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30 de Abril, 2010 | La Opinión de Mariano Nin

Padre Nuestro… ¿Por qué?

Estoy decepcionado. Los casos de pederastia y los abusos dentro de la Iglesia dejaron mi fe tambaleante. Muchos dirán: a la Iglesia la manejan los hombres, seres de carne, hueso y debilidades. Yo agregaría: muchos de ellos… enfermos.

No puedo explicarme cómo un hombre puede abusar de un niño. Y si se trata de personas que deberían darnos ejemplos de moralidad, que deberían guiarnos y enseñar a nuestros hijos la rectitud con la que deben enfrentar la vida, es inadmisible. Pero más aún, es repulsivo.

Algo en los cimientos anda mal, muy mal.

Mis propias contradicciones comenzaron con Lugo. No abusó de niños, no me malinterprete, pero me sentí engañado cuando supe que había tenido un hijo, o varios, cuando aún era obispo católico. Finalmente lo asumí con tranquilidad. Lo justifique como la doble moralidad de los políticos inescrupulosos.

Antes había escuchado de otros casos de abuso en EEUU, pero no me había cuestionado mi fe hacia los hombres.

En enero de 2002 estallaba en Boston (EEUU) uno de los mayores escándalos de todos los tiempos. Una serie de reportajes del diario Boston Globe desentramaba los abusos sexuales cometidos por sacerdotes de ese estado, lanzando a la luz pública la cuestión de los abusos sexuales a menores.

Las publicaciones animaron a muchas otras personas a seguir el ejemplo de las denuncias, desatando un efecto en cadena a ambos lados del Atlántico y a iniciar una serie de juicios reclamando compensaciones económicas, lo que sumió a la Iglesia Católica en una de sus peores crisis.

A partir de allí, una inmoral avalancha cubrió con un manto de dudas a la Iglesia católica en todo el mundo. Se denunciaron casos en Holanda, Alemania, Irlanda, Italia, Australia, Austria, Sudáfrica, Chile, Brasil y Argentina entre otros.

Un vídeo exhibido y colgado en Youtube muestra al monseñor brasileño Luiz Marques, de 82 años, practicando sexo oral con uno de sus monaguillos en la habitación del párroco y con un altar al fondo, así como a otros religiosos en relaciones sexuales.

El abogado de Marques alegaba entonces que la relación sexual exhibida en el vídeo fue consentida por el monaguillo y negó que su cliente hubiese abusado de menores de edad.  (¿?).

La iglesia católica admitió que gastó más de mil millones de dólares para compensar legalmente a víctimas de abuso, y advierte que de continuar las querellas judiciales, podría enfrentar una situación  de bancarrota y descrédito total.

Millones de dólares que se hubiesen utilizado en salvar vidas y mitigado las necesidades esenciales de sus afligidos fieles, en tantas regiones castigadas del mundo.

Los abusos en unos casos, y el silencio cómplice en otros, provocaron un efecto dominó que la Iglesia ya no pudo ocultar.

"Habéis sufrido tremendamente y yo lo siento realmente. Sé que nada puede borrar el mal que habéis soportado. Ha sido traicionada vuestra confianza, y vuestra dignidad ha sido violada (...) Es comprensible que os resulte difícil perdonar o reconciliaros con la Iglesia. En su nombre expreso abiertamente la vergüenza y el arrepentimiento que todos sentimos", lo dijo Benedicto XVI el 20 de marzo de este año.

Creo que sus palabras no alcanzan, no bastan.

La Iglesia esta malherida, y creo que un milagro… bien podría salvarla.

MARIANO NIN
Gerente de Prensa Teledifusora Paraguaya S.A

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