Kuperman, Diana. Algo ocurrió. No fueron directamente a la casa de las vecinas. Primero entran a la casa  de los Bazán. Uno de los policías le lleva a la mamá de Leonardo a la vereda y otro le pide a su padre que le acompañe a la parte de atrás, justo a la zona en que la casa de ellos limita con la de las Kuperman. En ese momento, el niño Leonardo, que se queda dentro de su casa, se pone a ejecutar música en el piano familiar.

 

¿Qué no quería ver y por eso se refugió en la música aquella terrible noche de 1976?. “Somos los relatos que nos contamos sobre nosotros mismos. Pero también somos aquello que no podemos expresar en ningún relato” dice el personaje principal de la novela, escrita en primera persona. Sabe que hay un fondo indecible ante tanta vergüenza. La de lo de lo que presenció, sobre todo en la relación entre su padre y la policía.

 

Leopoldo Brizuela, Premio Alfaguara de Novela 2012.

Leonardo Bazán es escritor y sólo en la palabra escrita encuentra alguna posibilidad de decirse O decir lo tantas veces silenciado sobre la noche en que presenció como el ser humano es capaz de descender a los sótanos más crueles de lo poco de humanidad que le va quedando.

 

* Leopoldo Brizuela, Premio Alfaguara 2012

 

Carlos Martini

Sociólogo y periodista

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