20 de Julio, 2010 | El Análisis de Dario Abelardo Cárdenas
Un inicio flojo en juego y asistencia
El fútbol paraguayo abrió su segundo torneo del año, el Clausura, tiempo de definiciones y de escasas posibilidades de error. Como hace mucho tiempo, el campeonato estará partido en dos: los de arriba, que juegan todas sus cartas por el título; y los otros, que se debaten en la desesperada misión de mantenerse en primera división.
Libertad, que tiene el mejor plantel del torneo, ganó con alguna dificultad, a pesar de mostrar el fútbol mejor jugado de esta primera fecha. Luqueño pago tributo a los muchos cambios dentro de su plantel, incluido al propio técnico, que deberá trabajar mucho para elevar el rendimiento general y aspirar a sitios de relevancia al final del año. El Gumarelo, todavía tiene a muchos jugadores de primerísimo nivel esperando la ocasión para entrar al equipo, por lo que parte Liberad como el aspirante uno a ganar el campeonato.
Guaraní, el último campeón, ganó en la apertura, sin mostrar nada extraordinario, sin cambios en su equipo, salvo la ausencia de Fabbro, y a pesar de rebasar en el siempre difícil terreno solense las condiciones de un entusiasta rival, tiene la obligación de ratificar su condición de candidato y hacer un buen papel en la copa Sudamericana.
Olimpia, que fue uno de los que reforzó adecuadamente el plantel con jugadores en todas las líneas, ganó por goleada a un adversario casi inexistente, como Sport Colombia, que debe luchar desde el sótano de la tabla para quedarse en primera. El Franjeado, con una sequía de títulos locales desde hace diez años, tiene como meta ineludible ganar el campeonato. Pero, a pesar de que la primera fecha no es parámetro para marcar tendencias, sin dudas que el equipo del “Pepe” Cardozo será uno de los protagonistas en la lucha por el campeonato.
En el clásico de la fecha, Nacional y Cerro Porteño no pasaron el nivel de mediocridad casi general de este inicio del Clausura. Fútbol lento, sin ideas y en el caso de Cerro, confuso y poco brillante, con las ideas aún no digeridas por el plantel del nuevo entrenador Javier Torrente. Los albos tienen un equipo equilibrado, partiendo del arco, con buena defensa, mediocampo correoso y dos delanteros de buen porte físico. Pero el pecado académico pasa por el nada despreciable aspecto creativo. No tiene el jugador que se ponga al hombro el equipo y saque provecho de las condiciones que son vivibles en otros sectores.
Los de abajo, salvo Rubio Ñú, no dejan mucho margen para un comentario optimista. El equipo del “Chiqui” Arce comenzó con un empate casi lógico ante Tacuary y debe mejorar para ser de vuelta protagonista. Trinidense y el 3 de Febrero, iniciaron con empate su tortuoso camino hacia la salvación.
El torneo deberá mejorar, necesariamente. El inicio siempre conlleva ajustes imprescindibles que se verán a partir de la tercera o cuarta fecha. Por ahora, el inicio fue flojo, tanto en el aspecto futbolístico como en la presencia de público que dejó paupérrimas recaudaciones en las arcas de los clubes.
Por Darío Abelardo Cárdenas
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