11 de Noviembre, 2010 | El Análisis de Dario Abelardo Cárdenas
Libertad y su pequeña venganza
El choque entre Libertad y Cerro Porteño, este domingo en Tuyucuá, puso en un punto de alto nivel el tema de la localía, generando una discusión innecesaria que pasó por el derecho del local y la incomodidad e inseguridad que le plantea a la hinchada cerrista jugar en el coqueto y reducido escenario de los gumarelos.
Hubo protestas de parte de los cerristas, aduciendo la incomodidad que planteaba jugarse en cancha liberteña el partido que podría estar definiendo el campeonato. Los dirigentes gumarelos hicieron valer su derecho de elegir escenario y lo llevan a su estadio, despreciando una excelente recaudación que hubiera dejado el juego de escenificarse en el Defensores. Es una cuestión de derechos, pero también es la devolución de gentileza, una pequeña venganza liberteña a los cerristas por lo acontecido en la primera rueda, cuando en Barrio Obrero, los liberteños fueron destinados a un pequeño sector en donde no entran más de 900 personas, en una clara demostración de falta de gentileza y en un gesto discriminatorio y despreciativo hacia una hinchada rival que merecía por lo menos todo el sector sur, como le dieron a Tacuary, teniendo muchos menos aficionados.
El tema de la seguridad fue argumentado para forzar a cambiar el escenario. Un argumento poco sostenible, considerando que la misma está asegurada dentro del escenario, toda vez que no se vendan más entradas de las que podría absorber. Afuera, es territorio de la Policía, en donde con un trabajo adecuado de control, se puede asegurar una jornada sin violencia.
Lo que se quiere utilizar como argumento falaz es la comodidad y la seguridad, cuando lo que realmente ocurre es que -con la decisión del local- lo que se castiga es a un gran número de aficionados cerristas que no podrán ver en directo desde el estadio un partido que promete grandes emociones y que bien puede estar definiendo el título, que debió ser llevado al Defensores.
El estadio liberteño es realmente coqueto y diseñado para que el juego tenga un alto grado de excelencia con una de las mejores pistas del medio. Y si consideramos que se enfrentarán dos de los equipos que mejor juegan en la actualidad es una pena que no lo puedan ver más aficionados. Pero, es una verdad que los que tengan el privilegio de ver el partido estarán cómodos y seguros, salvo que algún desubicado vaya decidido a generar disturbios.
Cerro Porteño recibirá 2.500 entradas entre preferencias y graderías, cantidad que la gerencia cerrista destinará exclusivamente a sus socios, utilizando esta circunstancias para fortalecer su política de captación, a expensas de los aficionados comunes, no asociados, que se quedarán sin la posibilidad de pelear una localidad en circunstancias igualitarias, un hecho visiblemente discriminatorio que se justificaría claramente si el espectáculo fuera de Cerro y el partido se jugara en su terreno.
Son los bemoles de este partido que se empezó a jugar en un terreno extraño, dejando de lado incluso el análisis propio de lo que puede generar, considerando que menos que nunca, la localía le puede garantizar a Libertad un triunfo que puede darle una ventaja casi inalcanzable en esta apasionante discusión por el campeonato.
Por Darío Abelardo Cárdenas
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