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12 de Junio, 2011 | /opinions/list

Memoria de la dignidad: Murió Mieter Pemper, autor de la "Lista de Schindler"

“Después de Auschwitz ya no es posible creer en la condición humana” es una de las frases que mejor ilustran el final de las certezas basadas en el optimismo sobre el ser humano y su capacidad de progreso moral. Pertenece a la filósofa judía Hanna Arendt.

El campo de exterminio nazi que funcionó durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1940) que estaba en la actual Polonia sigue siendo el símbolo de las aberraciones nazis, de su inconmensurable desprecio a todo lo humano.

Era esta frase la que varias veces sobrevoló en esta semana por esas extrañas casualidades que la memoria nos envía para que cada tanto, al menos, tengamos presente nuestro lado siniestro. Fueron tres momentos en la semana que subrayaron el recuerdo de una época que marcó el siglo pasado.

En primer lugar,  el martes 7 murió a los 91 años  Mieter Pemper, el hombre que redactó la llamada lista de Schindler (en la cual se basó Steven Spielberg para su recordada película de 1993). Pemper había nacido en 1920 en el seno de una familia judía en Cracovia y gracias a su gestión unos 1.000 judíos se salvaron de una muerte segura.

Todo pasó así. Pemper era un prisionero más de los nazis en 1943. Lo llevaron al campo de trabajos forzados de Plaszow en Cracovia, y lo pusieron al servicio de Amon Goth, comandante de ese campo. Así es como conoció a un empresario alemán y miembro del partido nazi, Oskar Schindler, quien llegó a Cracovia para formar una fábrica de cocinas aprovechándose de la mano de obra barata de los judíos de la zona que vivían en el gueto de Varsovia, vigilados por los nazis. Al principio, Schindler sólo quería aprovecharse de su situación pero pronto  se dio cuenta del cruel destino que podían tener sus trabajadores e hizo todo lo posible por evitar que fueran a campos de concentración o de exterminio.

Aquí entra a tallar Pemper, quien se convirtió en administrador de la empresa de Schindler, función que le permitieron realizar los nazis porque la fábrica estaba a su servicio. Pemper, que conocía a los judíos de la zona fue elaborando la lista de judíos que pasaban a trabajar para Schindler y así se los salvaba.

Esta misma semana, el miércoles 8, murió a los 83 años Jorge Semprun, escritor y político español que peleó a favor de los republicanos frente a las fuerzas del general Francisco Franco en la guerra civil española de 1936 a 1939 que abrió las puertas a la larga dictadura española hasta 1975, hombre clave del comunismo en la clandestinidad posteriormente, más tarde expulsado del Partido Comunista por su rechazo del stalinismo y sobreviviente del campo de concentración de Buchenwald, donde sobrevivió a condiciones inhumanas de prisión y de tortura. Recién en los sesenta se atrevió a hablar de aquella experiencia y relató que lo que siempre recordará es el olor a carne humana quemada que invadía permanentemente aquel campo concentracionario.

Y, finalmente el sábado 11, Benedicto XVI hizo mención a una de las comunidades más olvidadas de entre las que sufrieron el horror nazi, la de los gitanos. Fueron más de 500.000 los exterminados y sigue siendo en gran medida una tragedia olvidada la de los gitanos.

De Auschwitz a la matanza de los judíos, pasando por Buchenwald, la humanidad ha mostrado su delirante vocación por la crueldad. Pero en medio de tanto sadismo, figuras como la de Pemper o del mismo Schindler reivindican, en alguna medida, la maltrecha condición humana.


 

Carlos Martini
Sociólogo. Docente. Periodista.

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