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25 de Noviembre, 2011 | Desde mi biblioteca

Natalie Wood en la memoria del mejor cine: Esplendor en la hierba

Las aguas del Pacífico se llevaron la clave de lo que ocurrió aquella noche del 29 de noviembre de 1981 cuando murió Natalie Wood. Se ahogó, al caerse del yate Splendor donde estaba en compañía de su marido, Robert Wagner. Ahora el que conducía del yate insinúa que aquello no fue un accidente. Robert Wagner ya había admitido años atrás en que esa noche discutieron muy fuerte en el yate, en el cual se encontraba también Christopher Walken, otro actor, que habría tenido alguna relación con Natalie Wood, con la cual había actuado en la última película de la actriz Proyecto Brainstorm. Natalie Wood tenía 43 años.

Treinta años después aquel suceso contiene más misterios que certezas.

Natalie Wood fue aquella actriz que nos emocionó con James Dean en 1955 en la película Rebelde sin causa de Nicolás Ray, anticipación de las rebeliones e insatisfacciones juveniles de la década siguiente, la de los sesenta o en Amor sin barreras de 1961  dirigida por Robert Wise y Jerome Robbins, una suerte de versión neoyorkina de Romeo y Julieta de Shakespeare.

Pero a nuestro modo de ver fue el intenso drama Esplendor en la hierba dirigida en Elia Kazan , también en 1961, la que marcó la mejor actuación de Natalie Wood, aquí acompañada del debutante Warren Beatty. Es una implacable mirada a las incomprensiones entre padres e hijos, un amor que se quedó en el camino y la fugacidad del paso del tiempo.

Se narra la historia de Bud y de su enamorada Dennie. Transcurre en Kansas en una pequeña localidad donde estos jóvenes experimentan los signos del primer amor. Pero el padre de Bud no quiere saber nada de esa relación, quiere que su hijo estudie en la prestigiosa Universidad de Yale y deje a Dennie. Bud, en cambio lo que desea es trabajar en el campo, tener su propio establecimiento y formar una familia con Dennie. Bud es obligado a irse, rompe con Dennie, la cual se introduce en el pozo sin fondo de una feroz depresión que la lleva a una clínica siquiátrica.

Sus vidas siguieron senderos que se separaban cada vez más, aunque ambos nunca olvidaron aquello que no pudo ser.  El excelente guión, acompañado de la soberbia dirección de Elia Kazan y la profundad sicológica que le otorgan a sus personajes Natalie Wood y Warren Beatty le otorgan a Esplendor en la hierba la categoría de uno de los mejores dramas sobre las angustias tan humanas ante la inminencia de perder lo que más se quiere.

El nombre hace referencia a unos versos del poeta inglés William Woodsworth: “ Aunque ya nada pueda devolvernos la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no debemos afligirnos, porque la belleza subsiste en el recuerdo.”. Es un emotivo retrato de que todo pasa, pero aún lo más bello, aunque ya no esté, permanece en algún lugar del corazón.

Ironías de nuestra existencia. Natalie Wood participó en esta película en 1961. Veinte años después, en noviembre de 1981 se iba para siempre de este tiempo finito del paso humano por la tierra. Y para más esa noche estaba en el yate Splendor, cuyo nombre era un homenaje a aquella película. Como si todo fuera poco, una de las hipótesis de lo sucedido la noche del 29 de noviembre de 1981 es que Natalie Wood se suicidó tirándose al mar, algo parecido a lo que quiso hacer su personaje Dennie en Esplendor en la hierba en 1961 lanzándose a unas cataratas.

Más allá de los enigmas y de los agujeros negros de lo ocurrido aquella noche fatídica, sus películas no han envejecido porque lograron auscultar nuestras heridas humanas de ayer, hoy y siempre.

 

 

Carlos Martini

Sociólogo. Periodista.

 

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