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28 de Julio, 2011 | Desde mi biblioteca

Lo privado y lo público bajo la dictadura de fotos y videos en celulares

No hace tanto tiempo, pero podrá parecer que forma parte de la prehistoria. En la época de las cámaras de fotos uno tenía que cambiar los rollos con mucho cuidado para que no se velaran. O bien llevar a hacer ese procedimiento a lo que llamábamos una casa de fotos. Venía el revelado y la magia de ir viendo una a otra en el papel como quedaban esas imágenes capturadas. Después vinieron las cámaras digitales y el tiempo se volvió más rápido. Podíamos ver las fotos inmediatamente después de sacarlas.

Pero todos o casi todos no andábamos por la vida en cada momento con una cámara de fotos a cuestas.  Hasta que aparecieron los celulares con cámara de fotos y posibilidades de filmar videos.  Y con el móvil siempre a cuestas, nos convertimos en fotógrafos compulsivos, en obsesivos de imágenes en cualquier lugar y haciendo todo lo imaginable. Facebook  no hace sino potenciar esa carrera frenética detrás de la imagen. Hasta hoy a quien esto escribe le llama la atención que hasta lo que una persona está por desayunar levanta a Facebook y lo comparte.

Todo tiene que verse y ser visto. Es  la ilusión de que sabemos más al ver más, pero,  y es el costado social del tema, es el síntoma de una era narcisista, hipererotizada, exhibicionista y voyeurista.

El corolario de estas pautas de conducta son las fotos mientras tenemos sexo o a la pareja en posiciones que jamás le pediríamos a la esposa y madre de nuestros hijos( jamás dejamos la doble moral), guardarlas y luego, o por descuido o por enojos, esas filmaciones o fotos terminan en las redes sociales.

En pocas palabras,  la distinción entre lo privado y lo público, lo íntimo y lo masivo  saltan por los aires.

Vivimos bajo la compulsión grotesca de mostrar todo y ver todo. Desde luego, cualquier experto en siquiatría y sicología, saben que eso también es una ilusión, porque todos escondemos demasiadas aristas que nos provocan vergüenza.

Pero el juego está en marcha. Facebook es en gran medida  la galería perfecta de la nada. ¡ Ahora mismo subo a facebook! Es la consigna.

Es muy válida esta observación de Adriana Amado, Doctora en Ciencias Sociales. “ La paradoja es que nunca fue tan fácil tomar una foto o producir un video y nunca resulto más conveniente no hacerlo…Cuentan los antropólogos que había tribus que recelaban de las fotos porque temían que les robaran el alma. A las tribus urbanas de hoy les aterra que les roben el celular.” (NOTICIAS, Buenos Aires, Gran Hermano sos vos, 23 de julio de 2011, p. 109.)

Carlos Martini

Sociólogo. Periodista. Docente.

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