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11 de Agosto, 2011 | Desde mi biblioteca

Sociedad degradada o el riesgo de que el futuro sea una fotocopia empeorada del presente

Jóvenes de ambos sexos alcoholizados desataron desórdenes, grescas e intervención policial en la noche del miércoles 10 en San Lorenzo, en plenos festejos por el aniversario de la ciudad. En la tarde del domingo 24 de julio, al finalizar el partido por la final de la Copa América entre Paraguay y Uruguay, se produjeron peleas con desmanes frente a un supermercado ubicado en el Shopping Villa Morra sobre la calle Quesada. Rompieron vidrios y casi terminó con heridos. Hasta momentos antes todos eran albirrojos y de repente se descubrieron cerristas y olimpistas. Meses atrás, un domingo a la tarde, el joven Gabriel Franco se iba a alentar a Olimpia, que esa tarde jugaba con el 3 de Febrero de Ciudad del Este en el Defensores. En las cercanías del estadio recibió un balazo en la cabeza que casi lo mata. Cuando el agresor, menor de edad fue detenido dijo que lo hizo “de onda”.

El lunes 8 de agosto un menor, angustiado por no tener dinero para comprar crack, asalta a y mata a la joven Belen Fariña, cuando esta salía de su departamento en Fernando de la Mora. El miércoles 10 un estudiante de un colegio en San Estanislao dispara contra un compañerito, felizmente no lo mato.

Este listado, apenas una pequeña muestra rápida,  forma parte de los síntomas de la cotidianeidad de una sociedad alcoholizada, violenta, con severos desequilibrios familiares( separaciones mal administradas, migraciones, diálogo inexistente, sobrecarga de trabajo de los padres, distancia sideral entre los adultos y los adolescentes en el uso de las nuevas tecnologías) en el contexto de un avance imparable de la penetración del crack entre criaturas y adolescentes, con fuertes antivalores de impunidad ,consumismo grosero de las clases privilegiadas que intenta ser imitado a lo que de lugar por los demás sectores, del todo vale, de la televisión que hace de la banalidad su bandera principal de negocios,   de crisis de autoridad y de espantosa  carencia de futuro en educación y empleo para decenas de miles de jóvenes.

En  pocas palabras, la sociedad paraguaya está en un acelerado proceso de degradación y de fragilidad en sus factores de cohesión social (familia, sistema educativo, medios de comunicación) en el marco de profundas desigualdades sociales que alimentan el fuego de  la frustración.

No debe extrañar entonces lo que apuntaba la comisaria Elisa Ledezma, portavoz de la Policía Nacional el jueves 11 en una entrevista que le hacíamos en Radio Caritas. Me decía que la mayoría de los delitos más graves( homicidios y robos) tienen como protagonistas a personas jóvenes con un denominador común que es el alcohol o el crack. Lo mismo pasa con los motochorros.

Pero tampoco debe olvidarse que al menos 1 de cada 10 jóvenes está totalmente desempleado, que menos de la mitad de los que ingresan a la educación inicial terminan la escolar básica o que, de acuerdo a un estudio presentado el jueves 4 por el Centro de Difusión y Análisis de la Economía Paraguaya (CADEP) coordinado por Julio Ramírez y Cynthia González, mientras que en 1997 el subempleo era del 19% ahora ronda el 27%.

A la deriva, desorientada y sin brújula, así está la sociedad paraguaya en el Bicentenario.

 

Carlos Martini

Sociólogo. Periodista.Docente.

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