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20 de Mayo, 2010 | Palabras más, palabras menos

Internet era una fiesta

Recientemente -el 17 de mayo- pasó el “Día de Internet”. Lastimosamente, en la mayoría de los medios -del país- pasó sin pena ni gloria. Casi con envidia, noté que colegas amigos de otros países sí le supieron sacar provecho a la fecha.

Una de las pocas notas, nutridas de entrevistas y con abordaje inteligentemente orientado a lo social y económico, la publicó Antonia Arroyo, el domingo en La Nación.

Sus preguntas me sirvieron no sólo para refrescarme la memoria y celebrar todo el camino recorrido; si no también para agradecer. Sí: lejos del cliché “no tenemos nada que festejar”, inicio esta-mi primera-columna, celebrando la vida digital.

Gracias a Internet, conocí muchas de las personas más valiosas e ilustradas que incidieron en mi vida. Nadie estaba preparado, pero quienes tuvimos el privilegio de acceder a esa oportunidad llamada Internet y la supimos aprovechar, todos los días son una fiesta. Seamos o no comunicadores, probablemente como Hemingway, un día podremos contar –al menos- una historia feliz.

Desde hace mínimamente 12 años, se iniciaron las incursiones de grupos paraguayos en las redes sociales que cuando entonces, sólo se reducían a foros y chats. La población reducida de nuestro país, la bajísima penetración de Internet y los factores sociológicos, se sumaron para que ese nuevo grupo social tenga incluso una identidad colectiva.

Quienes frecuentaban esas redes sociales se conocían en buena parte. Con los años, aumentó la penetración de Internet: alcanzamos un 9%, pero con las mismas limitaciones en ancho de banda y altos costos por mega. No sería justo por eso comparar al Paraguay -en expansión de redes- con otros países.

Hoy, las redes están mucho más difundidas e instaladas gracias a muchos factores y fenómenos sociales, como la migración masiva de los últimos años; la masificación de los celulares, multiplicación de cybers etc.

A diferencia de los países de la región, Orkut es la que desde 2006 -según alexa.com- lidera la preferencia paraguaya. Está más orientado a las relaciones personales básicas.  Pero desde hace 3 años, Facebook registró un crecimiento alto y sostenido en presencia nacional. La Red Social líder en el mundo proponía algo nuevo: relaciones interpersonales con muchas más opciones de interactuar, comunicar, difundir. Entonces, ya se asomaron no sólo personas físicas, si no empresas, compañías, y entes. A la fecha, estamos en el puesto 58 en ranking.

¿Y la plataforma del momento? Twitter. Según el último censo, -hecho por los mismos twitteros- los  paraguayos activos llegarían a 400. El target  social es medio y alto, y el uso primordial de comunicadores, técnicos, periodistas, diseñadores, empresas y entes; al igual que en el resto del mundo.
Son innumerables los usos que una empresa o persona podrían darles a esas redes, para aprovechar su masividad. Pero lejos de lo impulsivo e infundado de decir “esto es el futuro, vayamos todos hacia él”, un consultor honesto recomendará una plataforma comunicacional adecuada  al perfil y necesidades de esa empresa. Todas quienes tienen éxito, comprendieron y se ajustaron al simple eje fundamental de movimiento en redes: Interactuar.

El futuro en tecnologías es el próximo minuto. Lo cambiante y vivo justamente, lo hace parte activa de nuestra vida en todas sus áreas: política, economía, sociedad, etc. Por eso el impacto de las plataformas digitales se sintió, se siente y proseguirá.

Somos testigos -privilegiados- del inicio y migración a una nueva Era: la Era de la Información y las Tecnologías.
Este es el tercer gran temblor a nivel social y económico que sufre el mundo. Los dos anteriores fueron la Revolución Industrial y la Invención de la Imprenta. Hoy como cuando entonces, habrá que adaptarse por imposición de la realidad, por supervivencia.

Y no se trata de estar conectado a Internet, en todas las redes sociales y tener un experto internacional pagado en miles de dólares en la oficina. No. Se trata de sentido común, adaptación, proceso, equivocación, impulso, humildad, otra vez error y otra vez acierto. Por sobre todo, de ver qué es lo que el común de la gente está haciendo con esas herramientas.

¿Cuál será la receta perfecta? Nadie lo sabe; porque todo está en experimentar sobre la marcha. Un profesional honesto, no ofrecerá una receta de éxito perfectamente calculada  a una empresa. No existe. Ofrecerá desarrollo; trabajo día a día, cambio, innovación, suma, resta, humildad, conocimiento, movimiento, producción.
Estar en la cumbre o en la nada no depende de lo que tengamos; si no de cómo usamos lo que tenemos.

En fin. Están todos invitados, y traigan acompañantes: aquí todos los días, son una fiesta.

Silvia Páez Monges Guanes
Politóloga y periodista. Especializada en Estudios de Estado y TICs.

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