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19 de Agosto, 2011 | Desde mi biblioteca

Solos en la madrugada

Domingo 14 a la mañana. Entre los mensajes recibidos en el transcurso del programa Domingos Contigo en Cardinal Romance, uno era más que elocuente de un estado de ánimo que probablemente está ampliamente extendido: “señor Martini: gracias por la compañía del domingo…ayuda a enfrentar la soledad de muchas personas…empezando por la mía, obviamente.” La oyente estaba expresando una necesidad muy humana, la de que alguien la escuche o la de sentirse acompañada. Los que hacemos radio sabemos que una parte importante de los que nos siguen buscan antes que información, compañía.

Recordé esta anécdota el martes 16 cuando informábamos que nada menos 6 personas se habían quitado la vida el lunes 15. Todo un récord. Lo habitual es 1 o 2 casos por día. Y en todo ese fin de semana largo fueron 9 los casos de suicidio. En lo que va del año ya son más de 210.

Ese martes 16, tuvimos un contacto directo con en el Noticiero del Canal 13 del mediodía con el siquiatra Andrés Arce, responsable del área respectiva en el Hospital de Clínicas. Nos comentaba que el 38% de los internados en esa área llegó a tener una tentativa de suicidio.  Y que de ese grupo, el 50% sufría un cuadro depresivo no tratado.

Ese mismo martes 16, en Radio Caritas, el sicólogo Manuel Zavala nos comentaba que en un 70% de los suicidios la depresión está como una de las causas centrales.

Esa angustiosa soledad dominguera que nos  relataba como una suerte de SOS el domingo aquella oyente debería ser tomada como la punta de un iceberg. Lo más importante es lo que se esconde detrás: lazos sociales rotos, incomunicación o intentos de comunicación de baja calidad, escaso tiempo disponible, real o  no pero vivido de esa manera, para estar simplemente con otra o con otras personas de confianza, dificultades para compartir sentimientos, en fin, encajonados en un universo blindado.

Mientras escribo estas líneas en mi biblioteca recuerdo una de las películas que mejor transmiten nuestras vidas vacías. Solos en la madrugada, dirigida por José Luís Garci, estrenada en 1978, con José Sacristán y Fiorella Faltoyano es la historia de un locutor de un programa intimista nocturno en que la gente cuenta sus penas, asignaturas pendientes, deudas personales con ellos mismos. El monólogo final de unos 7 minutos en que el locutor se despide porque finaliza el ciclo es de antología. Allí se registra con honda humanidad esas sensaciones de vidas no vividas por distintos motivos. El mismo locutor era un caso de existencia sin rumbo. Pero al mismo tiempo emociona el alegato de ese locutor a favor de un cambio de vida, de una nueva existencia menos dolorosa.

Los suicidios tienen múltiples factores y detonantes, pero las soledades impuestas, el aislamiento, la incomunicación y la horrible creencia que todo está perdido son aspectos que predisponen a determinaciones drásticas.

Quizás todos, en mayor o menor grado, consciente o inconscientemente, estemos solos en la madrugada. La cuestión está en cómo atravesar esa madrugada para llegar a un amanecer distinto.

 

Carlos Martini

Sociólogo. Periodista. Docente

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