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07 de Abril, 2011 | Indicador económico y financiero

¡Ja ha!

Nelson Rufino es un brabucón en la escuela primaria de Springfield, en alguna ocasión metió a Bart en un bote de basura y lo hizo rodar calle abajo; también ha sido novio de Lisa y compañero de viaje de Bart, Milhouse y Marvin, en una travesía en auto por el sur de Estados Unidos, emulando a Allen Grinsberg y los miembros de la generación beat.

Ha demostrado sus dotes como narrador al exponer su historia, que es triste, una madre alcohólica y el anhelo te vivir en una familia son dos características de Nelson, y si algún psicólogo le hiciera un perfil, diría que su burla característica, el ¡Ja ha! Es una forma de defensa ante sus debilidades y sentimientos de inferioridad.

Nelson vive en una ficción, pro refleja una realidad y hay niños, adolescentes y jóvenes que tienen una realidad mucho más dura en toda Latinoamérica, incluso ya forman parte de una generación denominada como Ni-ni, pues ni estudian ni trabajan.

Estadísticas de la Organización Mundial del Trabajo, citadas por Andrés Oppenheimer, indican que por nación; el porcentaje de jóvenes entre 15 y 24 años que ni trabajan ni estudian es del 28% en Colombia, 24% en El Salvador, 21% en México, 20% en Perú, 19% en la Argentina y 17% en Chile (acá está el link, el artículo está bueno).

Los datos son reveladores, estos jóvenes que no estudian ni trabajan no son estadísticas, es gente que tiene todo su potencial productivo por delante y pueden contribuir a la economía del país, de uno u otro lado de la ley, como está sucediendo en México; en donde de las más de 30 mil víctimas de la guerra contra el narcotráfico, emprendida por el presidente Felipe Calderón, la mayoría son hombres en su mejor edad, que no han tenido muchas oportunidades de desarrollo dentro del sistema institucional.

Mucha gente se pregunta qué lleva a un joven a sumarse a la fuerza del narco y matar y estar dispuesto a sacrificar su vida en un periodo corto.

Muy fácil, la marginación, el narco les da a los muchachos y muchachas que trabajan para ellos oportunidades económicas, un sentido de pertenencia y el acceso a satisfactores que socialmente les fueron negados y en muchas ocasiones esta negación ha sido por generaciones.

Por ejemplo, las estadísticas indican que un delincuente que se inicia en el robo no pasa más de 48 horas de haber comenzado a robar cuando es reclutado por el crimen organizado y puede comenzar a ascender en su estructura.

El gobernador de Chihuahua, uno de los estados más violentos de México, ya que en su territorio se ubica Ciudad Juárez, César Duarte, envío al Congreso local (Por ser una república federal, México tiene un Congreso por cada Estado); una iniciativa en donde propone una solución para el problema de los Ni-nis, él señala que el Ejército mexicano les debe dar un empleo durante 3 años, para que ellos hagan servicio comunitario, es decir no ser soldados, pero sí estar bajo la autoridad de la fuerza castrense.

Como toda propuesta tuvo quien la apoyara y quien no, al final el Congreso la desechó, pero tenemos un punto, Duarte propone algo cuando en el estado que el gobierna, no ha hecho mucho por reconstruir el tejido social que se ha deteriorado por décadas y de manera más cruda en los últimos 10 años, pues Juárez es la principal zona de cruce y distribución de drogas hacia Estados Unidos.

Lógicamente esto tiene afectaciones para la economía mexicana y creo que es oportuno mirarse en ese espejo, pues Chihuahua es casi del mismo tamaño que el Paraguay, tiene casi la misma población, es cierto mayor nivel de desarrollo económico, pues es la quinta economía dentro de la República Mexicana y aún así el tejido social está dañado.

Aquí se habla del tan mentado crecimiento económico y es cierto existe y además se fomenta el consumo, pero qué pasa.

No hay un crecimiento equilibrado, porque el que tenga para comprar es el que va a consumir, pero no hay generación de infraestructura, ni para la educación, la salud, ya vimos como unos mosquitos tiene en jaque al sistema de salud pública; la vivienda o la de producción.

Esto genera un espejismo de bienestar que abre la brecha social y esto es un foco de alerta, porque todos como seres humanos queremos tener un bienestar y satisfactores, pero cuando no se puede acceder a ellos se va a buscar la forma y la delincuencia es una salida que da ingresos rápidos y el satisfactor que la sociedad de una u otra manera está negando.

No es algo para dejar a la ligera lo que se hipoteca es el futuro de miles de chicos y chicas; si prevalece este tipo de situación, pronto veremos cómo la descomposición social avanza y esto, por consecuencia directa, va a afectar el entorno social y económico del país.



Miguel Torres Velázquez

tovemi@gmail.com

Twitter @mitove

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