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30 de Mayo, 2010 | Desde la calle

Lucas, como en su barrio

Luego del torbellino de críticas que se había formado por su nacionalización y su posterior convocatoria a la selección nacional para el Mundial Sudáfrica 2010, sin que haya pasado por las eliminatorias, Lucas Barrios… justificó su presencia. Jugó como en su casa y cerró la boca de aquellos charlatanes que ven en el fútbol una cuestión de patriotismo exacerbado.

Hasta ahora jugó dos partidos con la Albirroja. Lo hizo ante Irlanda primero, de titular; luego de suplemente, ante Costa de Marfil. En ambos partidos marcó un gol.

En el amistoso de este domingo, el “Tata” Martino lo mete a la cancha a los 25 minutos del segundo tiempo y cuatro minutos después marcaba un golazo, que sirvió para que nuestra selección se recupere, ya que iba perdiendo por 2-0 ante el equipo marfileño hasta empatar finalmente.

En el primer amistoso, o sea ante Irlanda, Barrios convirtió el único gol para Paraguay con lo que descontó para nuestro equipo, que perdió por 2 a 1. Hasta ahora, su convocatoria en la Selección se ha justificado con goles, como lo tienen que hacer los delanteros, los grandes jugadores.

No caben dudas de que la simpatía paraguaya hacia Lucas Barrios, el delantero argentino del Borussia Dortmund, recientemente nacionalizado, se medirá por su rendimiento futbolístico, no por su abandono del acento foráneo para hablar en guaraní o deglutirse alguna sopa paraguaya.

Imaginemos que ya se realiza el mundial. En Sudáfrica 2010, Lucas Barrios debuta con la Albirroja. Desde el primer partido, juega como lo hace en su club europeo, toca el balón con efectividad, y hasta llega a convertir goles.

Entonces, la afición paraguaya lo adorará, y lo esperará para la Copa América y cuantos amistosos surjan luego. La gente comprará sus posters, querrá su autógrafo, se pondrá cualquier remera con su nombre y hasta estará en las pantallas de las computadoras. O sea, será el nuevo ídolo.

Sin embargo, si Lucas Barrios, con la camiseta paraguaya, empieza con el pie izquierdo, no se adapta a sus compañeros, ni hace al menos pases correcto, el público lo querrá incinerar a él y a Nelson Haedo, su padrino y mediador ante el Tata Martino. Su nombre será odiado por seis millones de almas guaraníes.

Al final, a la gente le importará más lo que hace Lucas Barrios en la cancha a cómo usa el guaraní o si come nuestros platos tradicionales.

Terminemos con esto del falso patriotismo, con eso de que las nacionalizaciones desvirtúan este tipo de competencias, con eso de que es importante ganar, pero de forma que nos permita identificar ese logro como nuestro, con eso de que Lucas

Barrios no conoce ni el mercado 4 de Asunción… bla bla bla…

La verdad de las cosas, el fútbol es un negocio, una competencia y Lucas Barrrios es paraguayo y punto. Espero le vaya bien en el Mundial como le ha ido en las dos ocasiones que tuvo y marcó un gol en cada una de ellas.

Por Diego Martínez
Periodista. Cronista de Canal 13 y radio Cardinal

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