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03 de Marzo, 2011 | Indicador económico y financiero

¡Que trabaje el niño Maurice!

En una de sus aventuras en las que una vez más consigue algo sin merecerlo, Bart Simpson se va como estudiante de intercambio a Francia y a Springfield llega un niño de alguna de las ex repúblicas socialistas de Europa del Este.

Conquista a Homero, fingiendo que le interesa su trabajo en la planta nuclear, a Marge la seduce con su buen comportamiento y Lisa encuentra un hermano con un nivel intelectual que se acopla perfectamente al de ella.

A la postre el niño resulta ser un espía que envía a su país copias de los planos de la planta nuclear, proporcionados por Homero.

Mientras eso pasa en Springfield, en Francia, Bart queda bajo el mando de dos vitivinicultores explotadores.

Ellos lo hacen trabajar jornadas de sol a sol, no le dan de comer lo suficiente y cuando cae la noche y él quiere dormir sobre un montón de heno, le dicen que el burro de la propiedad es el que tiene derecho al heno y además, le quitan su gorra roja para ponérsela al burro.

Por si fuera poco, cuando el animal, llamado Maurice va a cargar algo, sus dueños lo detienen y le dicen “¡Que trabaje el niño Maurice!

Y lo siguen explotando, hasta el momento en que se les termina el anticongelante de automóviles, lo que usaban los franceses para añejar el vino y mandan a Bart a comprar un galón.

Harapiento, descalzo y sufriendo, Bart acepta un caramelo de un policía, lo que detona que hable francés y denuncie a sus explotadores.

Al final, regresa a su casa, el niño espía es intercambiado por otro niño espía estadounidense y Bart aprendió francés.

Eso es la ficción, pero aquí miles de niños trabajan y de una manera u otra sufren un grado de explotación.

De acuerdo a datos dados a conocer a mediados del año pasado, en el Paraguay, son 280 mil los niños que trabajan en el país y la situación puede empeorar, si tomamos en cuenta que el bono demográfico del país nos dice que el 50% de la población es joven (http://bit.ly/frJyuv)

Que estos niños trabajen no nos habla de logros ni del fabuloso 14.5% de crecimiento en el PIB con el que tantos se llenan la boca.

Nos habla de injusticia y de falta de oportunidades, en salud y educación para muchas adolescentes que son madres cuando deberían estar estudiando y de miles de niños que son trabajadores cuando deberían estar en la escuela.

Habla de una educación machista que lleva a los jóvenes a pensar en las mujeres como un objeto meramente reproductivo y para satisfacer la genitalidad masculina, también contribuye lo suyo.

La mayoría de los niños y niñas que son explotados trabajan no por un salario, sino por comida y techo, y me pregunto qué pensarán los que los emplean cuando ven a sus hijos ir a la escuela, cuando otro niño que debería tener la misma oportunidad carga camiones con sacos de granos o limpia establos y acarrea pesos que no le corresponde cargar a su edad.

La pobreza es el detonante del trabajo infantil, la practicidad para los patrones lo fomenta, pues un niño come menos que un trabajador adulto y bien puede hacer su trabajo, es decir sale más barato, no se le paga sueldo, solo se le da de comer y un lugar para dormir.

No podemos echar campanas al vuelo hablando del crecimiento del Paraguay cuando un poco más de la mitad de la población padece algún grado de pobreza.

Por qué tenemos que quedarnos sentados y tolerar esto, por qué no hacer lo que han hecho países como Perú que desde el año 2000 ha emprendido una reforma estructural que le ha dado la oportunidad al país de crecer en un promedio del 6% en 10 años y abatir la pobreza en un 34%.

Si dejamos las cosas como están, la bomba de tiempo va a estallar, si seguimos sumidos en el egocentrismo veremos como poco a poco la delincuencia organizada se va a ir aprovechando de muchos de esos niños para reclutarlos en sus filas.

Crecerá la violencia y la descomposición social tocará cada vez a más comunidades, pues los delincuentes les ofrecerán una alternativa de pertenencia e ingreso a esos miles de niños y adolescentes, que van generando un resentimiento que crece día a día.

Esta alternativa de pertenecer y ser parte de una comunidad, autoridades y sociedad no se los dan ahora mismo y parece que no hay preocupación para dárselas.

Pueden ver en internet las noticias del narcotráfico en México y la violencia asociada a éste, la mayoría de los más de 30 mil muertos que ha habido en estos cinco años, son hombres y mujeres que tienen entre 18 y 30 años.

Muchos de ellos no tuvieron oportunidades y por eso es fácil involucrarlos en esta carrera de violencia y muerte, todo por decir ¡Que trabaje el niño Maurice!



Miguel Torres Velázquez

tovemi@gmail.com

Twitter @mitove

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