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16 de Abril, 2010 | Desde la calle

Olimpia y Lugo, no solo del recuerdo se vive…

Como Olimpia, el gobierno vive del recuerdo. El equipo franjeado, en fútbol, está coronado de trofeos, pero ganados en el pasado, sin que en el presente tenga resultados positivos en sus encuentros “caseros”. Hace rato que no se gana el derecho de cruzar las fronteras ni para medirle a los rivales de Clorinda.

Por su parte, Fernando Lugo, a pocos días de conmemorar el segundo año de la victoria electoral frente al Partido Colorado, ¿qué galardón político mostrará el próximo 20 de abril?.

Como no se le niega el mérito al equipo franjeado de ser el único club paraguayo que se ganó copas del nivel mundial, no se le puede restar valor al triunfo coyuntural del ex obispo frente a seis décadas de poder de la ANR, trayendo la alternancia política en nuestro país.

Así como los hinchas del Para Uno esperan mejorías en su equipo, que hace años no logra siquiera una medalla de canchita de barrio, una gran mayoría del pueblo paraguayo, ansía el cumplimiento de las promesas electorales, que llevó a Lugo a la máxima responsabilidad de la república.

Así como los olimpistas ya no quieren ver a su equipo perder, ubicado en malas posiciones en la tabla de puntación, la gente en la calle espera que los malos resultados no le sigan convirtiendo goles al Presidente de la República.

El Decano y Lugo tienen algo en común: trabajan mal en equipo. Ambos tienen buenos elementos pero no son bien empleados en la cancha de lo cotidiano. Cuando Olimpia tiene la pelota, no sabe qué hacer con ella; cuando el presidente tiene que tomar una decisión, lo único que se le ocurre es abandonar el país, viajando a algún país, que lo invitó cordialmente (y esta estrategia es desde que asumió el cargo).

En Olimpia, ya no se escucha de ídolos en los niños, ni en los fanáticos de ese centenario club. Y… de la galería política paraguaya: a quién admirar, en quién confiar, a quién seguir sin que, en algún momento, uno se quede decepcionado, ya que los gobernantes de turno, si abren la boca no es para anunciar proyectos de progreso para el país, sino para meter una y otra vez la pata. O sea, es como si en el Decano se metiera un gol pero en contra.

En Olimpia y el gobierno todo sigue igual, salvo las modificaciones de hombres y colores en los puestos públicos, pero la estructura pesada y fracasada sigue como antes.

El olimpista quiere goles de su equipo y tres puntos en cada partido hasta coronarse campeón, como en los viejos tiempos. La mayoría del pueblo paraguayo espera que Lugo cumpla su palabra, antes de que se le acabe su mandato constitucional. Este 20 de abril puede servir para desempolvar sus promesas. Solo eso.

Por Diego Martínez
Periodista. Cronista de Canal 13 y radio Cardinal

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