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30 de Junio, 2010 | Palabras más, palabras menos

La delincuencia viste uniforme

Días atrás, uno de los pocos eventos abiertos a toda la ciudadanía se vio empañado por el ataque salvaje de una jauría uniformada. La víctima principal; otra adolescente. El motivo de la discordia; haber sido –supuestamente- de otro colegio o nacionalidad.

Todo se inició con un puñetazo en pleno rostro. Prosiguieron patadas al estómago y la cabeza mientras las agresoras sujetaban del pelo a la víctima. En homenaje a la barbarie, quienes observaban a los costados, no reaccionaron si no hasta que las delincuentes estuvieron a punto de desprenderle el cuero cabelludo.

Lo escalofriante de las escenas, fue notar las actitudes de los espectadores del delito: unos con simpatía; otros con indiferencia; y otros pocos, poquísimos, con indignación. Sólo ellos intervinieron. Los primeros, incluso se sumaron aunque sea con un golpe, a la capturada por la turba.



Esta historia no es nueva, pero desgraciadamente, se repite como un azote que todos nos merecemos. Y no es así.

Quienes deben sufrir las consecuencias de sus actos casi criminales, son ellos. Pululan en la web los registros de agresiones hechas por espectadores de delitos como este; en mayoría, también menores. La violencia ensordecida de las imágenes compite con la indiferencia o risa cómplice de los espectadores. Eso, no es otra cosa que “omisión de auxilio”. Y tiene pena carcelaria.

Ese es el punto: el Bullying o agresión escolar está siendo abordado de manera improductiva en los colegios. Con suerte, algunas docentes toman cartas en el asunto. Otras, hacen caso omiso.
Como si fuera poco, a esto se le sumó la modalidad “on line”. El “cyberbullyng” es sostenido por miles de chicos que utilizan -por sobre todo- redes sociales como Orkut o Facebook para atacar en masa a su víctima. Grupos de cientos de miembros adolescentes, son creados con el sólo fin de insultar, humillar y denigrar a otro. ¿Pero dónde están los padres de estos “miembros” de estos grupos?; ¿Hicieron algo los docentes advertidos del ataque web?; ¿Cómo reaccionaron los directivos?

Hasta hoy, el trato que se le dio localmente al problema del Bullyng fue sicológico, pedagógico y con bastante filosofía. Por eso no funcionó.
Sin embargo, en el exterior se está aplicando el método correcto para la prevención y responsabilización: la intervención pedagógica, la fiscal e incluso judicial. Como lo que es, un delito común. Se les instruye a padres y alumnos a qué instancias acudir por cada caso; los procedimientos y sus pasos; cuáles son las sanciones legales a las que se exponen los directivos y las penas a purgar por los culpables.

Es Ley Natural: de la infancia nadie sale ileso; pero los traumas ocasionados por la delincuencia organizada y uniformada, pueden ser mortales. El daño físico y sicológico que ocasionan al estudiante sus pares, ante la desidia cómplice de profesores y fiscales del menor, es irreversible. En el mejor de los casos, nos dejará una legión de frustrados, resentidos y afectados en sus capacidades. Con menos suerte, nuevamente lloraremos a nuestros chicos muertos.

Quiero equivocarme, pero no es exagerado advertir que un mal día, algún hostigado puede llegar al límite y calcar las trágicas estampas internacionales de aulas enteras baleadas por un alumno.

Y luego de nuevo, cínicamente nos preguntaremos porqué; como si todos no supiéramos la respuesta: porque la desidia mata; y ante todo, la impotencia también explota.

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