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24 de Abril, 2011 | /opinions/list

Siria: Opresión y fracturas religiosas

“La historia es un viaje nocturno al subconsciente, un contacto con las energías criminales del ser humano”. Estas palabras del periodista mexicano Sergio Pitol, publicadas en la revista mexicana Proceso en el número correspondiente al 1 de abril de este año, parecen ahora premonitorias de lo que se viviría en Siria entre el viernes 22 y el sábado 23. El régimen de Bacher Al Assad, instaurado por su padre, el fallecido Hafed El Assad en 1963, mostraba hasta donde puede ser capaz de desatar energías criminales.

 

No menos de 100 muertos se produjeron el viernes 22. Ese día se realizaron las mayores concentraciones de protesta desde que estas se iniciaron el viernes 18 de marzo. Esa matanza ocurrió un día después de que el Al Assad decidiera derogar la Ley de Emergencia, vigente desde 1963, una suerte de Estado de Sitio que permitía disolver concentraciones de más de cinco personas, que había creado tribunales especiales para juzgar a los opositores, juicios secretos, detenciones arbitrarias y tortura habitual.

Al calor del dominó de insurrecciones populares árabes que se inician a principios de año en Tunez, la población siria consideró estas medidas insuficientes. A esta altura ya es un desafío al propio sistema dictatorial en su conjunto.

El sábado, en otra muestra del rostro siniestro de la dictadura siria, francotiradores mataron al menos a 13 personas que asistían a los funerales de las víctimas del día anterior.

¿Cómo ubicar a Siria en el contexto de las rebeliones árabes? El siguiente análisis es bastante ilustrativo:

“ El país acumula problemas de todo tipo, especialmente económicos y demográficos ( el petróleo se acaba, más del 40% de la población tiene menos de 15 años y pocas perspectivas de empleo), pero el más grave y peligroso se encuentra en la fractura religiosa. Tras la primera guerra mundial, cuando desapareció el  Imperio Otomano y el territorio sirio de la época ( que incluía Libano), quedó bajo control francés, la Administración colonial se apoyó en la minoría alaui, una secta chií que constituía apenas el 10% de la población y que no se mostraba tan reacia a la ocupación extranjera, como la amplia mayoría suni ( casi el 80%). La transformación de los alauíes en elite administrativa marcó el futuro de Siria.”( Enric González. Un inmenso barril de pólvora. El País, Madrid, 23 de abril de 2011).

Es decir, aparte del efecto dominó de las rebeliones árabes, de la opresión del régimen, de las carencias de empleo, el componente diferenciador del caso sirio, en comparación con los de Túnez, Egipto y Libia, es el conflicto entre una mayoría , la suni, desplazada durante decenios y la minoría alaui.

Como si fuera poco, Siria es uno de los principales aliados que tiene Iran en la zona, apoya al grupo Hezbolla en Líbano, uno de los partidos más grandes del país y que tiene una milicia armada.

Por el momento, la comunidad occidental, más preocupada ahora por el empantanamiento   de la guerra civil en Libia, no pasa de discursos de condena. Lo cierto es que, desde una perspectiva geopolítica, por esos lazos con Irán, es más que relevante para Washington.

 

 

Carlos Martini

Sociólogo .Periodista. Docente

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