Domingo, 04 de Diciembre de 2016, 21:36 (00:36 GMT)

16 de Octubre, 2010 | El Análisis de Dario Abelardo Cárdenas

La asamblea olimpista desvía la atención sobre el equipo

La campaña proselitista que echó a andar Marcelo Recanate con mucha anticipación y con gran estridencia, ha desviado la atención de su hinchada de la discreta campaña que realiza el equipo dentro del campeonato Clausura. Extremadamente virulenta, más parecida a una contienda política que a la campaña por la silla presidencial de un club, sin dudas que dejará heridos a su paso, incluida demandas judiciales en proceso.

Olimpia redondeará su décima temporada sin títulos locales, tras realizar un gran esfuerzo humano y financiero para darle a su hinchada un campeonato que se volvió una obsesión. Temporada tras temporada lograr el título paraguayo se convirtió en el objetivo más buscado, y el esfuerzo devoró a dirigentes destacados y a entrenadores que fueron en su mayoría, grandes estrellas que pasearon su gran calidad por las canchas nacionales e internacionales vistiendo la casaca decana. Los fracasos deportivos no respetaron la historia ni el cariño que dejaron como jugadores, porque la memoria de los hinchas es corta y su voracidad por las glorias es una herencia pesada que los dirigentes que vinieron tras Osvaldo Domínguez Dibb no pudieron satisfacer.

¿Cuál es la verdad por la que Olimpia no ha podido ser campeón?. Se han esgrimido tantas respuestas, desde las más inverosímiles a las más sensatas, pero nadie encontró la verdad. No faltaron ganas porque la gente que manejó en estos últimos años al Olimpia son fieles hijos de la entidad, que dejaron todo, pero no alcanzó; no faltó dinero, pues se gastaron millones sin poder encontrar ni el entrenador ni el equipo que devolviera al Decano la veta de gloria a la que estaba acostumbrado.

Los tiempos han cambiado y los clubes se convirtieron en verdaderas empresas, donde la división del trabajo y el gerenciamiento son factores ineludibles a los que hay que sumar el talento y la capacidad de gestión del líder que no está ya cortado a la vieja usanza del caudillo omnipotente, cuyas decisiones eran irrebatibles e incuestionables. Por ello, la figura del mecenas ha desaparecido, en cuanto al arquetipo del dirigente-caudillo, que ponía la plata y podía hacer lo que quisiera.

Marcelo Recanate, más conocido en el ambiente comercial que deportivo, es el que aparece en el horizonte como el que tiene las más grandes posibilidades de ceñirse la corona y dirigir los destinos del Olimpia. Sin retacear medios económicos irrumpió comprando la taquilla de algunos partidos donde jugaba el franjeado, repartiendo en forma gratuita los ingresos, tratando de demostrar que en su presidencia los recursos económicos no van a faltar, barajando incluso proyectos ambiciosos, que por su porte y valor económico, han despertado cierta incredulidad en los olimpistas, trayendo a colación aquello de que “cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía”

Eduardo Delmás, actual presidente decano, todavía no ha definido si se presentará a otro periodo, metido en los vaivenes del campeonato, sin casi margen para conseguir el título, es otro olimpista consagrado a la causa por el acendrado amor a la camiseta. Sin antecedentes, como Recanate, sin embargo, a pesar de ser abandonado por sus compañeros iniciales de fórmula, no dejó el barco a la deriva, y lo arrimará al puerto aunque con las bodegas vacías, demostrando una vez más, que conseguir las felices coincidencias para la gloria, no es cosa de soplar y hacer botella.




Por Darío Abelardo Cárdenas

Si usted comenta utilizando una cuenta de Facebook, la información de su perfil (trabajo/empleador/localidad) puede ser visible en su comentario dependiendo de sus ajustes de privacidad. Si la casilla "Publicar en Facebook" ("Post to Facebook" en inglés) se encuentra seleccionada, su comentario será publicado en su perfil de Facebook en adición a Paraguay.com

Webs amigas