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02 de Julio, 2011 | /opinions/list

Soledades en el Siglo XXI: Parte de nuestro paisaje

“Yo también vivo encerrada. Puedo salir, es cierto. Pero, ¿adónde? A la verdulería o a la panadería y a veces a la carnicería o a la veterinaria. No mucho más. Para salir uno tiene que tener a dónde ir. Y yo no tengo ni un lugar ni una amiga. Ni siquiera tengo un hijo. Créame que estoy tan encerrada como usted, Santi.”. Una anciana de 93 años mantiene encerrado dentro del baño a un chico que entró a su departamento con intenciones de robo. En vez de denunciarlo inmediatamente, lo tiene días y días adentro del baño con tal de alguien la escuche. Es tan abrumadora su soledad.

Este es el eje de la magnífica novela Más liviano que el aire del escritor argentino Federico Jeanmaire (Buenos Aires, 1957) que obtuvo el Premio Clarín Novela 2009. Es un descarnado recorrido por el alma de una solterona solitaria y aislada que busca desesperadamente un interlocutor. El relato es un monólogo donde se van descubriendo las distintas facetas y asignaturas pendientes de la protagonista.

La cuestión es si  en el mundo de hoy, la soledad, tiene necesariamente el perfil de esa mujer desesperada o abarca un abanico más amplio que no siempre se traduce en un vía crucis.

Es el tema que plantea Roxana Kreimer, filósofa y cientista social de la Universidad de Buenos Aires en un artículo-¿Vivir sin  pareja es condena o elección?-en Clarín de Buenos Aires el pasado miércoles 29. De entrada ofrece datos elocuentes. En Europa las personas que no están en pareja ya superan las 170 millones. La mitad de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires corresponde a solteros, separados, divorciados o viudos. Es más, según un estudio de la consultora Advise, cuatro de cada diez porteños de entre 25 y 65 años declaran estar “desemparejados” aunque reconocen  que podrían cambiar de categoría si encontraran la persona adecuada.”

Un paso más allá  de la soledad, cuando ya es una condena, es el llamado aislamiento. En Francia una de cada cinco personas no t